Real Estate, históricamente la mejor inversión
Real Estate Market 42 P o rtada Todo esto comenzó a modificarse a finales de la Edad Media, en el siglo XV, cuando las ciudades, aliadas con el rey, que buscaban acotar el poder feudal de los nobles, recuperaron protagonismo de la mano de la nueva clase burguesa (de bur- go: ciudad). En los siguientes siglos veremos cómo las grandes propiedades comenzaron a disminuir en favor de los peque- ños propietarios, proceso que se aceleró con la Revolución Francesa y con el liberalismo del siglo XIX, doctrina que vio en este acaparamiento de tierras, por parte de la nobleza y de la Iglesia, un estorbo al desarrollo económico. Mientras tanto, en el caso de las culturas mesoamerica- nas -particularmente los mexicas-, la situación era parecida a la de las grandes culturas orientales. Al ser una forma de gobierno absoluto, las tierras en su totalidad eran del huey tlatoani , quien las distribuía en tres grupos: las que se asignaba él en lo personal y usaba para premiar a sus servi- dores, parientes, guerreros o amigos; las que se destinaban al sustento de los templos u otras instituciones públicas y las otorgadas a los pueblos de forma comunal para su culti- vo. En otras palabras, la propiedad privada e individual era algo exclusivo de las élites. Y aun así, dentro de todos los centros urbanos de la región existían grandes diferencias. Las élites ocupaban los predios cercanos a los templos, lo que los volvía más caros y exclusivos. EN EL MÉXICO ANTIGUO, LA DISTRIBUCIÓN DE LA TIERRA DEPENDÍA DE LAS DECISIONES DEL HUEY TLATOANI
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