Querétaro

Real Estate Market 211 En Querétaro aún se puede gozar de la vida tranquila de provincia pero con los beneficios y estilo de vida de una ciudad moderna. I ncrustado en el corazón del territorio nacional, justo ahí donde el agua cae entre la hojarasca y los manantiales de la Sierra Gorda, se encuentra Querétaro: “el lugar de piedras grandes o peñascos”, para los purépechas, o la “isla de las salamandras azules”, para los poetas del lugar. Cobijado por los vientos de la región centro-norte de México y arropado por San Luis Potosí, Hidalgo, Michoa- cán, Guanajuato y el Estado de México, esta demarcación forma parte de los 32 estados federativos que conforman la República Mexicana. Desde su centro histórico, declarado Patrimonio Mun- dial por la Unesco, hasta los arcos de su acueducto que se pierden en el horizonte, esta joya del Bajío ofrece un sinfín de atractivos capaces de enamorar los sentidos de cualquiera; solo basta hacer un repaso por sus municipios: Amealco de Bonfil, Arroyo Seco, Cadereyta de Montes, Colón, Corregi- dora, El Marqués, Ezequiel Montes, Huimilpan, Jalpan de Serra, Landa de Matamoros, Pedro Escobedo, Peñamiller, Pinal de Amoles, San Joaquín, San Juan del Río, Tequis- quiapan y Tolimán, para reconocer su belleza arquitectónica, gastronómica, cultural y artística. Partiendo de su capital, Santiago de Querétaro, el zócalo es una parada obligada. Y es que la catedral (antes llamada antiguo Oratorio de San Felipe Neri) ofrece un recorrido histórico a través de sus muros edificados entre 1786 y 1804, los cuales colindan con una veintena de construcciones de tendencia colonial, entre los que destacan la Casa Ecala y el Templo de Santa Rosa de Viterbo, considerado éste último como la expresión máxima del barroco queretano del siglo XVIII, y que solo puede ser ignorado para contemplar la Casa de la Corregidora, conocida hoy como el Palacio de Gobierno de la ciudad. AXEL BÁRCENAS

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