El blanco de Richard Meier.

Richard Meier, el multipremiado arquitecto del Getty Center y del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona ha incrementado su exposición internacional a partir de la inauguración de la Iglesia del Jubileo y del Altar Ara Pacis en Roma y con ello vuelve a refrescar atemporales filosofías de la arquitectura.

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El blanco de Richard Meier.

Richard Meier, el multipremiado arquitecto del Getty Center y del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona ha incrementado su exposición internacional a partir de la inauguración de la Iglesia del Jubileo y del Altar Ara Pacis en Roma y con ello vuelve a refrescar atemporales filosofías de la arquitectura.

Este gran arquitecto nacido en Newark, Nueva Jersey, Estados Unidos (1934), dialogó con Real Estate Market & Lifestyle, en exclusiva, acerca de sus preferencias, sus puntos de vista profesionales y sus proyectos.


Iglesia del Jubileo|JAVIER TLES

El arquitecto Richard Meier, director del estudio Richard Meier & Partners, es conocido por su manera de utilizar los blancos, que lo transformó en una especie de marca registrada que fue perfeccionando con el tiempo, sobre la base de una actitud arquitectónica inalterable, que se mantiene alejada de las modas y tendencias arquitectónicas en pos de su propia filosofía de diseño. Parte de buscar las formas esenciales para a partir de allí articular las formas, cuyos diseños puristas tienen fuertes influencias neocorbusianas vestidas con paneles y vidrios. Utiliza el blanco para reforzar las formas visuales en sus juegos de luces y sombras. Su arquitectura busca ser humanista y relevante con los requerimientos programáticos, con economía de gestos y escrupulosa atención a los más altos estándares de belleza y terminación.

En 1975 formó parte del famoso grupo New York Five y sus piezas esculturales blancas crearon nuevo vocabulario para los años ochenta y en 1984 recibió el reconocido galardón de la arquitectura internacional, el premio Pritzker. Establecido en Los Ángeles, el estudio trabaja hoy en 16 países y en hasta seis idiomas. Entre sus más reconocidas obras se encuentra la estructura de hierro y acero súper moderna del millonario Getty Center en Los Ángeles, el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona, entre otros.

A lo largo de su carrera recibió múltiples distinciones de la AIA (American Institute of Architects) y de otras instituciones internacionales, la última es la mención de honor a la arquitectura sobresaliente por la recientemente inaugurada Iglesia del Jubileo en Roma (Chiesa del Dio Padre Misericordioso). En ella, la Santísima Trinidad está simbolizada por el sitio triangular y tres conchas de concreto que, conjuntamente con el muro espinal, hacen el cuerpo de la nave.


|RICHARD MEIER & PARTNERS ARCHITECTECTS LLP

En 1995 fue invitado a diseñar la nueva casa para el Altar de la Paz o Ara Pacis en Roma, que fue inaugurado este año sobre el río Tiber. El altar fue erigido por el emperador Augusto en el año 9 a.C. después de conquistar Hispania y Galia, y la nueva casa es una estructura minimalista de mármol, vidrio y acero, con una imponente cascada de 40 x 12 metros.

Usted tiene una forma de ver los espacios que genera una impronta muy personal, como si fuera su propia marca.

¿Cuáles son las variables que alimentan sus propuestas en lo estético y lo funcional?

La responsabilidad de cualquier arquitecto es proveer espacios para los requerimientos funcionales en cada situación del programa del cliente. Eso está dado, es obvio.

Después, los arquitectos buscamos las variables que hacen a la calidad de cada proyecto. Mi preocupación tiene que ver con las luces y los espacios, los elementos y volúmenes, cómo se articulan e interaccionan todos entre sí. También cómo se vinculan con la escala humana y con la cultura de la arquitectura, que define cómo se describe el espacio, cómo nos contiene, cómo lo utilizamos.

Desde mi punto de vista, el ideal es lograr la simplificación de la expresión, hasta el punto de llegar a la esencia más básica y todavía con el ejercicio propio del intelecto y la voluntad, que surge del caudal de la experiencia individual y cultural. Eso le da calidad al diseño y logra espacios con presencia. Se trata de descubrir en cada proyecto un set de condiciones únicas, que puede ser mejorado, corporizado y extendido a través de la arquitectura.

Cuando usted recibió el Premio Pritzker, en 1984, dio un discurso sobre su conocida preferencia sobre el color blanco, ¿qué lo lleva a tener al blanco como su color favorito?

El blanco siempre ha sido un símbolo de la perfección, la pureza y la claridad. Es la memoria de la anticipación del color.

Por un lado, el blanco es la suma de todos los colores y el que, bajo la luz natural, refleja e intensifica la percepción de todos los colores y saturaciones de los colores de la naturaleza. Normalmente tampoco se queda blanco, sino que se transforma por la luz y el reflejo de todo lo que cambia: el cielo, las nubes, el sol, los árboles. En un ambiente pasa lo mismo. A través del blanco, el contraste se transforma en definición. Hay tanto color en los elementos que “visten” los ambientes, como libros, periódicos, pinturas, que sentado en mi oficina de paredes blancas si me imaginara las paredes de algún color creo que me ahogaría en el espacio.

Una de las ciudades que sigue dando que hablar por su movimiento inmobiliario y sobre todo por su desarrollo del World Trade Center es Nueva York, ¿qué le inspira este movimiento?

Estoy particularmente interesado en los espacios públicos. Por supuesto que me gustaría hacer un rascacielos o edificio alto en NY que contribuya con la vida de esa ciudad en toda la manera que se pueda, pero por sobre todo que tenga espacios públicos, para que sea un bien común de la gente que disfrute de un edificio o de un vecindario, y le den vida al tejido urbano donde está puesto el edificio. Las ciudades demográficamente densas como Nueva York y México piden más espacios, tanto en el suelo como en el aire. Es parte de la responsabilidad del diseñador y desarrollador considerar dejar espacios donde se pueda llevar a cabo la vida comunitaria y urbana de su edificio.

En su portafolio se pueden ver múltiples piezas de diseño industrial, como vajilla, relojes y muebles, entre muchas otras. ¿Qué lo llevó a diseñarlas? ¿Lo sigue haciendo?

Desde siempre diseño objetos. ¿Quiere saber por qué? Me da gratificación más inmediata. Ver el resultado final construido toma menos tiempo que la arquitectura. No tengo que esperar desde 5 a 15 años en ver como queda mi diseño en tres dimensiones.


Atrium|RICHARD MEIER & PARTNERS ARCHITECTS LLP

Usted es reconocido por innumerables obras, entre las que se cuentan casas particulares, masterplans, iglesias, corporativos y museos, como el Getty Center en Los Ángeles o el Museo de Barcelona, ¿cuáles son las obras o ciudades que más gratificaciones profesionales le han dado?

Cada situación, en la ciudad que sea, es diferente y con ella también la relación del contexto de un edificio con su entorno. Todo se transforma en parte esencial que enmarca mi arquitectura. Yo en particular soy siempre feliz con el último edificio. Tanto la Iglesia del Jubileo como el Museo de Ara Pacis en Roma, inaugurados este año, me dieron mucho placer. En el último caso, además de que la construcción en sí misma se transformó en un extraordinario monumento, que además es un nuevo espacio público en la ciudad con una cascada de 40 metros de largo y que es fiel a la tradición de la piazza romana con la fontana. En el caso de la iglesia, no es sólo una iglesia. La gente viene de todo el mundo a verla y a vivir la experiencia del espacio, como un museo o una salida. Es maravilloso.

Usted ha mencionado su interés en los espacios públicos que normalmente se circunscriben a las posibilidades de cada sitio y comitente ¿Está actualmente trabajando en algún masterplan en el que pueda diseñar más espacios para la comunidad?

Sí, estamos diseñando un complejo vacacional en las costas italianas, cerca de Venecia, en el cual hoteles, condominios y casas residenciales se articulan con espacios comunes en gran escala. También estamos haciendo un masterplan para un complejo vacacional en República Dominicana, en la que el acento de las casas tiene una excelente relación entre interior y exterior. También hay muchas amenidades en espacios públicos y comunitarios, así como lugares con más privacidad en la playa.

Su estudio ha construido diversos tipos de proyectos en distintas ciudades, ¿nota algún tipo de tendencia general compartida por las ciudades en cuanto a la evolución urbanística?

Es muy difícil hablar de tendencias hoy, pero sí observo que la mayoría de las ciudades están interesadas tanto en la reconstrucción de sus edificios históricos como en la construcción de edificios contemporáneos de avanzada, porque quieren ser parte del siglo XXI. En todos lados se ve el crecimiento inmobiliario. A nivel de diseño, se podría mencionar una tendencia hacia la apertura y transparencia de los espacios y a una mayor relación entre los espacios interiores y exteriores, que la que existía en la arquitectura tradicional. Quizás por eso se ve tanto el vidrio de manera tan generalizada. También observo que internacionalmente la gente busca cada vez más la calidad. Otra cosa que no sé si es tendencia, pero sí lo es para nosotros, es la certificación Leeds, en la que todos los aspectos de un proyecto y su construcción son considerados desde el punto de vista ecológico. La certificación es muy difícil de conseguir, pero la energía es tan costosa que consideramos que es una responsabilidad de los arquitectos el esfuerzo por ahorrarla y sanear el medioambiente.

Usted acaba de visitar México y pudo ver muy rápidamente el panorama urbano, ¿qué podría hacer notar a nuestros lectores al respecto?

Vuelvo a insistir en el tema de la calidad. Internacionalmente los desarrollos que ofrecen mayor beneficio a los desarrolladores en el largo plazo son los que están hechos con calidad, si no es así se transforman en inversiones de corto plazo. La gente sabe discriminar y busca calidad en todo. Desde la concepción del desarrollo o edificio, pasando por la arquitectura, los materiales, los acabados y hasta los paisajes. Todo. Los lugares que la gente aprecia y a los que quiere volver son los que tienen calidad en la arquitectura propia y en relación con su tejido urbano.