¿Nueva o usada?

Hoy en día es más accesible adquirir una casa o un departamento gracias a la gama de créditos hipotecarios que se ofrecen en nuestro país. Sin embargo, debemos considerar todas las opciones que brinda el mercado y buscar aquella que más nos convenga, porque adquirir un inmueble nuevo no es siempre la mejor solución.

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Antes de dar el paso final en la compra de casa propia debemos poner sobre la mesa todo lo que nos pueda ayudar a tomar esa decisión tan importante, y así evitar poner en riesgo nuestro patrimonio. Hay que considerar qué es lo que queremos, qué podemos adquirir, si un inmueble nuevo o uno usado, etc., y a partir de las respuestas que definan lo que realmente deseamos adquirir considerar las ventajas que nos ofrecen las diferentes opciones.

Actualmente, en la oferta de casas o departamentos en venta existe un porcentaje elevado de inmuebles usados, y sólo uno de cada cuatro compradores adquiere uno nuevo. La mayoría considera las dos opciones antes de hacer la compra, debido a que existen ventajas en ambas. Por lo tanto, debemos tener muy claro cuáles son las principales diferencias que podemos encontrar entre una propiedad nueva y una usada, además de los aspectos a considerar en cada una, ya que influyen en la decisión de compra.

Usadas, menor costo y mayor espacio.

Las propiedades usadas tienen ventajas en la relación costo/tamaño, además de la ubicación. En promedio, son más económicas y se encuentran generalmente en colonias ya establecidas, lo que trae como resultado poder disfrutar del entorno y la calidez de los vecinos de una manera más sencilla y agradable. No obstante, son propiedades que presentan los problemas que se derivan del paso del tiempo, es decir de todo bien inmueble que tiene cierta antigüedad. Respecto a los precios, se estima que presentan niveles de hasta 30 por ciento por debajo de las nuevas, y 35 por ciento más de espacio. Sin embargo, requieren de una buena evaluación, porque es necesario conocer el estado estructural y físico del inmueble antes de tomar una decisión.


Por ello es importante verificar y valorar las zonas húmedas (baño y cocina), saber si se cuenta con material impermeable, si la cimentación es adecuada, si la estructura, losas, muros y bardas están libres de asentamientos, grietas, derrumbes y humedades; el estado de las tuberías, las que conducen agua de consumo, aguas de desecho y las pluviales (pueden existir fugas en la tubería, grifos en mal estado o las cajas de registro podrían estar dañadas, por mencionar algunos de los daños posibles); observar muy bien el techo para asegurarse de que no tenga goteras, revisar si la estructura es de metal o de madera, cerciorarse de que no esté deteriorado; revisar todas las puertas y los pisos (prestar atención, ya que las piezas podrían estar flojas o dañadas). Todos estos aspectos deberán ser evaluados con la mayor precisión (ver planos arquitectónicos).

En fin, cada mínimo detalle debe ser evaluado por expertos, para que en un futuro no nos salga más caro reparar el inmueble.

Si decide adquirir una vivienda usada se recomienda que no tenga más de 30 años. Tomar en cuenta el tiempo y costo de remodelación, en caso de que se desee, los servicios de agua potable, energía eléctrica, drenaje o fosa séptica y alumbrado público en operación. Todos son elementos clave para garantizar seguridad y bienestar.

Por la parte legal, es esencial que el título de propiedad esté a nombre de la persona que está vendiendo en ese momento y el inmueble debidamente inscrito en el Registro Público de la Propiedad.

Son muchas las ventajas que nos ofrece una casa usada; sin embargo, debido a los avances en la construcción y las tendencias en cuanto a diseños y espacios, muchas personas se interesan y prefieren adquirir un bien nuevo, sin uso previo.

Por esto, analicemos las ventajas que ofrece a los compradores un inmueble recién construido.

Casas y departamentos nuevos.

Una casa nueva o un departamento nuevo ofrecen una variedad de características, en cuanto a modernidad, estilo innovador, eficiencia energética, en pocas palabras todo es nuevo y moderno. Sin duda, valen el precio que pagamos, en todos los aspectos, ya que vienen más equipadas y hechas con nuevas tecnologías de construcción. Sin embargo, debemos considerar tamaños, acabados, equipamiento, estacionamientos, áreas comunes y ubicación, entre muchos otros aspectos.

Es importante ponerse en contacto con un agente inmobiliario para estar preparado y determinar el precio al que se está dispuesto, y es fundamaental que el cliente esté conforme con el monto. Posiblemente se necesite calificar para un crédito hipotecario, por lo que debemos saber qué cantidad de depósito en efectivo se hará, y posteriormente hacer un cálculo de hipoteca mensual a pagar, para poder determinar el precio final que el cliente estará de antemano dispuesto a pagar.

Se puede trabajar con un "agente del comprador", para que represente de la mejor manera posible nuestras necesidades, a través de sus conocimientos de construcción de viviendas, garantías, financiamiento, diferencias de precios, calidad, selección de terrenos, con el fin de obtener el mejor valor por nuestro dinero.

Es necesario buscar un desarrollador especializado de acuerdo con nuestras preferencias específicas, ya sea en excelente calidad de construcción, otros conocidos por su uso innovador de espacio o los que ofrecen financiamiento más atractivo que el estándar del mercado.

Es importante conocer la reputación y solidez financiera del constructor que elijamos. También es recomendable pedirle las "hojas de especificaciones" de las características del inmueble y revisar que las cubra todas.

Sabemos que casa nueva implica entorno nuevo, por lo tanto no estaría de más hacer una pequeña evaluación del lugar, por ejemplo, examinar la zona o colonia, saber qué servicios ofrece, averiguar si hay algunos otros proyectos planeados que pudieran construirse en el área, especialmente en lo aplicable a tierra vacante, si se van a construir o reemplazar servicios, como escuelas o caminos.

Cuanto más bajo sea el precio base de la casa mayores posibilidades de mejorarla, sin temor a que estos cambios nos salgan muy caros; por ejemplo: agregar una recámara o un patio, o desarrollar el sótano o hacer su jardín.


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La ubicación es esencial, muchas casas nuevas están construidas en comunidades suburbanas, fuera de los centros metropolitanos. Algunos terrenos mejor ubicados generalmente cuestan más y son los últimos en salir a la venta, por lo que no está de más averiguar sobre los precios de los terrenos.

En cualquier operación de compraventa es de suma importancia revisar los términos del contrato y asegurarse de una protección, incorporando en él cláusulas escritas que estipulen la colocación de su anticipo en una cuenta de garantía, detalle de las mejoras que usted solicita, permiso para acceder al lugar de construcción y así verificar el avance de la obra, notificación con 30 días de anticipación a la fecha de cierre, explicación del significado de las porciones escritas en letra pequeña en las garantías del constructor y el fabricante.

Por otra parte, como el mercado de créditos hipotecarios es altamente competitivo, tiene muchas opciones financieras, además de las que ofrezca el constructor. Por ello podría ser de mucha ayuda revisar las posibles opciones en varios lugares y comparar las tasas de interés.

Hoy en día las casas o los departamentos nuevos están pensados para maximizar el espacio y tienen diseños acogedores y abiertos. Estos inmuebles incluyen accesorios a estrenar, algunos de ellos protegidos por garantías de varios años ante cualquier defecto, desde utensilios de cocina, hasta sistemas de aire acondicionado y calefacción.

A diferencia de las propiedades usadas, las propiedades nuevas se pueden personalizar y diseñar de acuerdo con sus preferencias exactas. Desde los acabados de la cocina hasta los colores de las alfombras o materiales de los pisos.

Una nueva casa o un departamento nuevo reflejará nuestros gustos y no los de quien haya habitado anteriormente en el inmueble.

En resumen, aspectos como la ubicación de la residencia, los servicios con los que cuente el barrio, la cercanía a centros educativos y hospitales, el alumbrado público, el acceso a la electricidad, la telefonía, el cable y el agua potable, la seguridad de la casa y donde esté la vivienda se convierten en puntos clave en el proceso de elección.

Adquirir un inmueble nuevo implica no invertir de entrada en reparaciones y remodelaciones; no obstante, en caso de que nuestro presupuesto sea pequeño quizá convenga comprar un inmueble con algunos años de uso y que poco a poco se pueda ir arreglando en sus detalles, en base al gusto y necesidad que cada comprador tenga. Ambas posibilidades ofrecen ventajas, por lo que la elección más apropiada dependerá del gusto, de las posibilidades financieras y por supuesto de lo que consideremos mejor para cada comprador y su familia.