Crédito Hipotecario

Real Estate Market || 91 U n cuestionamiento re- currente ante la nece- sidad de un inmueble para habitarlo es si es, o no, un buen momento para comprar. Lo anterior, se poten- cializó este año a partir de la crisis que vivimos, caracterizada por una fuer- te contracción de la economía y de la pérdida de muchos empleos formales e informales. Especialistas en materia hipote- caria e inmobiliaria, coinciden en que llevamos poco más de una década con buenas condiciones para comprar. Y, a pesar de la situación crítica por la que atravesamos, tanto en materia de salud como económica, todo apunta a que sigue siendo buen momento para comprar un terreno, una casa o un departamento. Pese a los antecedentes que este año vivimos, el principal insumo de la demanda de vivienda, que es la pobla- ción, esa no ha desaparecido. El bono demográfico sigue y, como dicen algu- nos especialistas, la demanda ahí está. Quizá por el tema sanitario inédito que atravesamos, se han generado co- yunturas de prudencia-circunstancia que impacta a muchas personas, pero que no han cambiado las condiciones estructurales de la oferta y la demanda de vivienda. DEMANDA FIRME Desde el punto de vista estructural, la demografía del país sigue marcando un bono demográfico y eso simple- mente determina que la demanda está vigente. Tan solo para los próximos diez años se van a requerir entre ocho y nueve millones de casas −de todos los segmentos−, por la simple evolu- ción de nuestra demografía. Así que el primer elemento es que la necesidad de vivienda persiste en la formación de nuevos hogares; es decir, en los que se casan o viven en unión libre, los hijos que se quieren independizar, o las personas que se divorcian, los que invierten para ren- tar, entre otros segmentos. Y es que, para todos ellos, comprar es una solu- ción habitacional. Anualmente se demandan entre 700 mil y 900 mil viviendas, y en los años recientes no se han producido más de 500 mil, por lo que la necesidad de contar con una solución habitacio- nal seguirá por muchos años más. Es muy probable que la población busque momentáneamente más casas unifamiliares que vivienda vertical en condominio, o bien, un poco más es- pacio, ya sea con balcón o una tercera recámara. Sin embargo, pese a que la demanda no desapareció, seguramente se ajustó. EL EFECTO COVID-19 No podemos olvidar que estamos vi- viendo una situación muy crítica en materia económica y ello determina una incertidumbre laboral y de ingre- sos, por lo que no hay duda de que mu- chas personas optan en esta coyuntura por no asumir compromisos a largo plazo. Dicha decisión no es permanen- te, pero sin duda repercutirá la deman- da de crédito y la compra de vivienda en el futuro inmediato. La decisión de comprar implica un compromiso económico de largo pla- zo, a través de demanda de créditos hi- potecarios de por medio, y estabilidad laboral. De contarse con esta última, seguramente las personas optarán por adquirir una propiedad para satisfacer la necesidad de la familia. Especialistas en finanzas persona- les aseguran que un porcentaje de las personas que cuentan con recursos suficientes para comprar o para com- plementar con un crédito hipotecario, probablemente hoy en día preferirán mantener su liquidez en lugar de in- vertir en una propiedad.

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