Arquitectura  vertical.

Desde la edificación del primer rascacielos en Chicago, el Home Insurance Building, la arquitectura vertical ha marcado la pauta en materia de construcciones urbanas. En la actualidad ya no son sólo Chicago y Nueva York las urbes que lucen en su paisaje estos colosos de hierro. Países de Asia y Europa han entrado ya a esta competencia por alcanzar y –en ocasiones- rebasar a las nubes. El cielo ya no es el límite para los arquitectos, quienes actualmente contienden por erigir el edificio más alto.

La arquitectura vertical nace de avances y eventos cuya sincronía histórica permitieron su concepción y desarrollo. En 1871, un gran incendio destruyó el centro de Chicago, y su reconstrucción resultaba demasiado cara debido a que los precios de la tierra se habían elevado vertiginosamente. En conjunto a esto, otro factor detonante del crecimiento vertical fue el avance de la tecnología, resultado de la revolución industrial. Nuevas técnicas y materiales permitieron la edificación de construcciones más altas; se optó por materiales como el acero, lo que constituyó las estructuras como el “esqueleto” de los edificios. Otros materiales y técnicas decisivas fueron el concreto reforzado, el cristal, el bombeo de agua y, sin duda, los elevadores, que ya habían sido inventados desde 1857.

En la actualidad los nuevos modelos de rascacielos difieren mucho de las obras que se habían hecho en el pasado, pero todos tienen el común denominador de seguir hacia arriba. “Arquitectura vertical” es un amplio término que abarca a los nuevos tipos de rascacielos, no sólo en su diseño y tamaño, sino también en su uso, que con el paso de los años se ha diversificado, de ser exclusivamente para oficinas y servicios, pasando por el espacio residencial, hasta llegar a la tendencia moderna de los usos mixtos.

La arquitectura vertical ahora presenta la tendencia a ser más amigable con su medio ambiente, y se implementa en ella nuevas tecnologías de ahorro de energía y equilibrio con su entorno natural. No obstante, en la actualidad representa lo que podría ser la solución a problemas como la sobrepoblación y la consiguiente falta de espacio para millones de habitantes.

 

Arquitectura vertical en el mundo

 

Burj Khalifa, Emiratos Árabes Unidos           

El Burj Khalifa es el último de una serie de proyectos de arquitectura vertical que se han realizado en los Emiratos Árabes Unidos. Con sus 828 metros de altura, es clasificado como el rascacielos más alto del mundo.

Bajo la batuta del arquitecto Adrian Smith -de la firma Skidmore, Owings and Merrill- la construcción del Burj Khalifa fue iniciada en 2004 y concluida en 2010, que coincidió con el fin de la crisis económica y financiera más perjudicial que haya visto el mundo. Esta debacle global significó el quiebre de muchas empresas y la pérdida de millones de empleos; asimismo, provocó también un retraso en muchos proyectos arquitectónicos, y el Burj Khalifa no fue la excepción. No obstante, el gobierno de los Emiratos Árabes Unidos ayudó a que el proyecto se concretara, de ahí que el edificio cambiara su nombre –originalmente Burj Dubai- en honor al presidente de esta nación, Khalifa bin Zayed Al Nahyan.

Como complejo de usos mixtos, el Burj Khalifa posee el espacio suficiente para operar en varios ámbitos. El área residencial se constituye de 900 departamentos privados, y se espera que 35 mil personas vivan en el edificio. Los servicios de hospedaje se enfocan principalmente en el Hotel Armani, que ocupa los primeros ocho pisos de la construcción y cuyas suites de lujo se encuentran en los pisos 38 y 39. En el piso 122 se encuentra el restaurante Atmosphere, mientras que el 124 se encuentra el mirador At the Top, que a 452 metros de altura es el más alto del mundo.

Además de ostentar servicios de alta tecnología en aspectos como la electricidad y plomería, así como tener a su disposición los elevadores más rápidos del mundo, el Burj Khalifa cuenta con varios atractivos, entre ellos una elaborada fuente que ofrece un majestuoso espectáculo de luz, así como un área verde a su alrededor.

 

Taipei 101, Taiwan

Antes del Burj Khalifa, de 2004 a 2010, el título para el edificio más alto del mundo fue para el Taipei 101, en Taiwan. Con sus 509.2 metros de altura, fue el primero en rebasar el medio kilómetro para un rascacielos, hecho que lo establece como un emblema fundamental de la arquitectura vertical.

La obra fue realizada por el arquitecto de origen chino C. Y. Lee y su firma, lo que se tradujo en un diseño que combina la modernidad arquitectónica y la vanguardia tecnológica con rasgos tradicionales asiáticos, como son los segmentos en repetición que lo asemejan a la ancestral pagoda china, diversos motivos y decoraciones organizadas de acuerdo a las reglas del Feng Shui o la imponente sombra que despliega la edificación y que lo convierte en un gigantesco reloj de sol.

El Taipei 101 funge como centro de comunicaciones, aloja a los corporativos de empresas de diversos giros, y cuenta además con restaurantes, gimnasios, un extenso centro comercial y dos observatorios con vistas de 360º, que son la atracción de turistas de todo el mundo.

Además de representar al crecimiento vertical de manera notable, el Taipei 101 busca ser también el edificio verde más alto del mundo al obtener la certificación de sustentabilidad LEED; su misma estructura está diseñada para hacer más eficiente el uso de recursos como la electricidad o el agua.

 

Shanghai World Financial Center

No hay tercero malo, y el Shanghai World Financial Center (SWFC) en la República Popular China es prueba de ello. Este rascacielos, diseñado por el arquitecto William Pedersen de la firma Kohn Pedersen Fox, estaba originalmente proyectado para ostentar una altura de 460 metros, pero eventualmente se decidió que la cima se encontraría a 492 metros del suelo.

Su edificación transcurrió durante 11 años, de 1997 a 2008, debido a que desde un principio se vio interrumpida por la crisis financiera en Asia, que retrasó los trabajos desde el primer año hasta 2003. Para el momento en que las obras del SWFC fueron concluidas, el edificio ya tenía el título de la estructura más alta en China y del segundo rascacielos más grande del mundo.

La apariencia del SWFC había sido objeto de controversias desde su planeación. La enorme apertura en la parte más superior del edificio era redonda y acorde a la mitología china, que representa a la tierra con un cuadrado y al cielo con un círculo. No obstante, hubo protestas por parte de los mismos habitantes de Shanghai (incluido su alcalde) debido a que el diseño se asemejaba al símbolo del sol naciente que porta la bandera de Japón, por lo que tuvo que ser reemplazado.

En sus 101 pisos se encuentra plasmado el concepto de usos mixtos en una construcción. En su interior se encuentran oficinas, un museo y espacios comerciales, además del hotel Park Hyatt Shanghai de 174 suites, que al encontrarse entre los pisos 79 y 93, es el hotel más alto del mundo. Entre las características más notables del SWFC están sus tres miradores; uno ubicado en el piso 94, a 492 metros de altura; el segundo, a 439 metros en el piso 97; y finalmente el tercero, en el piso 100, el mirador que se encuentra a mayor altura en el planeta, a 474 metros.

El SWFC ha sido reconocido con varios premios por su calidad y eficiencia en la construcción, pero su mérito radica además en ser uno de los ejemplos más claros del crecimiento vertical en usos mixtos. 

 

Willis Tower (Sears), Estados Unidos

De 1974 a 1998, el puesto más alto en la jerarquía de los rascacielos lo ocupaba el Willis Tower, conocido hasta 2009 como el edificio Sears. En una controversial decisión, el grupo Willis Group Holdings Ltd. adquirió parte del edificio y los derechos de su nombre, por lo que decidió rebautizarlo. No obstante, en la actualidad muchos lo prefieren identificar con su antiguo nombre.

Construido en la ciudad de Chicago, Estados Unidos, el Willis Tower fue visionado por Bruce Graham y su equipo de arquitectos de Skidmore Owings and Merrill, quienes elaboraron su trabajo con el financiamiento de Sears Roebuck & Co., que en aquel entonces era la más grande compañía de comercio al por menor. Su edificación se dio de 1970 a 1973, y para 1974 ya le había robado el título del más alto rascacielos al World Trade Center en Nueva York.

Los 108 pisos que conforman al Willis le otorgan una altura de 442 metros, lo que hasta la fecha lo mantiene como el edificio más grande de Estados Unidos y del continente americano en su totalidad. Sus espacios se enfocan mayoritariamente a oficinas, comunicaciones y al impresionante Skydeck, el mirador que se ubica en el piso 103, a 412 metros del suelo, que es ya un punto turístico obligado para cualquier visitante que viaje a Chicago.

 

Empire State, EU

Uno de los iconos de la arquitectura vertical es el célebre Empire State. Durante 40 años, este coloso fue el rascacielos más alto del mundo, y es todavía uno de los emblemas estadounidenses por excelencia. Para el crecimiento vertical, el Empire State fue y seguirá siendo un parte aguas; incluso después de que sus 443 metros fueran rebasados en 1973, este edificio sigue siendo en la actualidad uno de los más altos del mundo, el más alto de la ciudad de Nueva York –después de la destrucción del World Trade Center en 2001- y el tercero más alto de Estados Unidos.

Diseñado por William F. Lamb, de Shreve, Lamb and Harmon, el estilo Art Decó que predomina en la estructura es representativo de los años 30, una época de recuperación y crecimiento, en la que se comenzaba a tomar en cuenta la necesidad de construcciones mucho más altas. Además de ser un símbolo inequívoco de la cultura estadounidense, también lo es de la continua perseverancia humana ante la adversidad.

El uso actual del Empire State se concentra principalmente en el de oficinas, y es la sede de 850 compañías. No obstante, es igualmente un importante punto de referencia para todo aquel que visita la Gran Manzana. Se estima que por lo menos 117 millones de turistas de todo el planeta lo han visitado en su historia. De la misma manera, la iluminación en la parte superior del edificio –cuyos colores se definen por alguna celebración o evento importante- resultar ser un espectáculo casi cotidiano para los neoyorquinos.

 

Q1, Australia

Uno de los mejores ejemplos de arquitectura vertical enfocada a vivienda en el Q1, en Australia. También conocido como el Queensland Number One, este edificio es la construcción residencial más grande del mundo y es uno de los más notables ejemplos del crecimiento “hacia arriba”.

Con 323 metros de altura, el Q1 cuenta con 526 departamentos de lujo que ofrecen espacio y comodidad. El diseño de este rascacielos, que corrió a cargo de Atelier SDG, evoca el estilo de la Casa de Ópera de Sidney y la flama de los Juegos Olímpicos de 2000.

Además de contar con espacios residenciales, el Q1 ofrece a sus habitantes y visitantes un mirador en los pisos 77 y 78 con capacidad para 400 personas y cuya vista es dominada por la resplandeciente playa de Surfers Paradise. Asimismo, hay restaurantes, tiendas, un salón de usos múltiples, la piscina ubicada a mayor altura en Australia e incluso un spa. Su capacidad de usos mixtos lo hace una insignia para el crecimiento vertical.

Jin Mao Tower, China

La República Popular de China ha producido uno de los rascacielos más imponentes y simbólicos de Asia, el Jin Mao Tower. Este edificio, de más de 421 metros de altura y construido entre 1994 y 1998, fue el más alto de China, antes de ser rebasado por su vecino, el Shanghai World Finance Center, en 2007.

Con un diseño realizado por Adrian Smith –el mismo del Burj Khalifa-, Jin Mao es el ejemplo de la amalgama de arquitectura vertical moderna y rasgos tradicionales del lugar donde ésta se erige. La torre –al igual que Taipei 101- asemeja a las antiguas pagodas, creando un patrón ascendente en la fachada. Sus 88 pisos se determinaron por la relación que la cultura china ve en el número 8 con la prosperidad. Asimismo incluye tecnología necesaria para mantener una edificación de estas dimensiones al utilizar en su estructura un sistema para resistir los embates de los vientos generados por tifones o por actividad sísmica, comunes en esta región del mundo.

En sus entrañas, el Jin Mao aloja el pódium, una imponente estructura en espiral en donde se ubican instalaciones para conferencias y banquetes. Cuenta además con amplios espacios de oficina, un centro comercial, restaurantes y clubes nocturnos, así como el hotel de cinco estrellas Shanghai Grand Hyatt. En el piso 88 se encuentra el mirador con capacidad para poco más de mil personas.

A pesar de haber sido superado en altura, el Jin Mao es la muestra de que, en cuanto a rascacielos, nunca se es demasiado alto, pues aunque el Shanghai World Finance Center lo ha rebasado, el Shangahi Tower,  que actualmente se está construyendo, se prevé que ensombrecerá a ambas torres.

 

Tendencias de la arquitectura vertical a futuro

En su libro Sky High: Vertical Architecture, el maestro en arquitectura por la Royal Academy of Arts, Chris Abel, refiere que los rascacielos actualmente se consideran como una solución al descontrolado crecimiento demográfico en las zonas urbanas de los países desarrollados o en desarrollo, pues la expansión de las megaciudades ha provocado una escasez en tierras.

Asimismo, asevera que la tendencia del crecimiento vertical es a la sustentabilidad, por lo que los nuevos edificios cuentan con tecnología que les permite minimizar el uso de recursos de manera sustancial, y que en el futuro, generarán su propia energía a partir de recursos renovables.

El arquitecto español Eloy Celaya, una de las mentes maestras detrás del proyecto de la Torre Biónica española, menciona que, después del 11 de septiembre, el rol de los rascacielos fue puesto en duda, y asevera que “las torres tienen que dejar de ser lo que han sido, esos grandes monstruos destinados a oficinas o a hoteles principalmente”.

En México, la arquitectura vertical apenas ve un ligero auge, en especial bajo la tendencia de la sustentabilidad. Según Celaya, en recientes años ha sido evidente que el crecimiento horizontal, en conjunto con la explosión demográfica, ha significado un uso desmedido de recursos y servicios, por lo que el crecimiento vertical aparece como una alternativa para optimizar el espacio y reducir el radio de acción en el que una persona puede cubrir sus necesidades, incluso sin el uso del automóvil.

Para 2010, el crecimiento vertical ha sido avalado por las autoridades de la Ciudad de México, la metrópoli más poblada del país, por lo que se espera que con esta medida, los habitantes de la capital puedan disfrutar de un mejor aprovechamiento de la infraestructura existente para que existan más áreas verdes y mejores servicios. Es decir, menos extensión y mayor altura.