El doctor José Carlos Rubio, de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, creó el cemento fosforescente con la idea de dar luz al cemento blanco para iluminar carreteras, caminos, estacionamientos, y fachadas de edificios, entre otras aplicaciones menores.

De acuerdo con el investigador, el cemento es, después del agua, el material más utilizado por la sociedad, por lo que es importante darle mayor funcionalidad.

El cemento fosforescente se puede cargar con la luz solar, además de que en su espectro abarca la luz ultravioleta, la de más provecho para sus propósitos. Mediante la modificación que le practicó al cemento, Rubio le dio fortaleza a su cemento, el cual tendrá una duración de 100 años, ya que la radiación solar no le hace absolutamente nada.

Rubio señaló que una vez que el material se carga por un periodo de 10 a 12 horas tiene la posibilidad de emitir luz, comenzando con una luz intensa que luego va disminuyendo gradualmente por periodos de 8 a 12 horas, dependiendo de la calidad del material y de la intensidad de carga.

El costo del cemento es de cinco a siete veces más caro es por eso que el investigador trabaja en su optimización e intenta reducir costos al máximo sin sacrificar calidad. Por cierto, ya hay interés por este producto en Argentina, Brasil, Chile y España.