El gobierno del Distrito Federal en voz del Secretario de Desarrollo Urbano y Vivienda, Arturo Aispuro, dio a conocer ante los medios el proyecto arquitectónico -Plaza Símbolo Bicentenario-, espacio físico en donde arrancarán las festividades de lo que será en el 2010, el bicentenario de la Independencia y la Revolución de México, mismo que dijo, será llevado a cabo con una inversión de 250 millones de pesos Por Michael Negrete CIUDAD DE MÉXICO.- El gobierno del Distrito Federal en voz del Secretario de Desarrollo Urbano y Vivienda, Arturo Aispuro, dio a conocer ante los medios el proyecto arquitectónico -Plaza Símbolo Bicentenario-, espacio físico en donde arrancarán las festividades de lo que será en el 2010, el bicentenario de la Independencia y la Revolución de México, mismo que dijo, será llevado a cabo con una inversión de 250 millones de pesos. El proyecto emanado de un certamen internacional que fuera ganado por un despacho de arquitectura italiano, vendrá a sustituir la malograda "Torre Bicentenario", donde el gobierno de Distrito Federal en mancuerna con empresas privadas y el afamado arquitecto europeo Rem Koolhas, planeaban construir una torre de 300 metros de altura en la zona del Las Lomas en la capital del país. La Plaza y Símbolo Bicentenario estará ubicada en lo que se conoce actualmente como Plaza Tlaxcoaque, un predio ubicado en el perímetro sur del primer cuadro de la ciudad y colindará al norte con la avenida 20 de Noviembre y hacia el sur con la calzada de Tlalpan de la ciudad capital. Antonio Espósito, arquitecto creador del proyecto de regeneración urbana, describió lo que será la plaza como una obra autosustentable que estará dominada por un muro verde (el cual al finalizarse será el más grande del mundo) que rodeará a la capilla de la Concepción. Dicho muro tendrá una cubierta floral con formas abstractas y actuará como núcleo de convivencia social en donde se llevarán a cabo exposiciones y eventos culturales. La capilla estará flanqueada por espejos de agua y en la gran explanada se colocarán piezas escultóricas. La deliberación final para la elección del proyecto estuvo en manos de un grupo de arquitectos notables entre los que se encuentran autoridades de la Universidad Nacional, representantes del gobierno capitalino e integrantes del Colegio de Arquitectos de la Ciudad de México.