El inversionista Sam Zell, que acertó al identificar el punto álgido de la última burbuja inmobiliaria, augura que los actuales problemas mundiales llevarán a la economía estadounidense de nuevo a una recesión el próximo año.

En 2007, Zell vendió Equity Office Properties Trust en una operación de $39,000 millones de dólares justo antes de que el mercado se colapsara. Además, consiguió hacer fortuna comprando activos con descuento a principios de los 90.

No es la primera vez que Zell habla de una recesión. En 2012, advirtió de que las empresas estaban retrasando proyectos y otras inversiones, lo que evidenciaba una falta de confianza en la economía. Además, dijo que los programas de estímulo del gobierno --en la forma de expansión cuantitativa-- habían generado un excesivo flujo de capital en un mercado de pocas oportunidades.

Los inversionistas están puliendo sus bolas de cristal ahora más que nunca porque el valor de los activos comerciales ha mantenido una senda alcista ininterrumpida desde 2009. El año pasado, las preocupaciones sobre cuándo y cuánto subiría la Reserva Federal las tasas de interés penalizaron los precios de las inversiones de los fondos en activos inmobiliarios.

Algunos directivos de fondos de inversión inmobiliaria --REITs -- dijeron que se prepararan para la recesión, aunque muchos la ven en un horizonte lejano.

Cuando llegue la recesión, Zell cree que será una versión “significativamente más moderada” que la anterior pues en el sector inmobiliario las compañías están ahora menos apalancadas que en 2007, lo que las ayudará a capear el temporal. Con información de The Wall Street Journal.