¡Verdor a primera vista! Arquitectura del paisaje

Tan importantes como los volúmenes arquitectónicos, son los espacios donde la tierra se mantiene semivirgen de estructuras metálicas o concreto. Estos oasis artificiales dentro de una “jungla de asfalto”, van más allá de ser un reducto de vida y refugio para especies animales y vegetales, también constituyen un área de esparcimiento para todos aquellos que buscan los beneficios que sólo da el “aire libre”.

Una charla con un par de arquitectos paisajistas, le dice los enormes beneficios de invertir en el diseño para estos espacios.

Este reportero fue testigo hace unos años, del inicio de trabajos de lo que poco tiempo después se convirtió en Ciudad Tres Marías, un megadesarrollo de usos mixtos ubicado en Morelia, la capital del estado de Michoacán.

Con franqueza diré que cuando me hallaba ahí en la ceremonia de colocación de la primera piedra, no me hacía sentido en lo absoluto, aquello que los desarrolladores decían que sería el proyecto arquitectónico, y lo que veían mis ojos. El terreno era realmente agreste, lleno de cañadas y pendientes -algunas de ellas muy pronunciadas-, y si bien pensé que sería un lugar difícil para emplazar un área habitacional, mucho menos aún me imaginaba, cómo podría dársele funcionalidad a un campo de golf de altísimas especificaciones, tal y como dictaban los planos.

Volver a Tres Marías dos años después, vino a derrumbar todo mi escepticismo y a darle vuelta a mis paradigmas.

Entrar al desarrollo fue tan impresionante que no podía creer lo que miraba. La planeación de los circuitos viales, la distribución de las múltiples zonas habitacionales y de servicios, pero sobre todo, el campo de golf Jack Nicklaus Signature (diseñado por este reconocido exgolfista), aprovechó todas las adversidades del terreno, para generar un espectáculo paisajístico sin parangón no sólo en México, sino en el mundo entero. Y no exagero al decir esto, el mismo Nicklaus dijo que es el único “estadio de golf” en el mundo, debido a que desde los puntos más elevados de la orografía, se puede disfrutar como en ningún otro lugar, la desenfrenada trayectoria de una pelota, en busca del green, cuando se disputa año con año, el gran premio de la LPGA.

Sin más, le diré que justo de esto se trata la Arquitectura Paisajista: Generar una transformación en el medio ambiente, de tal forma que se puedan optimizar sus potencialidades para hacerlas realmente dramáticas ante los ojos del espectador; y aunque desde luego, esta disciplina tiene que ver todo con la planificación, diseño, gestión, conservación y rehabilitación del suelo para áreas verdes, se diferencia de la jardinería y se hermana del urbanismo, en cuanto buscar“hacer ciudad” en el más extenso sentido de la palabra (cuando sea el caso).


 

Para ser más precisos, diremos que la actividad incluye el dibujo arquitectónico, planificación del lugar, el desarrollo residencial, la restauración medioambiental, el diseño de parques y espacios de recreación, la planificación regional y la conservación histórica.

También hay que comentar que tal actividad no tiene nada de nueva, ya que desde las épocas de gloria del imperio romano, la arquitectura del paisaje formaba parte esencial del desarrollo de sus ciudades, en donde la combinación de espacios verdes con edificaciones, era una premisa fundamental.

Incluso, se sabe que Vitruvio, el connotado matemático y arquitecto romano, escribió entre el 23 y 27 a.C., el “Tratado de Planificación de las Ciudades”, estudio basado en la tradición Helénica que aún hoy interesa a los paisajistas.

En México, ya desde las épocas previas a la conquista, el gobernante Texcocano, Nezahualcóyotl, visualizó la unificación de criterios de ciudad, áreas verdes y esparcimiento, así como manejo hídrico, en una sola mirada.

EFECTOS PRÁCTICOS

Mediante una charla con Real Estate Market & Lifestyle, el arquitecto paisajistaKees Van Roij -quien cuenta con un estudioespecializado en la materia ubicado enla Ciudad de México, explicó que esta disciplinagoza de una amplia difusión enEuropa, Estados Unidos y Canadá, ymencionó que si bien es cierto no está enpañales nuestro país, aún le falta tramopor recorrer, pues parece que aún no sonmuchos los desarrolladores que se hanpercatado de los enormes beneficios quetrae acompañar un desarrollo inmobiliario,con una buena planeación del paisaje.

Para comenzar, aseguró Van Roij, la velocidad de venta de las unidades (en el caso de un conjunto habitacional), tienen un desplazamiento que supera hasta en dos o tres veces a aquella que no tiene una planificación de paisaje. “Hoy día todo mundo está buscando acercarse a la naturaleza. Ha habido un cambio importante en los gustos y preferencias del consumidor, y adquirir un inmueble donde las áreas verdes bien planificadas son par- te importante del proyecto, trae un encanto especial para los posibles compradores”, aseguró el paisajista.

En entrevista por separado con este medio, Mario Schjetnan –arquitecto del paisaje y director del estudio Grupo de Diseño Urbano, ubicado igualmente en esta capital-, comentó al respecto que si hay una característica que otorga esta actividad a los desarrollos inmobiliarios, cualquiera que sea su vocación, es la plusvalía; mientras dejó en claro que el valor agregado que adquiere el proyecto, no necesariamente implica una mayor inversión, pero sí un incremento notable en la calidad de vida de quienes lo habitarán.

Un ejemplo clásico de lo mencionado por Shjetnan, es el partido que han sacado de la buena planificación urbana y paisajística de antiguas colonias del Distrito Federal, como la Condesa, Roma, Del Valle, Nápoles, Juárez o Narvarte, entre otras, donde las áreas verdes y el trazado de las calles y avenidas, se mezcla talentosamente con las áreas ajardinadas, parques y camellones arbolados, los cuales dan un mayor lucimiento a las construcciones y gratifican ampliamente a sus moradores, traduciéndose esto, en un mayor valor de venta de los nuevos desarrollos.

Ante lo dicho, Kees Van Roij fue muy crítico, pues comentó que en contraste a esos distritos habitacionales, en la actualidad los desarrolladores parecen sólo concentrarse en ver cuántas unidades pueden construir en un terreno, sin percatarse que esa actitud irresponsable, no genera nada bueno ni para los ocupantes ni para el medio ambiente alrededor del asentamiento.

 

“No se trata de construir chatarra habitacional, la gente busca, compra y paga por lo bien planeado”, dijo Van Roij, toda vez que agregó que esta actividad guarda mucha responsabilidad a futuro. “Parece que son pocos los (desarrolladores) que se preocupan por el uso, aprovechamiento y disposición de recursos como el agua. Los problemas de escasez pueden encontrar un paliativo en el diseño paisajístico, sin embargo, eso no lo ven con claridad, argumentó.

Pero la arquitectura del paisaje no sólo se trata de armonía y belleza estética del entorno, también se trata de planeación y conocimientos adecuados del¿ terreno, señaló el arquitecto Shjetnan.

No son pocos los casos donde la vanidad hace colocar erróneamente especies vegetales ajenas al terreno y clima.

Colocar palmeras en zonas semiáridas o áridas, podría implicar sólo un gasto excesivo de agua e invasión de un ecosistema que no está preparado para recibir parásitos o plagas que acompañan a ciertas plantas o árboles.

REGLAS Y COSTOS

Como ya comentamos arriba, el hecho de planificar un desarrollo paisajísticamente hablando, no implica un mayor costo del mismo, sino que se tiene que observar como una inversión recuperable con rendimientos. Kees

Van Roij dijo que aunque determinar el costo de un proyecto de este tipo depende de muchos elementos, éste bien podría ir desde los 250 ó 300 pesos por m2, lo que es verdaderamente una minucia si se considera lo que se obtendrá de retorno por este concepto.

Ambos arquitectos paisajistas también precisaron que nada incentivaría más a que esta actividad se desarrolle tal y como en las naciones avanzadas, como la creación y adaptación de las leyes, en donde el paisajismo no sea un elemento adicional, sino una exigencia básica.

Y es que resaltan que en naciones como las antes mencionadas, en donde no obstante muchas de ellas disfrutan de periodos realmente cortos de luz y calor, para lucir llamativas especies florales en sus parques y jardines, realizan importantes inversiones en ello. En contrapartida, un estudio emitido hace poco, reveló que en Cancún, hoy día se ubican las ciudades con la menor cantidad en metros cuadrados de áreas verdes públicas por habitante (menos de dos m2), lo cual es gravísimo, no sólo porque eso habla de una degradación del ecosistema, sino que repercute directamente, incluso en el ánimo de la gente.

Finalmente, el arquitecto Van Roij dijo que no obstante que se hayan cometido errores de planeación en el pasado, mediante la arquitectura paisajista, siempre hay posibilidad de enmendarlos. Para ejemplificarlo citó el aspecto que guardaba la ciudad de Barcelona aún en la década de los 70 y la imagen que hoy día guarda, pues luego de arduos esfuerzos de urbanismo y paisajismo arquitectónico, se le dio una cara diferente.

El arquitecto Shjetnan dijo que una de las mejores formas de hacer paisajismo urbano en nuestros días, es reciclando sitios que tuvieron un uso de suelo diferente como lo son fábricas, minas, bodegas, o integrándose a grandes obras de infraestructura hidráulica, vial, de transporte, aeroportuaria, de rellenos sanitarios, etc.

Mientras que remató diciendo que hoy día, la calidad del espacio urbano y calidad de vida, es una tendencia mundial.

Dicho lo anterior, valdría la pena que investigue un poco más acerca del tema.

Realmente uno nunca se imaginaría queincluso, detrás de lo que parecerían terrenos inhóspitos, se podrían dibujar verdaderos paraísos artificiales, y si no lo cree, vaya a darse una vuelta a Ciudad Tres Marías. Quedará impactado.