Mujer, árabe, que se sabe pionera y que es exigente, enérgica, de carácter difícil. Prácticamente una diva de la arquitectura. En su currículum no sólo están los premios Mies van der Rohe y la medalla Thomas Jefferson, sino el considerado como el Nobel de Arquitectura: el Pritzker, del cual, orgullosamente es la única mujer en haber recibido este galardón. Cuenta con doctorados honorarios en las universidades de Yale y Columbia, además ha construido edificios complejos que buscan interactuar con el espacio y provocar reacciones en la gente, como la primera planta del Hotel Puerta América, en Madrid.

Bajo esa perspectiva pueden enlistarse otros como el Centro de Arte Rosenthal, en Cincinnati; el plan maestro para reformar el barrio de Zorrozaurre, en Bilbao; la sede de BMW en Leipzig, así como piezas de diseño exclusivo para firmas como Channel y Louis Vuitton. Una profesional crítica, imaginativa, propositiva. Ella es Zaha Hadid.

Esta arquitecta de talla mundial, sin embargo, no sólo gusta usar vestidos caros de Issey Miyake y pasar las vacaciones en Marbella, Estambul o Tánger; también cree en el sentido social y el poder de transformación del mundo mediante la arquitectura. Una diva con ideales.

 

 

Hija del líder del partido democrático en Irak, que luego fue jefe del partido progresista, y nacida en 1950 en una Bagdad que "era un lugar liberal particularmente progresista para las mujeres", supo desde los 11 años de edad que sería arquitecta. A los 16 años abandona su ciudad natal y selecciona su residencia, y su segunda nacionalidad: Londres, no sin antes haber vivido en Suiza y Beirut. De ahí su necesidad vital de libertad, pues, como ella dice, "no es sólo cuestión de llenarse la boca buscando la libertad. Si de verdad buscas la libertad, no la buscas sólo para ti. La distribución de la riqueza era para mi padre algo fundamental".

Sus estudios en la Architecture Association de la capital inglesa, sus influencias (Mies van der Rohe, Le Corbusier, Erich Mendelsohn, los constructivistas) y su capacidad de diseccionar los espacios, para buscar las posibilidades contenidas en éstos, hacen de las creaciones de Hadid estructuras cambiantes y verdaderas estrategias en constante recreación. Para muchas personas, incluidos políticos y empresarios, sus diseños son prácticamente inconstruibles.

Ella caracteriza su estilo como "virtuoso de elegancia, introspección personal, investigación", que pertenece a una tradición emocional e intuitiva. Sabe que su originalidad va acompañada de otros grandes y originales arquitectos. De hecho, asegura que su intuición es la suma de racionalismo y experiencia, por lo que no se puede hablar, en este sentido, de trabajo instintivo.

Sus edificios son imaginativos, confortables y no riñen con el espacio que los circunda. No se atiene a lo que algunos llaman "arquitectura internacional"; se concibe a sí misma como no proconservacionista: "no pienso que las ciudades deban ser como Venecia, sin crecer o cambiar en nada, lo importante es intervenir de una manera contemporánea y, a la vez, precisa". Amante de los espacios libres, cree que hay factores arquitectónicos generales que funcionan en varias naciones, pero a final de cuentas se impone la dinámica de un lugar específico por sobre las formas: "Me preocupo por adaptar nuevos materiales y métodos de fabricación dentro de un nuevo paradigma de utilización del espacio. Mi fascinación reside en traducir el reto intelectual y físico al plano sensual". Sus edificios son concebidos desde la perspectiva del confort y la sostenibilidad, es decir, balance y equilibrio entre la modernidad y la tradición, sin dejar de lado la audacia y los retos a la fuerza de gravedad. 

 

Serpentine Gallery Londres, Inglaterra 2007
Serpentine Gallery Londres, Inglaterra 2007

 

La fuente

 

Zaha Hadid fue reconocida en el ámbito mundial incluso antes de haber edificado algo. La calidad y la osadía de sus bocetos y dibujos le permitieron hacerse escuchar en un mundo dominado por hombres. Su caso no es el de mujeres arquitectas que vivieron opacadas por el nombre y la fama de sus amores: Lilly Reich, amante de Van der Rohe, o Aino Aalto, esposa de Alvar Aalto. Ella ha causado polémica porque sus dibujos han sido confundidos con la totalidad de sus edificios, mientras que muestran las diferentes fases del proceso de diseño. Esas líneas escurridizas, pero fluidas, estampadas en el papel, o en la pantalla, le permiten lidiar con el componente social de la arquitectura: "En plena era digital, en el siglo XXI, las vidas de las personas son mucho más flexibles y globalizadas, y tenemos que tratar problemas sociales mucho más complicados que aquellos programas sociales del siglo XX industrial. Esto requiere una nueva arquitectura de la fluidez", afirma.

Y dentro de este nuevo esquema, toma en cuenta la sostenibilidad, a la que considera uno de los componentes medulares en cada proyecto, aunque no el predominante, pues "debe facilitar el proceso de la vida y la sociedad humana". 

 

Jesolo Magica Plusmood
Jesolo Magica Plusmood

 

La tenacidad de lo complicado

 

La coherencia entre su personalidad y sus diseños está a la vista, ambos son complicados. Con un carácter por demás áspero, puede cambiar hasta siete veces la hora de una entrevista con reporteros; al mismo tiempo, puede aplazar la cita, para luego volver a cancelarla y convocarla.

No obstante, tiene los pies bien puestos sobre la tierra. Conoce sus límites, y uno de ellos es su capacidad de trabajo. Está activa prácticamente todo el día, valora la labor en equipo: "A mi estudio llega gente de todo tipo. Sobre todo ahora que somos 250. Pero se quedan los que creen en lo que llevo años defendiendo: que las cosas pueden hacerse de otra manera, que la arquitectura puede cambiar la vida de las personas y que merece la pena intentarlo" En la vida no puedes hacer nada grande si estás sólo". Siempre ha creído que la arquitectura puede cambiar el mundo.

Esos intentos comenzaron con una plataforma para salto de esquí en Innsbruck y hoy tiene proyectos en Abu Dabi, Corea, Copenhague, Roma, Gales y Guangzhou (China). Aunque parezca extraño, a pesar de un gran currículum que la avala, apenas el año pasado la ciudad que la vio consolidarse en el terreno profesional, Londres, acogió su talento. Su primer proyecto londinense, una sala de música de cámara, en medio de un museo, para escuchar a Bach (es amante de los autores clásicos), consiste en realidad en una cinta de tela sujeta por una estructura metálica, con una acústica especial (como se espera de estos sitios): en sillas negras y curvas de plástico se sientan 600 personas, las cuales escuchan música en un bucle o rizo donde la reverberación no es larga ni corta, ideal para deleitarse con las composiciones del autor de los Conciertos de Brandemburgo. Asimismo, en la capital de Reino Unido también tiene planeado construir la sede de la Architectural Foundation y el Centro Acuático para las Olimpiadas de 2012.


Un reto ingenieril de esta diva lo constituyó el Museo Nacional de Arte del Siglo XXI, en Roma, pues con éste, junto con Patrik Schumacher, ganó el premio World Architecture Festival (WAF) a la mejor obra del mundo. Consiste en un graffiti tridimensional con bandas horizontales. El trazado en zigzag está hecho con base en concreto de alta resistencia y cementos autocompactantes. Las cinco salas que componen el complejo se entrecruzan con escaleras y rampas sobre un vacío central. 

 

Pabellón Vinería Tondonia Faubarqui
Pabellón Vinería Tondonia Faubarqui

 

La tenacidad

 

Una trayectoria como la de Hadid pareciera, al menos por ahora, libre de obstáculos, llena de fama, de glamour y mucho trabajo. Pese a sus proyectos acabados y sus trabajos pendientes, esta arquitecta asegura que el camino no ha estado exento de pruebas difíciles: "La combinación entre una mujer inmigrante, árabe, autosuficiente y que hacía cosas raras no me facilitó nada las cosas. Pero estar tan marcada me ha favorecido". Al respecto, sobre todo por su trabajo en Inglaterra, cree que debería estar activa en muchos más proyectos, pero las sorpresas y la innovación no gustan en la ciudad donde estudió, lo que no sucede en otras latitudes, como Italia, China y España. En Gales, por ejemplo, luego de ganar el concurso para la Ópera de Cardiff, le retiraron el encargo sin mayor explicación.

A pesar de ser exigente consigo misma, no le gusta imponer, sino liberar. Busca que la arquitectura "engrandezca, que aporte experiencias a los usuarios. Trato de capturar una experiencia única en un espacio público, porque no toda la gente puede pagarse una estancia en los hoteles más caros del mundo. Me interesa ofrecer esa vivencia en salas de concierto, en bibliotecas, en museos".

Zaha Hadid es una mujer compleja que se conoce a sí misma: "Soy lanzada y miedosa a la vez. Trabajando con otros me he dado cuenta de que la mayoría de la gente quiere una vida cómoda. No quieren molestar a nadie ni molestarse ellos mismos. Pero si no corres riesgos, si no estás dispuesta a comerte el miedo, no consigues nada. Ocurre que hay mucha gente que espera que otros abran el camino. Eso no me parece aceptable. Por eso yo decido qué caminos quiero abrir".


Texto:Erick García Cruz