Vivienda usada

Negocio anual de entre 11 mil y 14 mil millones de dólares

El auge inmobiliario residencial que se vive en México pareciera que se concentra en la construcción y venta de casas o departamentos nuevos. Sin embargo, el mercado de inmuebles usados es inmenso y creciente, por lo que se estima que por cada inmueble residencial nuevo se comercializan hasta tres usados.

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Gonzalo Palafox Rebollar

El negocio inmobiliario residencial en México siempre ha tenido un dinamismo importante, pero por lo general se hace énfasis en las actividades de construcción y desarrollo de nuevas opciones y pocas veces se le presta atención a la vivienda usada, sin considerar que representa un mercado de una a tres veces el tamaño del correspondiente a  hogares nuevos.

“Estudios del Consejo Nacional de Población (Conapo), la Comisión Nacional de Fomento a la Vivienda (Conafovi) y despachos independientes, como Softec, señalan que en nuestro país hay un parque habitacional de 25 millones de viviendas, que tienen un valor de 1.1 billones de dólares [N. del E.: En AL el billón tiene un millón de millones]”, explicó Gonzalo Palafox Rebollar, director de Productos y Mercado Hipotecario en la Sofol Su Casita.

Agregó que los 25 millones no son necesariamente susceptibles de formar parte de un parque habitacional que se pueda considerar como patrimonio, porque para que esto suceda se debe poder heredar, venderse o hipotecarse, sin problema legal alguno, situación que no se cumple en aproximadamente el 50 por ciento de los casos.

“La mayoría de las personas que heredan una vivienda no hacen el cambio de propietario y entonces cuando tú lo compras resulta que el inmueble sigue estando a nombre de la abuelita del señor, la cual falleció hace años. Eso significa todo un proceso judicial para resolver sucesiones testamentarias que pueden ser muy largas si existen otros familiares”, ejemplificó Eugene Towle, socio director de Softec.

El especialista también acotó que una problemática importante en el nicho de vivienda usada es que no hay información suficiente y confiable sobre sus operaciones, aun así calcula que las transacciones deben ser de alrededor de 300 mil al año. Además, considera que el valor promedio de la vivienda urbana anda en un rango de 400 a 500 mil pesos.

Considerando esta información y un tipo de cambio de 10.70 pesos por dólar, el valor anual del mercado de compra-venta de vivienda usada fluctúa entre 11 mil y 14 mil millones de dólares (mdd). La amplitud de la cifra se debe al valor promedio del inmueble.

Cabe señalar que, dado el auge de vivienda nueva en los segmentos medio y residencial, se ha incrementado  el mercado de vivienda usada, porque una persona que ya cuenta con un inmueble pero quiere una de mejor nivel normalmente vende la suya para adquirir una de mejor nivel.

“Por cada vivienda nueva que se vende se comercializan de 3 a 5 viviendas usadas; si consideramos el primer dato podríamos establecer que se hacen transacciones por aproximadamente 2 millones y medio de viviendas de este tipo cada año”, estableció Ricardo García Conde, director de Crédito Hipotecario de Scotiabank Inverlat.

 
Fernando Gonzáles Salazar

Ventajas de un inmueble usado

Fernando González Salazar, presidente de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI) Ciudad de México, comentó que en promedio una casa baja su precio sólo por estrenarse hasta 20 o 30 por ciento, y que durante su vida útil cambia hasta tres veces de propietario.

"La ventaja que tiene una vivienda usada es que su precio es mucho más accesible que el precio de una vivienda nueva. La construcción de las viviendas usadas o antiguas muchas veces tiene una calidad de construcción y cimentación superior y más sólida que las construcciones nuevas. Asimismo, las  viviendas usadas se pueden remodelar adecuándolas al estilo contemporáneo que las nuevas generaciones solicitan, explicó Selene Serrano, directora general de Organización Serrano, Bienes Raíces.

Agregó que los riesgos que puede tener la vivienda usada son los vicios ocultos que muchas veces no se garantizan, asimismo, el deterioro que sufren las propiedades por su edad pueden presentar riesgos para el comprador.

Para Sergio Gómez Rábago, director general de Arkidinámica, la gente se inclina por comprar una casa usada porque el precio es más competitivo, además de que la pueden remodelar o decorar más fácilmente a su gusto, mientras que en una casa nueva es difícil hacerlo por el precio que tiene.

“Los costos de una vivienda usada varían considerablemente, desde casas de interés social hasta residencias o departamentos de lujo. Desde mi punto de vista, los factores para que el cliente prefiera una vivienda usada sobre una nueva son la posibilidad de negociar el precio, existen más opciones, tienen precios más bajos y se pueden modernizar a fin aumentar su valor comercial significativamente”, manifestó Oscar Guadarrama Arellano, director general de Enlace Inmobiliario Metepec.

José Ignacio Lastra Ramos, director de Hir Casa Corretaje, explicó que en los últimos años se ha observado una modificación en los criterios de construcción, debido a los cambios en el interés de los consumidores, por lo que los desarrolladores se ven obligados a optimizar espacios y proyectos al máximo, lo que se ha traducido en espacios más pequeños. Ante ello, algunos clientes sacrifican la edad del inmueble por un mejor espacio y viceversa.

“La ubicación de una casa antigua es otro beneficio que obtienen sus compradores, generalmente las casas se dejan porque son familias en las que los hijos se van, se quedan los padres solos, la casa es grande para ellos y por ello deciden venderla para ir a otro inmueble más chico y seguro. No obstante, el mismo inmueble es un beneficio para las familias que empiezan, tienen hijos pequeños y quieren una casa grande para que la puedan disfrutar”, consideró Rocío Arias, directora general de International Home R&J Bienes Raíces.

Joseph Manzur, director general de M&M Consultores Inmobiliarios, manifestó que 90 por ciento de los casos del que compra una vivienda usada no lo hace buscando una inversión, lo hace buscando un lugar para vivir. Pero que a su vez, el que compra viviendas residenciales como inversión puede hacer un buen negocio, porque puede comprar propiedades con ciertos problemas o desperfectos, y arreglarla y ponerla a la venta o renta, obteniendo rendimientos importantes.

Para Belinda Vega, directora general de Houses Unlimited, el contratar a un profesional inmobiliario para comprar o vender este tipo de inmuebles ofrece a los vendedores o compradores una mayor seguridad en todos los aspectos de sus operaciones, ya que contarán con asesoría global en el ámbito legal, comercial y de mercado, con la cual podrán tomar decisiones de compra o venta y proteger sus inversiones inmobiliarias.

“La gente cuida cada vez más su dinero, los clientes están más educados porque han dedicado mucho más tiempo a investigar precios, a hacer comparaciones de mercado. Muchas veces la gente llega y dice: He hecho mis números y prefiero pagar 5 millones de pesos por una casa vieja en el Pedregal, con 2 o 3 millones la arreglo y me va terminar costando 8 en lugar del millón de dólares que me piden por las que ya están remodeladas en otras zonas equivalentes”, comentó Gastón García-Lombardi Tormo, director general de Inmobiliaria Opta, Bienes Raíces.


Selene Serrano.

Mantenimiento, un factor clave

Uno de los aspectos que resaltaron los especialistas en bienes raíces fue el destinar los recursos necesarios para mantener en buen estado una propiedad, porque permite mantener su plusvalía, mejorar el precio cuando se vende y tener una mayor vida útil.

El director general de Arkidinámica, consideró que el buen mantenimiento dado a una propiedad más que elevar el precio ayuda a defenderlo a la hora de la venta, porque una casa que no está preparada para venderse puede tener un castigo, el cual varía en función de las colonias y nicho de mercado. Por ejemplo, en el Club de Golf Hacienda o Club de Golf Valle Escondido los que hicieron su tarea van a obtener un precio muy parecido al que están pidiendo o una variación de 5 a 10 por ciento; mientras que los que no la hicieron van a tener que bajar más allá de 18 por ciento, y tal vez hasta 25 o 30 por ciento.

Por su parte, la directora general de International Home R&J Bienes Raíces explicó que para mantener la plusvalía de una vivienda debe dársele mantenimiento constante, incluso estando deshabitada, porque se deteriora igual o más que estando habitada.

“Si no se cuida el inmueble se cae, se pierde. En casas usadas no hay un monto específico que se deba destinar a su mantenimiento, debe ser lo que sea necesario en un momento dado, porque si no va perdiendo sus bondades”, sentenció el director general de M&M Consultores Inmobiliarios.

En este sentido, Selene Serrano recomienda a los dueños de inmuebles los conserven en muy buen estado, ya que dándoles un buen mantenimiento los podrán vender en un mejor precio si en un momento dado deciden hacerlo.

 “Una vivienda que tiene un correcto mantenimiento siempre posee alrededor de 40 años de vida útil remanente, sin importar la antigüedad que tenga. Al contrario, si no le das mantenimiento en 10 años se te cae, pero esto sucede también con una nueva”, estimó el director de Crédito Hipotecario de Scotiabank Inverlat.


Sergio Gómez Rábago

El director general de Inmobiliaria Opta, Bienes Raíces manifestó que otro aspecto por el que generalmente no nos preocupamos, pero que afecta muchísimo, particularmente en los conjuntos habitacionales masivos, es el mantenimiento general o las modificaciones que se hagan hacia afuera en las viviendas, porque además de afear su vecindario afectan la plusvalía del mismo, como es el caso de que su vecino ponga un negocio mientras que otro agregue pisos a su casa y el de más allá construya una barda.

“Además del mantenimiento normal de una propiedad se sugiere que el dueño actualice la decoración y los terminados, modernice las instalaciones eléctricas e hidráulicas, mejore la presencia de su propiedad, renueve la pintura, limpie o cambie las alfombras, trate de arreglar la mayor cantidad de desperfectos visibles y no visibles, todo ello con el propósito de darle una mejor apariencia a nuestra vivienda”, detalló el director general de Enlace Inmobiliario Metepec.

El socio director de Softec señaló que hay que tener cuidado con la idea de que los materiales antiguos de construcción siempre son mejores que los nuevos, porque se ven casas muy antiguas en perfectas condiciones, como es el caso del Palacio de Iturbide, la Casa Lamm y la Hacienda de los Morales, pero lo que se pierde de vista es que sus dueños les dieron un mejor mantenimiento y un mejor uso que sus vecinos.

“Una cosa que es importante, desde el punto de vista del comprador, es asegurarse que la casa recibió un mantenimiento adecuado para que tenga una vida útil igual o superior al tiempo que se planea ocupar”, sentenció el ejecutivo.

 
Oscar Guadarrama Arellano.

Financiamiento hipotecario

Por lo general, cuando se habla de crédito hipotecario se correlaciona con la compra de inmuebles nuevos y se piensa que para la vivienda usada no existe tal opción, situación que no es cierta porque lo otorgan tanto las Sociedades Financieras de Objeto Limitado (Sofoles) como los bancos, y no hacen distinción alguna respecto a los de inmuebles nuevos.

“La falta de difusión de los programas formales de financiamiento a la vivienda usada hace que la gente no los tenga en la mente. En Su Casita ofrecemos tres tipos de financiamiento para la misma: crédito de remodelación, de ampliación y para su compra”, declaró Gonzalo Palafox Rebollar.

Agregó que Su Casita presta hasta 90 por ciento del valor de la casa, con un límite de 2 millones 750 mil pesos, bajo los esquemas de Apoyo o Cofinanciamiento Infonavit, o de crédito directo de la Sofol, y los plazos van de 5 a 25 años, existiendo esquemas de pesos a tasa fija o de salarios mínimos con tasa ajustable a la variación del mismo. Además de atender a cualquier persona con ingresos formales, informales o mixtos, existiendo la posibilidad de conjuntar los ingresos conyugales, de padres e hijos, y sólo se requiere comprobarlos.

“La gente no sabe que financiamos vivienda usada, pero lo damos desde que empezamos a ofrecer crédito hipotecario, es decir, el año 2000; la generación es todos los días y no tenemos ninguna distinción entre vivienda nueva y usada, es exactamente el mismo producto, la misma tasa, todo es idéntico, son las mismas condiciones”, explicó el director de Crédito Hipotecario de Scotiabank Inverlat.

Agregó que en la casa usada lo importante para su institución no es la antigüedad de la vivienda, sino su vida útil remanente. De esta forma, puede ser una casa que tenga 100 años de construida, pero si ha tenido un buen mantenimiento no pasa nada, es susceptible de ser financiada.

“Nuestro costo promedio de financiamiento de vivienda usada es sobre 1 millón de pesos, lo ofrecemos de manera directa o mediante los esquemas del Infonavit, en pesos a tasa fija, con pagos mensuales desde 9.9 pesos por cada mil pesos de crédito y la posibilidad de no pagar comisión de apertura.”

Es de recordar que la ventaja que tiene un cliente en el esquema de créditos hipotecarios ligados a los salarios mínimos es que tiene un pago bajo al inicio y que el mismo se va ajustando conforme aumente el salario mínimo. Mientras que en el esquema de pesos a tasa fija el pago es constante durante la vigencia del crédito.

 
José Ignacio Lastra Ramos.

Poco financiamiento en el segmento alto

Para el director de Hir Casa Corretaje las operaciones de vivienda residencial y residencial plus se manejan generalmente de contado, mientras que en las operaciones de vivienda media y de interés social son a crédito con un banco o Sofol, en la mayoría de los casos.

De acuerdo con el presidente de AMPI Ciudad de México, más de 60 por ciento de las operaciones de compra-venta de vivienda en uso son de contado, porque aún falta cultura de crédito en México, adicionalmente de que son muchas las personas que no cumplen con los requisitos para aplicar en un crédito.

“En muchos nichos de mercado es clave el crédito hipotecario. En el mercado de abajo de 2.5 mdp, 95 por ciento de los compradores lo hacen con financiamiento hipotecario, de 2.5 a 4 mdp la proporción baja a 85 por ciento, de 4 a 5 mdp sólo es de 20 por ciento, mientras que de 5.5 a 20 mdp no tiene participación el crédito”, detalló el director general de Arkidinámica.

“Se estima que de los 560 mil clientes atendidos por el sistema financiero en su conjunto, en el 2005, 8 por ciento correspondió a créditos para la vivienda usada, cifra que es muy baja porque la compra-venta de este tipo de vivienda es más del doble de lo que son operaciones formales, ya que la mayoría se hacen con recursos familiares o se va pagando poco a poco la operación pactada”, señaló el director de Productos y Mercado Hipotecaria de Su Casita.

Agregó que la diferencia entre Sofoles y bancos es que estos últimos se han enfocado más a la vivienda residencial y residencial media, enfocados al cliente tipo AAA, mientras que las Sofoles atienden a la gente que tiene ingresos informales o mixtos.

Para el director de Crédito Hipotecario de Scotiabank Inverlat la principal fuente de los clientes para las Sofoles son los desarrolladores, mientras que los bancos captan clientes del mercado abierto, porque tienen una amplia red de sucursales y una base de clientes que son ahorradores, usuarios de tarjetas, inversionistas o de otros   tipos de créditos.

“Desde hace seis años empezamos en Su Casita un programa que llamamos “Su Compra”, que implica atender directamente al cliente. Esto porque detectamos que existía la demanda por financiamiento para vivienda usada, pero no se tenía el producto ni el esquema. No es nada más poner asesores, es hacer avalúos y trámites notariales para cada casa. Además, buscamos apoyarnos en profesionales inmobiliarios, de los cuales contamos ya con más de 45 corredores a nivel nacional, que van desde una persona hasta entidades grandes”, explicó Gonzalo Palafox Rebollar.

 
Rocio Arias

Oportunidades

El diferencial de precios que existe entre una vivienda usada y una nueva, más una adecuada ubicación, evaluación del entorno en que se ubica y un buen trabajo de remodelación, permite detectar oportunidades para las personas que ven la compra de bienes inmuebles como una inversión a largo plazo.

Belinda Vega indicó que la vivienda usada es un mercado que se ha convertido en una magnífica y atractiva oportunidad de inversión para las familias, ya que comparativamente tienen la posibilidad de comprar propiedades con mayores terrenos y más metros de construcción a precios mejores que los ofrecidos por la vivienda nueva

 “Tenemos que comprender que cada ciudad, incluso cada colonia, tiene sus propias características de mercado y que sus estructuras de precios no son comparables, porque el precio promedio es directamente proporcional a la zona de ubicación del bien inmueble y la demanda en dicha zona. De esta forma no importa el precio de oferta de una zona mientras haya demanda que lo cubra”, explicó José Ignacio Lastra Ramos.

Agregó que si tomáramos como referencia dos inmuebles con características similares, a excepción de la antigüedad de cada una, el diferencial de precios sería    de aproximadamente 1 por ciento por año entre una y otra. Es decir, la vivienda usada es 1 por ciento más barata por cada año de antigüedad en comparación con el precio de una vivienda nueva, con un máximo de depreciación de hasta 40 por ciento, que ya son casos en los cuales el terreno comienza a valer más por sí solo que por la construcción.

“Se dice que los precios promedio en la Ciudad de México están caros, pero la realidad es que no lo son, se debe considerar que es una gran metrópoli, una capital, y con ello se deben comparar los precios”, señaló Joseph Manzur.

Ejemplificó que en París, Londres, o las ciudades de Miami y Los Ángeles, hay inmuebles con valor de  7 a 12 mil dólares por metro cuadrado, mientras que en Bosques de las Lomas el valor promedio de construcción para producto usado es de mil 300 dólares para departamento y de mil a mil 100 dólares en casas. En Santa Fe el producto terminado va de mil 350 a mil 500 dólares, en Polanco de 900 a mil dólares por metro cuadrado para producto de 30 años, mientras que si va de 1 a 5 años puede costar 2 mil dólares por metro cuadrado.

“La vivienda usada siempre va a ser parte del reciclaje del entorno urbano, existen colonias que tuvieron su apogeo, pero se fueron deteriorando por una serie de razones, como son: la gente que la habitaba se hizo de mayor edad, las casas no se mantuvieron en óptimas condiciones, hasta que se volvieron colonias semiabandonadas. Sin embargo, surgen compradores que buscan ubicación, infraestructura, arquitectura u otros atributos y les vuelven a dar vida”, mencionó Gastón García-Lombardi Tormo.

Ejemplificó el caso de Jardines del Pedregal, que después de un periodo de abandono ahora ha entrado en un periodo de reciclaje debido a que se han generado condominios que han motivado que la zona  vuelva a adquirir una imagen urbana, no se vean tantas casas viejas, surjan casas remodeladas y la colonia vuelve a revivir.

“Actualmente Metepec está teniendo uno de los crecimientos habitacionales más importantes del país, por la cercanía con el Distrito Federal y la facilidad de servicios. El sector  inmobiliario con mayor demanda en Metepec oscila en el rango de 450 mil a 2.2 mdp, aunque la demanda de propiedades mayores a estos costos también es importante”, detalló Oscar Guadarrama Arellano.

Para Rocío Arias, uno compra una casa en cuestión al terreno que tenga privacidad, seguridad, sobre todo en zonas conocidas y con abolengo, como es la zona poniente, donde tendremos un beneficio porque podemos comprar mucho más barato con menos dinero y ponerlo a nuestro gusto. Asimismo, señaló que la gente se está alejando de casas solas, donde la plusvalía ha bajado porque están en una avenida o no tiene seguridad, como es el caso de Las Lomas y Bosques de las Lomas.

La situación descrita en el último párrafo podría parecer negativa, pero podría ser una buena oportunidad de negocio si se aplica lo señalado por Eugene Towle, de que el comprador puede tomar movimientos de coyuntura.

 
Joseph Monzar.

Mercado concentrado

“Con la vivienda usada se tiene la oportunidad de tener plusvalías superiores a la inflación cuando se tienen efectos coyunturales, por ejemplo, entre 1998 y 2001, la zona de San Jerónimo estaba muy devaluada porque no había créditos para vivienda usada y había una gran migración a la zona poniente de la ciudad. De repente empieza a haber recursos para vivienda usada nuevamente y los precios en la zona surponiente de la ciudad (San jerónimo, Magdalena Contreras, etcétera) subieron 50 por ciento, porque el financiamiento dio poder adquisitivo”, explicó el especialista.

Selene Serrano comentó que la vivienda usada que está vendiendo más se ubica en Pedregal, San Jerónimo, San Ángel, Jardines de la Montaña, Del Valle y Florida, y que el perfil de la gente que compra vivienda por lo general son matrimonios jóvenes que trabajan, que tienen autorizados créditos bancarios, sus familias están creciendo, y por lo tanto sus requerimientos son mayores; solicitan de preferencia seguridad, 3 ó 4 estacionamientos, así como espacios mucho más amplios en áreas recreativas de estudio y jardín.

“La compra o venta de una vivienda usada es negocio, dependiendo de la ubicación, sobre todo si es una zona que no tiene hacia donde crecer más, la plusvalía se refleja en todos los inmuebles, como es el de Arboledas, Satélite y Lindavista. Otra zona que está empezando a despertar es Lago de Guadalupe, donde se están construyendo muchos condominios horizontales que tienen una absorción alta por la gente de Cuautitlán Izcalli, Ecatepec, Coacalco, y quieren vivienda digna y no hay tantos lugares que les ofrezcan un entorno de calidad”, señaló Sergio Gómez Rábago.

 
Belinda Vega.

Recomendaciones

Rocío Arias recomienda que antes de comprar cualquier inmueble se debe checar absolutamente todos los papeles, generalmente los inmuebles de uso que se venden son producto de una herencia, sucesiones testamentarias, y por ello se debe verificar con un notario y un abogado que todos los aspectos legales estén en perfecto uso.

“Uno de los principales problemas que presenta el mercado de bienes raíces en México es la opacidad, ya que una transacción en bienes raíces no tiene la misma visibilidad que una operación comercial ordinaria, porque puede incluir el estado legal de la propiedad, si está o no hipotecada, errores de inscripción, así como condiciones de entrega y pago establecidos. Aunado a esto, todas las personas que se involucran en una operación de compraventa, personas físicas o morales, herederos, cónyuges, inquilinos, socios, valuadores, acreedores o notarios, entre otros, añaden una particularidad a cada operación”, explicó José Ignacio Lastra Ramos.

Selene Serrano, por su parte, recomienda a todas las personas que van a comprar una propiedad que verifiquen con la inmobiliaria, con el propietario y con el notario que todos los documentos concernientes a dicho inmueble estén en perfecto orden y sin adeudos.

“A los vendedores de inmuebles usados les sugeriría que antes de poner en el mercado sus propiedades hicieran un análisis profundo de su inmueble, sus características, el estado físico en que se encuentra, su competencia, etc., para que su propiedad se promueva en un valor real, ya que esto representará el éxito para la venta de cualquier inmueble”, explicó Belinda Vega, directora general de Houses Unlimited.

Oscar Guadarrama Arellano consideró que también se deben investigar los diferentes usos de suelo que le puede dar a su propiedad (además del habitacional), y junto con ello hacer una evaluación de los servicios cercanos, como son centros comerciales, escuelas y parques, porque esto le dará o quitará un valor agregado a la misma.


Gastón García-Lombardi Torno.

“Para garantizar una mejor rentabilidad de nuestra inversión debemos preocuparnos por nuestro medioambiente y cooperar para mejorarlo, hay numerosos lugares que tienen mucha demanda porque sus Asociaciones de Colonos se han preocupado por recuperarlos, es el caso de lo que ha pasado en Club de Golf Hacienda y Arboledas, donde los colonos se preocuparon en mantener y mejorar continuamente sus casetas de vigilancia, sus camellones y áreas verdes”, comentó Sergio Gómez Rábago, director general de Arkidinámica.

Gastón García-Lombardi Tormo, director general de Inmobiliaria Opta, Bienes Raíces, señaló que una ventaja que tiene la vivienda usada sobre la nueva, sobre todo la de preventa, es que tiene un menor nivel de riesgo porque se puede ver y es tangible; mientras que la nueva involucra para algunas personas un factor de desconfianza, porque saben de algunas compañías que desarrollan proyectos y que quiebran por falta de experiencia o no les resulta el negocio a la mitad de la obra.

“Al vendedor le recomiendo vender a precio de mercado, tener disponibilidad para enseñar la casa y dedicarle tiempo a la venta. Mientras que al comprador le propongo que seleccione a su propio notario, porque éste debe ser una persona a la que le tenga confianza y él es el que le paga, además de que tiene que gustarle la casa y estar consciente de lo que está comprando”, expresó Joseph Manzur, director general de M&M Consultores Inmobiliarios.

Los expertos también coincidieron en que para minimizar las posibilidades de fraudes y malas inversiones, tanto los compradores como los vendedores de viviendas usadas deben contratar los servicios de profesionales del ramo.

“Los honorarios de un profesional inmobiliario se pagan solos, adicionalmente los riesgos bajan, ya que un verdadero profesional tiene la obligación de revisar los documentos que amparan una propiedad, hacer los análisis de valor real de un inmueble y, sobre todo, hacer que una operación nunca tenga efectos secundarios o problemas, ya que normalmente es el patrimonio de las personas que nunca debe estar en juego. Cabe señalar que los precios de los honorarios de un profesional son de 6 por ciento y que las personas suelen olvidar que son deducibles en la compra-venta”, explicó Fernando González Salazar, presidente de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI) Ciudad de México.