Arquitectura disruptiva
Real Estate Market 132 AD I Para entrar en contexto, el cierre comprende la suspensión en mega- desarrollos superiores a 10,000 me- tros cuadrados (m 2 ) en construcción para centros comerciales y 5,000 m 2 para vivienda, que son justo las obras que pasan por la revisión de Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi) de la CDMX, que generan cuantiosos ingresos por el pago de derechos y retribu- yen con obras de mejoramiento para la ciudad y sus habitantes, a través de la realización de obras de mitigación, además de donar —en la mayoría de los casos—, 10% del área del predio a construir. Contrariamente, las obras me- nores a estas dimensiones y que son realizados por pequeños cons- tructores —no por desarrolladores serios y profesionales—, no pasan por la revisión del gobierno local, sino que se logran a través de acuer- dos directos con alcaldías, lo que las mantiene exentas de candados y filtros necesarios para garantizar su calidad y apego a la normatividad. Precisamente son este tipo de constructoras las que demeritan mu- chas veces la imagen y el trabajo de los desarrolladores profesionales. Bajo este panorama, en la ADI exhortamos a las autoridades a que apliquen la ley de manera justa, pa- reja y no discrecional a todos los jugadores de la industria, para que se respeten y apliquen los planes de desarrollo. Impacto al desarrollo Mítikah, en Coyoacán. Edificación genera miles de empleos. La Asociación cumple con la ley al donar 10% del área a construir. Coincidimos en la necesidad de combatir y erradicar el flagelo de la corrupción, aplicando la ley en con- tra de quienes no la cumplen, en de- trimento de la ciudad y la seguridad de sus habitantes, pero no mediante medidas asimétricas y poco transpa- rente —como es el cierre discrecio- nal de ventanillas—, como se logrará impulsar el desarrollo económico y urbano de la capital de país. Dicha suspensión, más que apor- tar a la transformación positiva del desarrollo inmobiliario ordenado, ge- nera desequilibrios con efectos nega- tivos en la generación de empleos, la seguridad y el ordenamiento urbano. Esta medida implica la pérdida de más de 100,000 empleos directos que genera el sector en la ciudad, a los que se suman los miles de in- directos. Es decir, no solo se trata de albañiles, arquitectos, ingenieros, entre otros, que dependen directa- mente de los proyectos en puerta, sino también de otros muchos tan- tos entre los que hay abogados, contadores, notarios, comisionistas, vendedores y futuros empleados que podrían laborar en esos desa- rrollos. Estamos hablando de un impacto en 48 ramas de la econo- mía que están relacionadas con la actividad inmobiliaria. MÍTIKAH
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