Arquitectura disruptiva
Real Estate Market 36 BR: Primero, el movimiento de la casa. Fue un gran reto. GM: ¿Cómo se te ocurrió moverla? BR: ¿Qué le hacemos a la casa? Dije: la movemos. Entonces ahí nos juntamos Roberto Meli, el maestro Santoyo, Rodolfo Valles y yo en la casa por las maña- nas. Estábamos sacando ideas y más ideas; ideas de macro pilotes y cada quien con las suyas. Entre tantas ideas, vi en la barra del bar del living muchas copas y botellas vacías, además de una charo- la llena de copas. Entonces dije “oigan, hay que hacer una charola”, y así empecé a rodar con la charola, feliz de la vida. Así llevamos la casa con una charola. GM: ¿Estabas seguro que no se iba a pasar nada? BR: Estaba segurísimo. Equivocadamente creo mucho en mí. Y la movimos. Al otro día por la ma- ñana me habló un amigo para decirme que había perdido mucho dinero porque apostó a que iba a decir “ups, se cayó”. En ese momento entendí mi equivocación al no compartir el riesgo. Me puse muy nervioso hasta que lo realizamos. Y nos calmamos todos. Ahí tienes el ejemplo de Roberto Meli que en- derezó la catedral. Pero yo no me podría dar el lujo de construir un obelisco de 246 metros de altura para la Ciudad de México con un concreto mal hecho. Ese fue un par- teaguas. GM: ¿Cuáles fueron los parámetros que se apli- caron a la Torre Reforma? BR: Mira, cuando hicimos el edificio pensamos que tenía que cumplir con todos los parámetros internacio- nales. Si iba a venir el Banco Mundial, no podía entrar a un edificio de mal nivel. Los reglamentos de cons- trucción del edificio por supuesto son los de México, pero en los reglamentos aplican todos los de Nueva York. Por ejemplo, el agua para incendios porque así lo marca Nueva York; las condiciones de protección contra incendios es de tres horas, no de dos como en México. Así lo decidimos. En el tema LEED nos fui- mos a la más alta certificación, que es Platino. GM:¿Cómo una visión integral de negocio? BR: Desde ese momento entiendes, con pláticas con los inquilinos, con los dueños; cuánta gente va a caber por metro cuadrado, porque el aire acondiciona- do depende de cuánta gente va a haber. Obviamente tienes que entender para quién vas a trabajar. GM: ¿Cuáles consideras que son las principales aportaciones de la Torre Reforma a la arquitectura y al urbanismo de México y el mundo? BR: La Torre Reforma no tiene ni una columna. Creo que es una de las principales aportaciones. Cada uno de nosotros vive otro momento que los demás. Así, la arquitectura vive más que nosotros. Me parece un error hacer arquitectura pensada en ti y en mí. Hay que hacer arquitectura totalmente diáfa- na. En mi opinión, lo que más aporta la Torre Reforma es este concepto diáfano que permite las inmediaciones dentro de 50 años. En 50 años se va a poder adaptar a las costumbres que tengan esas personas; dentro de 100 años también. Inclusive en 150. No van a estar lidiando con columnas ni estructuras o espacios estériles. En el caso de la Torre Reforma, todas las instalaciones eléctricas y las otras demás están contenidas. Esto es un espacio diáfano totalmente. Aquí puedes poner hotel, vi- vienda, oficinas o lo que se le ocurra a alguien dentro de 50 años. Ese concepto de pensar en un espacio diáfano, creo que es una gran aportación a la arquitectura, espe- cialmente de rascacielos. Es como un tubo. El edificio es un tubo hueco. Mañana aquí puedes poner lo que quieras. GM: ¿Hay otro en el mundo que tenga eso? BR: No que yo conozca. Es un edificio que puede vivir 200 años. GM: ¿Cuál ha sido el mayor desafío arquitectó- nico que has enfrentado? BR: El edificio de Tres Picos. Ahí tienes 167 metros cuadrados de terreno en triángulo y el programa con 48 coches y 1,600 metros cuadrados de oficina. Meter todo esto aquí fue un reto. Es mi edificio favorito. El edificio de Benjamín Franklin no consume energía por aire acondicionado. L. BENJAMIN ROMANO ARQUITECTOS
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