Ciudades Medias, Una apuesta por el cambio y la sustentabilidad.

El llamado a la "modernidad" y el "progreso" conducen a México a cambios demográficos y urbanos sin precedentes. Según estudios del Consejo Nacional de Población (CONAPO), para el año 2030 nuestro país contará con poco más de 127 millones de habitantes y 90.2 millones de ellos habitarán en ciudades. El reto para las urbes en expansión será no heredar las inercias del caos, la desorganización y la anarquía de las megalópolis.

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| Gobierno del estado de Queretaro |

El terremoto que azotó la Ciudad de México en septiembre de 1985 fue para muchos el parteaguas. Los horrores que se vivieron tras la tragedia natural, contribuyeron en cierta medida para orillar a miles de capitalinos a replantear su lugar de residencia y exiliarse de ella, de tal forma que poco después de este suceso, entidades como Morelos, Puebla, Querétaro y la zona metropolitana de la Ciudad de México, integrada en buena parte por el Estado de México, vieron aumentar su población de forma considerable.

Lo mismo sucedió con la industria. A meses de los movimientos telúricos del que será recordado como "septiembre negro", centenares de empresas movilizaron sus plantas, oficinas y operaciones a estados aledaños, de la mano con planes gubernamentales de desconcentración de la industria y de las actividades burocráticas en la capital, para cambiar la vocación productiva de ésta a una de servicios, desde su legado industrial. 

La creación de nuevos polos económicos que vieron su activación exponencial con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en enero de 1994, creó en la franja fronteriza una efervescencia de la actividad manufacturera proveniente principalmente de la maquila, lo que dio paso al despunte urbano de localidades que hace 50 años contaban con unos miles de habitantes. Lo mismo ocurre en nuestros días al cobrar un auge inusitado el sector turístico a todo lo largo de las costas del Pacífico y buena parte del Caribe; al tiempo que zonas como el Bajío ven una intensa actividad en áreas como la automotriz.

Debido a esta serie de ajustes en las últimas décadas, el perfil demográfico de México continúa cambiando. Según proyecciones del Consejo Nacional de Población (CONAPO), para el año 2030, el país contará con algo más de 127 millones de habitantes, de los cuales 90.2 millones habitarán en algún núcleo urbano, mientras que en el transcurso de estas tres futuras décadas, seis ciudades más rebasarán el millón de habitantes, con lo que 56.8 por ciento de la población urbana se concentrará en 15 grandes ciudades.

Mientras que la población de las urbes medias, es decir, aquellas que comprenden entre 100 mil y un millón de habitantes, y las pequeñas, o sea las de no más de 100 mil personas, representarán sólo 12.4 por ciento del total urbano. 


Rafael Castro, Director del Centro de Análisis y Proyección Económicas para México (CAPEM).


Localidades como Querétaro, Cuernavaca, San Luis Potosí, Mérida, Aguascalientes y Mexicali, serán en tan sólo siete años -si los cálculos del CONAPO asisten a los hechos-, las urbes que se integrarán al club del millón de habitantes, ello gracias a su crecimiento principalmente industrial y consecuente creación de empleo formal, situación que ya actúa como un gran magneto sobre las generaciones que recientemente se han integrado a la clasificación de Población Económicamente Activa (PEA). 

Paralelamente, Guadalajara, Monterrey y el Distrito Federal, los tres principales polos económicos y urbanos de México, habrán de ver moderado su crecimiento o incluso en el caso de la ciudad capital, verá una pérdida de población de hasta casi un cuarto de millón de habitantes para el 2030, de acuerdo con las estimaciones del CONAPO. 

Sin embargo, la concentración urbana en poblaciones de más de un millón de habitantes, se habrá extendido en localidades como Torreón, Tijuana, Ciudad Juárez, León y Toluca, mismas que muestran altas tasas de crecimiento poblacional. De hecho, especial notoriedad cobra el Estado de México, ya que para el 2030 su ritmo de crecimiento poblacional habrá ido más lejos que en ninguna otra entidad, al proyectarse la existencia de 18 millones 938 mil almas, desde los 15 millones 300 mil que tendría hoy día. 

Crecimiento sin sustento. 

Para la arquitecta Silvia Alba, directora del área de Suelo e Infraestructura de la Comisión Nacional de Vivienda (CONAVI), el principal problema que se enfrentará reside en que el crecimiento demográfico no está aparejado con el de la vivienda y mucho menos el de los servicios. Y si bien es cierto que recientemente se han hecho esfuerzos para la edificación de vivienda, aún se tienen rezagos importantes sin superar.

Un estudio del INEGI en coordinación con BBVA-Bancomer emitido en mayo del año en curso, deja ver que hacia el 2030, observaremos los mayores requerimientos de vivienda proveniente de la dinámica y estructura poblacional, es decir, una mayor esperanza de vida, un aumento de la población en edad activa y una menor tasa de natalidad.

El principal problema es que el crecimiento en vivienda no está aparejado con el de servicios.

En entrevista con Real Estate Market & Lifestyle, la arquitecta Alba aseguró que según los estudios de la institución en que labora, al menos 50 por ciento del área urbana de distintas ciudades de México, se conformó gracias a asentamientos irregulares, lo que a la postre ha dejado como resultado un desordenado avance de la mancha urbana, y provisión deficiente o nula en muchos casos, de servicios básicos. De hecho, según datos de la Procuraduría Agraria, la mancha urbana de las ciudades del país se "traga" al menos 16 mil hectáreas de terreno al año, lo que ha traído a los gobiernos muchos más problemas que sólo inseguridad patrimonial, de la tenencia de la tierra y anarquía jurídica. 

Un caso que es digno de mostrar con lupa, es el de Playa del Carmen, localidad ubicada en el estado de Quintana Roo y que forma parte de la llamada Riviera Maya, misma que en los últimos años ha tomado un dinamismo de crecimiento que la ubica como la segunda población con más acelerado crecimiento en el mundo y una tasa de 15 por ciento anual, lo que la deja solamente atrás de la ciudad de Dubái en Emiratos Árabes, dijo Alba. 


Rick Ramírez, corredor de bienes raíces en el balneario de Puerto Peñasco, en Sonora, dijo que el crecimiento tan fuerte que ha experimentado el lugar en el último lustro, ha llevado a los desarrolladores a edificar obras sin tener siquiera calles pavimentadas, lo que a todas luces es una aversión urbana, además de que alertó a los desarrolladores a poner atención en la insuficiencia de vivienda de interés social en la zona, y no sólo de aquella de perfil residencial, ya que todos esos departamentos así como los comercios y servicios que requiere el destino, son movilizados por gente que es obvio suponer, no se alojarán en viviendas de más de 250 mil dólares, por lo que urgió tanto a desarrolladores como al gobierno local, a tener una visión a futuro.

Ritmos de crecimiento tan fuertes han llevado a desarrolladores a construir sin siquiera tener calles pavimentadas.

Al respecto, Sergio Dueñas, presidente nacional de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI), dijo que casi todas las ciudades cuentan con planes de desarrollo urbano a largo plazo, sin embargo los gobiernos en turno no siempre dan continuidad a los planes fincados por otras administraciones, y ejemplificó la situación con lo sucedido en la ciudad de Guadalajara, en Jalisco, en donde se diseñó en décadas pasadas un trazo urbano que comprendía un eje vial que atravesaba la ciudad hacia sus cuatro puntos cardinales. No obstante, sólo se construyó el que corre de Norte a Sur, y se dejó en el olvido el que lo haría de Oriente a Poniente; con lo cual hoy día se tienen los problemas viales que afectan a toda la población de aquella entidad. 

El dirigente del AMPI insistió que éstas son las lecciones que deben de aprender las ciudades medias en crecimiento, y un buen paso para hacerlo es clarificar cuál es su vocación económica, ya que muchas de ellas apenas lo están decidiendo. Como ejemplo comentó el caso de Guanajuato, el cual tiene bien diversificado su sustento económico en varios centros urbanos como Silao, Salamanca, Irapuato y Guanajuato la capital, en las que se han trazado planes y estrategias para encontrar un punto de equilibrio en el crecimiento. 

Rafael Castro, director del Centro de Análisis y Proyecciones Económicas para México (CAPEM) comentó que finalmente se están delimitando las potencialidades económicas del país, con un Norte inminentemente manufacturero, un Occidente que incrementará notablemente su actividad industrial, sobre todo por las armadoras automotrices, un Centro que se definirá más por su vocación de servicios, pero impulsada fuertemente por la industria; el Sur-Sureste y Golfo que habrá de esperar muchas inversiones en el tema petrolero para los años próximos y que dejará su histórica apariencia de localidad agrícola; y desde luego, toda la costa del Caribe que seguirá fortificando su actividad turística, al igual que las costas del Pacífico que ven ahora mismo cuantiosas inversiones en el tema inmobiliario desde las Californias hasta el estado de Guerrero. 


Sergio Dueñas, Presidente de la AMPI.


Crecimiento en números. 

En la Frontera Norte de México, el crecimiento de las ciudades se encuentra estrechamente vinculado al desarrollo de la industria maquiladora de exportación y al aumento de la migración hacia Estados Unidos. Entre 1990 y 2000 prácticamente todas las ciudades fronterizas del país experimentaron altas tasas de crecimiento demográfico promedio anuales, por ejemplo: Tijuana (5.5 por ciento), Tecate (2.7 por ciento), Mexicali (2.3 por ciento), San Luis Río Colorado (2.9 por ciento), Nogales (4.0 por ciento), Agua Prieta (4.9 por ciento), Ciudad Juárez (4.3 por ciento), Ciudad Acuña (7.5 por ciento), Piedras Negras (2.8 por ciento), Nuevo Laredo (3.6 por ciento), Reynosa (4.3 por ciento) y Matamoros (3.6 por ciento). 

En las costas del Caribe y Pacífico, la fuerte migración hacia ciudades medias y pequeñas que basan su desarrollo en actividades turísticas ha provocado su acelerado crecimiento poblacional. Sobresalen las ciudades del Caribe, cuyos ritmos de crecimiento en la última década superan varias veces al promedio urbano: Playa del Carmen, con la mayor tasa de crecimiento (15 por ciento), Cancún (9.1 por ciento) y Cozumel (5.8 por ciento) vieron incrementar significativamente su población entre 1990 y 2000 y ahora retoman ese auge con mayor fuerza que nunca. 

En el Pacífico, las ciudades turísticas con los crecimientos más elevados son: Ensenada (2.9 por ciento), Cabo San Lucas (9.1por ciento), San José del Cabo (7.7 por ciento), Puerto Vallarta (5.0 por ciento), Manzanillo (3.5 por ciento), Zihuatanejo (4.3 por ciento) y Puerto Escondido (7.4 por ciento). A las ciudades más dinámicas se suman también las capitales de los estados de la región Sur-Sureste, cuya oferta de empleo, bienes y servicios las ha llevado a experimentar tasas de crecimiento demográfico superiores al promedio urbano; tal es el caso de Chilpancingo (4.0 por ciento), Oaxaca (3.4 por ciento), Tuxtla Gutiérrez (3.8 por ciento), Xalapa (2.8 por ciento), Villahermosa (3.2 por ciento), Campeche (2.4 por ciento), Mérida (2.5 por ciento) y Chetumal (2.6 por ciento). 

Al menos 50 por ciento del área urbana de distintas ciudades se ha conformado por asentamientos irregulares.

En el centro del país, la desconcentración de actividades económicas de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México ha propiciado el desarrollo industrial y de servicios de ciudades próximas a ésta, y ha estimulado su crecimiento demográfico. Entre éstas sobresalen Querétaro (3.6 por ciento), San Juan del Río (4.9 por ciento), Pachuca (3.4 por ciento), Tulancingo (2.8 por ciento), Toluca (3.4 por ciento), Cuernavaca (3.3 por ciento), Cuautla (2.6 por ciento), San Martín Texmelucan (2.5 por ciento), Tehuacán (3.9 por ciento), Tlaxcala (3.1 por ciento) y Apizaco (2.9 por ciento). 

Conclusiones.

En síntesis, el proceso de urbanización de México se ha diversificado y continúa en aumento. En la última década el conjunto de las 32 entidades federativas, con excepción del Distrito Federal -cuya población urbana ya ha alcanzado su nivel máximo-, vieron aumentar el peso de la población urbana dentro del total estatal, lo que reafirma el papel protagónico de las ciudades en la dinámica demográfica de la nación. 

La mancha urbana de las ciudades del país se traga al menos 16 mil hectáreas al año.

La creciente importancia económica y demográfica de las ciudades del país, conlleva la necesidad de seguir avanzando en la transición hacia un patrón de desarrollo urbano más diversificado y equitativo, que propicie una distribución territorial de la población acorde con las potencialidades del desarrollo regional. 

Para ello, es necesario fortalecer los vínculos económicos y de servicios entre las ciudades del sistema urbano, con el fin de atenuar la concentración de la población en las grandes metrópolis y ampliar las oportunidades de desarrollo del conjunto de ciudades medias y pequeñas, mediante la oferta de empleo suficiente y bien remunerado, vivienda e infraestructura, que permita a la población asentarse en zonas aptas para el desarrollo urbano, preservando al mismo tiempo las áreas de alto valor ambiental y productivo en torno a las ciudades, sentencia la CONAPO. 

Para finalizar, Silvia Alba de la CONAVI, dijo que es importante que tanto desarrolladores inmobiliarios como los gobiernos locales tengan un enfoque de vivienda articulada, en donde no sólo se piense en la creación de "núcleos habitacionales" sino de "núcleos urbanos", entendiendo con ello la provisión adecuada de vías y medios de transporte, fuentes de empleo, áreas verdes, sitios recreativos, así como centros comerciales.