Se tienen que tomar elementos como las arcillas y el tipo de construcción, que podría ser hidráulica.

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El pasado 7 de septiembre, la CDMX volvió a vivir un movimiento sísmico de 7.1 grados de intensidad con epicentro en Acapulco, Guerrero.

Este movimiento, que nos recuerda que vivimos en una zona de alta sismicidad, se sintió además en otras entidades del país, afortunadamente no fue de los daños equiparables al 19 de septiembre de 2017.

Si se va a comprar/rentar una vivienda o adquirir un terreno, te recordamos que hay una clasificación de suelos en la capital.

Las tres zonas se dividen de acuerdo a los factores físicos de riesgo.

Zona 1.- Se localiza lejos de lo que fue el Lago de Tenochtitlán, corresponde a las alcaldías con áreas de cerros, lomas y pedregales con relieves resistentes.

Magdalena Contreras: San Jerónimo Lídice.

Álvaro Obregón: Olivar de los Padres

Cuajimalpa: Santa Fe Cuajimalpa

Milpa Alta: Cruztitla

Tlalpan: Granjas Coapa y algunas zonas en

Coyoacán: Copilco El Alto

Miguel Hidalgo: Polanco

Zona 2.- Son lugares con depósitos arenosos que tienen cerca de 20 metros de profundidad, que son mucho menos estables. 

Azcapotzalco tiene este tipo de suelo en algunas de sus áreas, cuya colonia con mayor demanda es: Clavería

Benito Juárez: Narvarte

Zona 3.-  Esta zona es la que supone más riesgo, puesto que aquí las ondas se maximizan, con suelo de arcillas. Los cimientos de las construcciones aquí deben ser hidráulicos.

Cuauhtémoc: Roma Norte

Iztapalapa: Lomas Estrella

Iztacalco: Agrícola Pantitlán

Tláhuac: Villa Centroamericana

Venustiano Carranza: Jardín Balbuena

Gustavo A. Madero: Lindavista Norte

Xochimilco: Barrio Xaltocan

“De acuerdo con el  Reporte Inmobiliario 2021 que desarrollamos en Lamudi, las alcaldías con mayor demanda residencial están en la zona con mayor actividad sísmica, como la colonia Narvarte en Benito Juárez, y la Roma Norte en Cuauhtémoc, sin embargo, las condiciones de la vivienda actual han disminuido riesgos tras la terrible experiencia del 2017, de hecho la plusvalía de las zonas afectadas como la Condesa volvió a sus niveles previos al sismo del 2017”, destacó Daniel Narváez, Marketing VP de Lamudi.