Un caso de éxito en la aplicación de medidas no agresivas al entorno

Surry Hills es un suburbio interurbano ubicado en el estado de Nueva Gales del Sur (New South Wales), Australia. Consiste en una mescolanza de moda casual y de diseñador, artículos para el hogar, piezas de colección y mobiliario de autor, que conviven con pintorescas cafeterías y concurridos restaurantes. Quien lo visita se encuentra con un espectro abierto de hoteles, galerías, museos, cines, bares, parques y sobre todo personas a las que les importa su entorno, que lo disfrutan o rechazan, pero que siempre buscan estar en armonía con él. En este contexto de fuerte peso específico comunitario se construyó la Biblioteca y Centro Comunitario Surry Hills, obra en la que se aprovecharon todos los avances disponibles en técnica y diseño que apuntarán hacia la sustentabilidad.

“El Centro fue diseñado para alcanzar la excelencia en diseño sustentable y elevar los estándares en desempeño ambiental para edificios públicos con fines múltiples. Será el punto de arranque del desarrollo de un sistema verde de evaluación para edificios públicos, un ejemplo innovador de diseño y de posibilidades de diseño sustentable,” dijo Clover Moore, Alcalde de Sydney, Australia.

La primera biblioteca y centro comunitario de Surry Hills, construida en 1956, era un edificio pequeño y modesto. Desde entonces la comunidad ha cambiado constantemente; diversas expresiones culturales y sectores económicos se han desvanecido y arraigado en esa área.

 

Fabricio Parada<br />Director de Crédito Hipoptecario
 

En 2004 se reconoció oficialmente la necesidad de una nueva instalación comunitaria. Las autoridades de Sydney vieron al oportunidad de desarrollar un edificio que fuera icónico y alcanzara los más altos niveles de diseño y sustentabilidad. El proyecto fue asignado al despacho FJMT, encabezado por Richard Francis-Jones.

 

Se consultó a la comunidad para mejorar los conceptos del diseño. El viejo centro comunitario fue demolido en 2007 para dar paso a la nueva Biblioteca de Surry Hills.

 

La comunidad de Surry Hills se caracteriza por su variedad de entornos socio culturales como apartamentos, terrazas, tiendas y locales comerciales e industriales. Su flamante centro comunitario surgió de una exigencia del barrio australiano de tener una biblioteca o un centro de guarderías que fuera realmente compartido y utilizado de diferentes formas, a la vez que pudiera representar los valores propios del barrio. El despacho arquitectónico Francis-Jones Morehen Thorp Architects desarrolló un proyecto de usos múltiples que no sólo es biblioteca, sino que contiene otras funciones como guardería, cafetería, instalaciones para cursos de cocina y tiendas, entre otros espacios más; La construcción duró desde 2007 hasta 2009. El equipo constructor fue WBHO Pro Build. La obra cuenta con un área de 2,497 metros cuadrados, a los que se suman 770 metros cuadrados del espacio exterior.

Al establecer nuevos parámetros de excelencia para el diseño ambientalmente sostenible en inmuebles civiles, el edificio incluye innovaciones como la combinación de plantas con un laberinto térmico para la filtración pasiva del aire y la moderación de su temperatura; el uso intensivo de luz natural; sistemas de persianas de madera que siguen el movimiento del sol; cubiertas automáticas de tela para dar sombra; ventilación mixta; una gran plataforma foto voltaica; ventilas geotérmicas de enfriamiento; recolección y reciclado pluvial, y el uso de materiales sustentables en la construcción.

La transparencia es el tema central de su estilo arquitectónico, lo que le permite el contacto con el exterior. Sin embargo, al mismo tiempo, los diseñadores decidieron no ofrecer la transparencia solamente, sino incluir la sustentabilidad. Tal cualidad y la transparencia son grandes valores para la comunidad. El edificio incorpora muchas invenciones de diseño sostenible y procura integrarlas a la arquitectura a fin de explorar y explotar el potencial expresivo de la sustentabilidad. La evidencia más clara está en el pórtico ambiental.

 

Fabricio Parada<br />Director de Crédito Hipoptecario
 

El edificio tiene un singular sistema para mantener la calidad del aire, usando plantas como filtro pasivo. 

Sobre el borde del sur, donde termina la calle Collins, ésta fue convertida en un sencillo parque público en el que se levanta una plataforma de hierba. Este nuevo espacio agregó la función de parque público al edificio. Como es de esperarse en una construcción de este tipo, además de los pisos sobre el nivel del suelo la biblioteca tiene otros bajo tierra en los que hay, además de áreas de computación, estantes de libros y oficinas, un laberinto geotérmico que funciona como filtro del aire, el cual veremos con detalle más adelante.

En el primer nivel del centro comunitario hay instalaciones para presentaciones, con capacidad para 125 personas; cuenta con áreas para la enseñanza de cocina comercial y oficinas administrativas del Centro de Vecindad y Servicios. En el piso dos se encuentra la guardería, con capacidad para 26 niños divididos  por edades en dos grupos (1-2 y 2-5 años) y un espacio exterior con cubiertas automáticas para proporcionar sombra. El vestíbulo es una suerte de transición interior que crea una agradable bienvenida mediante una entrada transparente. Los perfiles de la azotea recuerdan a una nube, traen la luz del día y se extienden en un volado exterior sobre la calle, que marca la entrada.

 

 

DESAROLLO SUSTENTABLE DE LA BIBLIOTECA SURRY HILLS

 

El pórtico de cristal constituye una respuesta a los objetivos de sostenibilidad. La serie de prismas de cristal crea una fachada completamente abierta y transparente que recuerda a las casas de muñecas. Las diversas actividades del centro están orientadas de forma tal que todas alientan una participación testimonial desde el exterior.

 

Fabricio Parada<br />Director de Crédito Hipoptecario
 

La madera de forma de U abraza la galería prismática del Oriente, integrando sistemas de persianas automáticas que filtran y controlan la luz solar y la vista. El experimento esencial de este proyecto es el pórtico de cristal, decorado con prismas que contienen plantas en su interior. Gracias a su correcta orientación y de manera natural, avanza hasta el laberinto ubicado en el interior del subterráneo (no visible para los usuarios), que es una excavación sin capas de cemento, concreto u otro acabado, sino pura tierra con algo de grava y piedras agregadas que auxilian a detener el colapso de la excavación. El laberinto tiene la función de filtro del aire, debido a que la tierra hace una excelente limpieza de la contaminación y absorbe el calor, razón por la cual llamaron a este laberinto filtro geotérmico. Con este sistema, el aire que penetra por el laberinto llega limpio al interior del edificio, óptimo para ser respirado por los usuarios; y por la absorción que las piedras hacen del calor, también refresca la temperatura.

 

 

LA CERTIFICACIÓN LEED

 

Las siglas significan en inglés Leadership in Energy & Environmental Design, lo que se traduce como Liderazgo en Energía y Diseño Ambiental. Su uso inició en 1998 y se ha expandido a varios países. Consta de una lista de normas a considerar para que un proyecto sea aprobado como sostenible, dependiendo del puntaje que logre acumular. Este sistema de certificación consiste en varios tipos de evaluaciones, dependiendo el tipo de proyecto del que se trate, y fue creado por una organización independiente conocida como US Green Building Council (USGBC, o Consejo de Construcción Verde de los Estados Unidos), la cual promueve la sostenibilidad en el diseño, construcción y el funcionamiento de los edificios en ese país. En México, la organización independiente que aplica las evaluaciones LEED de EUA lleva el nombre de Consejo Mexicano de Edificación Sustentable. La Torre HSBC de la Ciudad de México fue el primer rascacielos sustentable con Certificación LEED en toda América Latina. Una de sus principales características sustentables consiste en que, gracias a sus sistemas, consume 55% menos agua y 40% menos electricidad, en comparación con los sistemas tradicionales.

Este ejemplo, y muchos otros que por fortuna comienzan a abundar, nos permiten recordar que, a lo largo de la historia muchas veces se ha perdido y recuperado la confianza en las investigaciones sobre la sostenibilidad, y eso ha minado nuestra conciencia social acerca de nuestro planeta. Lamentablemente, corremos el peligro de reaccionar demasiado tarde. No nos hemos dado cuenta de que nosotros, como seres vivos, somos también parte del medio ambiente; su destrucción incluye también, sin remedio, la de nuestra especie.

 


Texto:Sofía Lopez Collada E.