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Situación actual y perspectivas de la economía mexicana 2005

El comportamiento favorable que hasta ahora han mostrado los principales indicadores macroeconómicos, independientemente de los factores estacionales que se registraron en el primer trimestre del año, confirma un mejor panorama para la economía en los siguientes meses.

Esta perspectiva ha ayudado a que poco a poco se dispersen las dudas sobre la fortaleza y permanencia del ciclo de crecimiento de la actividad económica del país.

*CEESP (Centro de Estudios Económicos del Sector Privado)


La actividad industrial se desacelera suavemente.

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La información reciente muestra mayor estabilidad en el comportamiento de la producción industrial, respondiendo en gran medida a la fortaleza del mercado interno, pero también al aumento de la demanda externa impulsada por un avance constante de la economía de Estados Unidos. El país del norte también da señales de mantener un ritmo de crecimiento robusto y estable en el mediano y largo plazo.

Obviamente, un mejor escenario productivo es un impulso natural para la inversión y el mercado laboral, que en ambos casos siguen mostrando avances importantes. En abril la inversión fija bruta creció a una tasa anual de 12.3 por ciento, en tanto que el empleo formal medido, como el número de asegurados al IMSS, se elevó en 252 mil plazas de trabajo en el lapso enero-junio.

La mayor ocupación, junto con el aumento de los salarios reales, que se han visto beneficiados en buena parte por la tendencia descendente que retomó la inflación en los últimos meses, siguió ampliando la masa salarial. Con ello se fortaleció el bienestar de la población, redundando en un impulso importante del consumo, que hasta ahora ha sido el principal soporte de la actividad económica.

No cabe duda de que un entorno donde se aprecian avances importantes en el fortalecimiento del mercado interno, y del impulso que proviene del crecimiento sostenido de la economía estadounidense, seguirá redundando en un mejor desempeño de la actividad productiva, la inversión y el empleo, favoreciendo el bienestar de la población.

 

Actividad productiva

La evolución de los principales indicadores macroeconómicos en lo que va del año reflejan el fortalecimiento de la actividad económica del país, especialmente en el mercado interno. Éste se ha convertido en el principal soporte de la actividad productiva.  Una vez diluidos los efectos estacionales, que tuvieron su origen en el efecto calendario propiciado por la semana santa, la actividad industrial mantuvo su tendencia ascendente, ya que en mayo creció a una tasa anual de 3.0 por ciento. Si bien este porcentaje es menor al 5.2 reportado un mes antes, esto no representa un nuevo periodo de desaceleración, simplemente es una señal del retorno a la estabilidad en su ritmo de avance.

Descontando que en los primeros meses del año la combinación de los factores estacionales y la menor dinámica productiva de Estados Unidos fueron la causa principal de que el dinamismo de la producción industrial de México cayera, en la segunda parte del año, una vez diluidos los efectos estacionales y corroborado el fortalecimiento de la actividad económica estadounidense, el escenario para nuestro país es más prometedor.

Aun cuando el escenario de la actividad productiva de México seguirá dependiendo en buena parte de lo que ocurra en Estados Unidos, el mercado interno seguirá robusteciéndose ante el dinamismo del consumo.

Para la segunda mitad del 2005 se prevé un mejor desempeño del sector industrial que mantendrá un ritmo de crecimiento ligeramente por arriba de 4 por ciento, comportamiento asociado con la mejora productiva en Estados Unidos. El mercado interno se consolidará como el principal generador de crecimiento. El consumo de la población seguirá en ascenso, respondiendo al aumento de la población ocupada y de los salarios reales, que se apoyará en la tendencia descendente esperada de la inflación.

El mejor entorno que esto representa para las empresas ha mantenido el impulso de la inversión productiva. Tan sólo en abril la inversión fija bruta tuvo un incremento anual de 12.3 por ciento, cifra que a pesar de contener cierta influencia del efecto de un mayor número de días hábiles, en comparación con los que hubo en el mismo mes del año pasado, superó todas las expectativas, señal de que la percepción del mercado es que la economía se fortalece cada vez más.

Considerando que el mercado interno se mantendrá robusto en lo que resta del año y que la economía estadounidense seguirá fortaleciendo su ritmo de crecimiento, se prevé que la actividad económica del país crezca 3.7 por ciento en todo el año. Aunque este avance pareciera pequeño, se debe considerar que para lograrlo se contemplan crecimientos superiores a 4 por ciento entre el segundo y el cuarto trimestre del año, ya que en la primera parte del ciclo se registró un avance de sólo 2.4 por ciento.

 
Los desarrollors y el sector de servicios, los más dinámicos.

Empleo

El repunte de los indicadores de la actividad económica en abril contribuyó a fortalecer el avance en la creación de empleos.

Las cifras de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) señalan que en mayo la población ocupada representó 96.73 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA), superior en 0.87 puntos porcentuales al registrado en enero del presente año. En términos absolutos esta diferencia indica que se integraron a la población ocupada unas 899 mil personas.

En el mismo lapso, el IMSS da cuenta de 246 mil nuevos trabajadores, lo cual explica menos de la tercera parte del incremento de la población ocupada. Esto significa que el resto de personas que se ocuparon se distribuyó en otras modalidades de ocupación, algunas formales y otras no.

Si bien las cifras del IMSS son un indicador de la evolución del empleo formal, se debe considerar que éstas se refieren exclusivamente al entorno del sector privado, pero incluso no a todo, ya que existe una parte importante de remunerados en este sector que no están registrados en el IMSS.

El hecho es que la evolución de la economía ha facilitado la ocupación de una importante cantidad de personas que se integraron a la fuerza laboral.

El ritmo del crecimiento esperado para el presente año y el siguiente contribuirá a mantener la dinámica en la creación de empleos en la economía en su conjunto.

En términos del sector formal de la economía se estima que en el 2005 se generen poco más de 500 mil nuevos empleos. Por su parte, la ocupación en la economía informal se mantendrá con pocos cambios, manteniéndose en cerca de 28.8 por ciento de la población ocupada.

 

Inflación

Los resultados en materia de inflación mantienen un comportamiento acorde con lo que habían previsto las autoridades monetarias en el sentido de que en la segunda mitad del año la inflación retomaría una tendencia descendente. Sin embargo, se debe considerar que la razón de este comportamiento sigue siendo la evolución de los precios más volátiles de la economía.

Hasta ahora los componentes de la inflación no subyacente han sido los principales causantes de la tendencia hacia la baja que ha tomado la inflación, toda vez que en esto influyó de manera importante las disminución de precios, primero de las tarifas eléctricas, en mayo, y en junio de los precios de frutas y verduras, para que en esos meses se registrara deflación, llevando a la inflación general a retomar un comportamiento a la baja.

Si bien se espera que las presiones inflacionarias por estos motivos cedan en los siguientes meses, aún quedan algunas fuentes de preocupación. Por una parte, están lo efectos climatológicos de la temporada de huracanes, que podrían afectar la cosecha de diversos productos agrícolas y, con ello, sus precios. Asimismo, está la cercanía de periodos de ajustes en precios, como es el inicio del ciclo escolar y, posteriormente, la cercanía de la temporada de ventas navideñas.

Por su parte, la inflación subyacente se mantiene estable con un ritmo de crecimiento más acorde con la evolución de los precios de la economía, toda vez que excluye los bienes y servicios más volátiles.

Su comportamiento reciente es señal de que hasta ahora el incremento de la demanda no ha incidido en la evolución de los precios. Parte de esto se puede atribuir a la fortaleza del tipo de cambio, ya que debido a que gran parte de los bienes que integran el índice general de precios al consumidor son comerciables, la apreciación del peso abarata su importación, inhibiendo un ajuste de precios. Asimismo, los incrementos salariales han estado en línea con las expectativas inflacionarias.

Bajo este escenario se prevé que la inflación general durante el 2005 se ubique en 3.78 por ciento, lo que significa que cerrará el ejercicio dentro del margen previsto por el Banco de México (3 por ciento +/—1 punto).

Otro aspecto que contribuirá a que la inflación se mantenga a la baja es el hecho de que los precios al productor mantienen una tendencia a la baja, contribuyendo enormemente a reducir los costos y, por ende, a mantener sin cambios los precios al consumidor.

 

Variables financieras

Un aspecto que ha generado diversos comentarios es el nivel de las tasas de interés, que desde principios del año han mantenido una tendencia ascendente para ubicarse en sus niveles más altos desde el 2003.

Para algunos el motivo ha sido el rango restrictivo de la política monetaria, apoyada en el aumento del corto. Para otros, el determinante es la evolución de las tasas de interés de Estados Unidos.

Sin embargo, se debe considerar que la política monetaria de México no se ha modificado desde marzo pasado y que las expectativas inflacionarias retomaron una tendencia a la baja, por lo que debería haber propiciado un descenso de los réditos, lo cual no pasó. Y por otro lado, el constante ajuste de las tasas de interés de Estados Unidos, ya que si bien las tasas de México muestran un comportamiento homogéneo, el diferencial entre ambas es todavía elevado, lo cual implica un atractivo para invertir en pesos.

La perspectiva es que mientras haya quien invierta en valores mexicanos y las autoridades estén dispuestas a pagar las tasas de interés a estos niveles se mantendrá este entorno.

Ante este panorama es factible que las tasas de interés se mantengan en niveles cercanos a 9.70 por ciento en lo que resta del año.

El mercado cambiario, por su parte, mantendrá su fortaleza, que se vio aumentada por la decisión de China de permitir cierta flotación de su moneda, lo que propició una ligera apreciación adicional del peso respecto al dólar.

Es de esperar que en este entorno la paridad del peso se mantenga por debajo de 11 pesos en lo que resta del año, para cerrar el ejercicio en aproximadamente 10.93 pesos por dólar, después de algunas presiones estacionales.

 

Sector externo

En materia de comercio exterior se mantiene un comportamiento favorable, principalmente originado por las exportaciones petroleras, que gracias a los elevados precios internacionales del crudo siguen siendo una de las principales fuentes de recursos del país.

Por su parte, las exportaciones no petroleras se mueven en función de la demanda de Estados Unidos, de tal forma que, debido al fortalecimiento de su actividad productiva, mantendrán su dinamismo durante el 2005. No obstante, se deberán realizar esfuerzos para incrementar la competitividad en el exterior ante la fuerte competencia que están generando los países asiáticos por el mercado de Estados Unidos.

En función de que las exportaciones se eleven y el mercado interno siga respondiendo positivamente, la adquisición de mercancías del exterior continuará elevándose, aunque no se prevén alzas que generen desequilibrios importantes. Para el 2005 se estima que el saldo de la balanza comercial será negativo en 10 mil 939 millones de dólares.

 

Economía de Estados Unidos

Después que la evolución de algunas de las principales variables macroeconómicas de Estados Unidos en los meses pasados generó un ambiente en el que se cuestionó la percepción de que la economía se estaba fortaleciendo, las cifras más recientes son clara evidencia de un crecimiento sólido, pero no sólo eso, sino que los indicadores referidos al final del segundo trimestre del año apuntan a una mayor fortaleza en los siguientes meses. Hasta ahora la demanda agregada ha sido impulsada significativamente por el consumo y la inversión, entorno que indica que esta mejoría se mantendrá en el mediano plazo.

Asimismo, el mejor desempeño de la actividad manufacturera se reflejó en un incremento mensual de 2.9 por ciento en los nuevos pedidos de esta industria durante mayo, sobre todo de los referentes a bienes durables. La actividad de servicios también reporta avances importantes, ya que en junio tuvo un crecimiento de 3.7 por ciento.

Evidentemente, el mejor desempeño de la actividad productiva también ha incidido positivamente en un mejor panorama del mercado laboral. De acuerdo con el Departamento del Trabajo de Estados Unidos, en junio se generaron 146 mil nuevos empleos no agropecuarios, lo que contribuyó a que la tasa de desempleo se ubicara en 5.0 por ciento, el porcentaje más bajo desde septiembre del 2001. Los mejores resultados de la mayoría de los indicadores macroeconómicos de Estados Unidos propiciaron un mejor desempeño de los indicadores líderes, que prácticamente todos se mantienen en niveles que muestran la expansión de la economía.

Este panorama es un factor relevante en la estrategia que seguirá la Reserva Federal (FED), que se estima continuará elevando las tasas de interés con el objetivo de evitar presiones inflacionarias, como lo hizo en su reunión del pasado 30 de junio, cuando elevó en 25 puntos base los rendimientos por novena vez consecutiva.