Es fácil comprender que un espacio basado en el lujo tiene una referencia directa a palabras como suntuosidad, riqueza, abundancia, opulencia, entre otras.

Apesar de lo anterior, quiero diferenciar el lujo que se relaciona directamente al costo de objetos, como sería en el caso de los automóviles, yates, relojes, joyas, etc., que sin duda tiene una relación frontal y directa, ya que son productos comerciales que se hacen de manera industrial, repetitiva y que, efectivamente, tienen un común denominador: a más inversión económica, más exclusivo, mejor acabado, mejor materia prima, más sofisticación en su diseño, más caros, más lujosos.

 

Arq. Daniel Álvarez.<br />Fundador del Grupo Arquitectura
Arq. Daniel Álvarez.
Fundador del Grupo Arquitectura

 

 

En el caso de la arquitectura, esta relación de inversión económica con un resultado lujoso, no es tan directa como en el caso que señalé de los objetos. Aquí se involucran infinidad de temas que poco tienen que ver con la inversión económica; es decir, podemos comprar la piedra más cara del mercado pero si está mal cortada, mal colocada, dispuesta en un espacio mal diseñado, el resultado es un cocktail caro de mal gusto, que nada tiene que ver con la sensación de un espacio lujoso.

Así pues, probablemente podamos encontrar el otro lado de la moneda, una construcción de bambú o de madera que por su diseño, ubicación, manufactura, etc., pudiera transmitir una sensación de lujo extraordinario, como es el caso de infinidad de construcciones del lejano Oriente.

Desde mi punto de vista, una construcción para que transmita esta sensación de lujo de la que hablamos, tiene que cumplir con muchísimas características.

Primero que nada tiene que cumplir la función para la que fue proyectada, se requiere que el diseño transmita una sensación de fuerza, que nos mueva algo adentro de nosotros cuando lo visitamos, que todos los elementos de que se compone hablen por sí mismos, que los materiales se utilicen de manera correcta, perfectamente bien despiezados, queremos la manufactura de todos los procesos de construcción impecable, sin importar si los muros son de concreto o del mármol más exclusivo del mundo, la iluminación natural y artificial bien diseñadas, que exalten los volúmenes, las texturas, los ambientes, las sensaciones que el diseñador quiere transmitir de cómo habitar y sentir el espacio.

A su vez, que las carpinterías transmitan las características de las maderas naturales, color, olor, texturas, es muy valioso; otra vez: ser exigentes con la excelencia de la mano de obra, que todo funcione a la perfección.

 

Los espacios abiertos son clave para el éxito de las residencias de lujo.
Los espacios abiertos son clave para el éxito de las residencias de lujo.

 

Es importante considerar que el espacio para que sea habitable requiere los amueblados, que se deberán revisar y considerar desde el primer momento, ya que son parte integral del diseño; éstos deberán considerar los acabados, texturas, colores, dimensiones y demás características del espacio por ocupar. Los muebles además de su tema estético deberán ser confortables, pues son elementos que al final forman una amalgama con la arquitectura.

 

LA ARQUITECTURA ORGÁNICA PRIORIZA LAS NECESIDADES DEL MEDIO AMBIENTE.

 

Notamos que hoy día existen un sinnúmero de marcas de muebles de lujo que invierten dinerales en sus salas de exhibición por todo el mundo donde exponen sus sofisticados diseños, fenómeno que hasta hace poco contaba con una oferta muy limitada. Marcas que se ligan a etiquetas de automóviles, de relojes, de ropa de lujo, creando un fenómeno publicitario nunca antes visto para transmitir el lujo como una manera de vida.

Al final del día se van a sumar los objetos, los libros, las vajillas, los vinos, los tapetes, las piezas de arte y muchos otros elementos que en el conjunto final, si están perfectamente armados con todos los conceptos anteriores, logran formar un “espacio lujoso”. 

Mientras más sensaciones transmita ese espacio diseñado de una sola pieza en todos sus elementos, más lujo va a comunicar. He ahí la diferencia entre un objeto lujoso por sí mismo y un «espacio lujoso» con todos los elementos que implica, además de que el objeto es repetitivo y el espacio sólo se hace una vez, lo que lo hace único.

En el mercado top de los bienes raíces, los clientes son muy exigentes y no dudan en pagar por un buen diseño y una manufactura de alta calidad, pero así como están dispuestos a pagar son intolerantes con el mal funcionamiento y acabados finales de sus espacios, ya sean para habitar, de trabajo o de descanso. Hoy día están muy informados y conocen con un solo toque de sus tabletas las mejores residencias, hoteles y oficinas del mundo y no aceptan menos, por esa razón los diseñadores deben estar completamente al día y a la vanguardia de todo lo referente y cada día hacer las cosas mejor con un esfuerzo mayúsculo.

 

Un sólo detalle puede cambiar todo el tono de una estancia. 
Un sólo detalle puede cambiar todo el tono de una estancia. 

 

UN ESPACIO DE LUJO ES UN SITIO CON ALMA QUE OFRECE ENTORNO DE BIENESTAR. 

 

Esto no sucedía hace sólo 25 años, los clientes no tenían las herramientas de ahora y se conformaban con lo que el mercado local les ofrecía, así que la manera de trabajar de los arquitectos tiene que cambiar e irse modificando a un ritmo acelerado en extremo.

Los espacios interiores se deberán integrar –cuando se cuente con ellos– a los exteriores de la manera más fluida y natural posible, tratando de hacer un solo espacio en conjunto sin diferenciar hasta dónde es adentro y afuera. Para ello, los materiales se continúan y los amueblados ya no pretenden ser muebles tradicionales de terraza a la antigua usanza, ahora se pretende entender que se puede estar en una sala tan formal adentro que afuera.

Es obvio que estos lujos no se pueden entender hoy día sin tener presentes todos los temas de sustentabilidad en todos sentidos, sistemas de automatización que eficienten de manera importante todos los procesos electrónicos, los sistemas de reciclamiento de las aguas, el aprovechamiento solar para generar electricidad y calentar agua, los cristales de las cancelerías inteligentes y muchos otros más.

Los clientes cada día más conscientes, no sólo pagan estos temas gustosos, sino que los exigen y así tenemos que la mayoría de las compañías actuales, para tomar oficinas en renta, exigen que los edificios cuenten con los parámetros de LEED (Leadership in Energy & Environmental Design).

Cierro este tema subrayando que un “espacio de lujo”, no sólo se compone de una apariencia con un material caro, es mucho más que eso y cito un verso popular que dice a la letra: “Cuánto lujo por el cuerpo, pero cuánta pobreza en el alma”.


Texto:Daniel Álvarez

Foto: grupo arquitectura