El desarrollo de estructuras laminares de concreto armado, conocidas como cascarones, lo pondría en el panorama mundial.

 

Félix Candela fue un gran generador de espacios fabriles, buena parte de su trabajo lo realizó gracias a haber creado, junto con sus hermanos Julia y Antonio, la empresa Cubiertas Ala en 1950, ahí diseñó decenas de estructuras laminares. Los encargos que tuvo esta empresa en su mayoría fueron para edificios y naves industriales en las cuales era posible explotar la repetición de ciertas características.

 


L’Oceanogràfic, obra del arquitecto Félix Candela y los ingenieros Alberto Domingo y Carlos Lázaro.

 


Candela tomó influencia de Pier Luigi Nervi para investigar las posibilidades del hormigón armado.

 

Las figuras en forma de cascarón fueron las que marcaron la singularidad de su arquitectura.

 

Pasión por lo industrial

 

La obra de Félix Candela abarca diversas tipologías; dentro del ámbito industrial, quizá una de las más famosas es la planta embotelladora de Bacardí, (1958-1971), las instalaciones fueron diseñadas en coautoría con Ludwig Mies van der Rohe. Se localiza en Tultitlán, Estado de México y como lo expresa el experto en Candela, el doctor Juan Ignacio del Cueto, “es un muestrario de los diferentes tipos de cascarones que se construyeron en nuestro país”. La estructura original poseía tres bóvedas de arista de concreto armado interceptadas por dos paraboloides hiperbólicos que cubrían más de 2,500 m2.

Otro diseño de este tipo fue una fábrica de cartuchos deportivos (1962-1967), en Cuernavaca, Morelos, donde manejó un tipo de cascarón económico, la llamada cúpula hypar con bordes rectos. La construcción cuenta con paraguas de concreto que cubren más de 200 m2 con un solo apoyo.

Una más de sus obras emblemáticas es la Tenería Temola (1967-1968) que guarda cierta relación con otro de sus proyectos, la planta de aluminio Almexa, hoy el centro comercial Nuevo Veracruz. Ubicada en la afueras de Cuautla, Morelos, la Tenería fue concebida en coautoría con Max Cetto. En esta pieza fabril quedaron combinados los cascarones de concreto del español, con la sensibilidad de Cetto por adaptarse al sitio y utilizar materiales locales, como es el caso de las celosías de barro.

 


Su estética fue innovadora y redujo costos de construcción.

 


La obra de este arquitecto aprovecha al máximo las ventajas estructurales de los paraboloides hiperbólicos.

 

Otras tipologías

 

El trabajo de Félix Candela se extendió más allá de plantas de producción o fábricas, también realizó otro tipo de obras, muchas de ellas considerados íconos de la arquitectura del siglo XX, baste citar piezas como la iglesia de la Virgen de la Medalla Milagrosa, en la colonia Vértiz Narvarte del Distrito Federal; el restaurante Los manantiales, en Xochimilco; la iglesia de Santa Mónica, en la colonia Del Valle; el mercado de Coyoacán, así como el Palacio de los Deportes.

 


Las iglesias abundan en la obra arquitectónica de Candela.

 

“El ingeniero ha de ser un poeta”, es la idea que heredó Candela de quien fue su maestro, Eduardo Torroja.

 


Félix Candela.

 


Proyecto del Palacio de los Deportes, construido para los Juegos Olímpicos de 1968.

 


Palacio de los deportes, Ciudad de México.

 


Texto:Yolanda Bravo Saldaña

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