Los artistas y el mercado


Javier Marín, Cabeza de mujer, 2001

EN EL MERCADO DE ARTE, A LOS PRODUCTORES

DE OBRAS SE LES DENOMINA “ARTISTAS”. EN LA MAYORÍA DE LAS OCASIONES, LOS ARTISTAS Y LOS INTERMEDIARIOS  GALERÍAS, FERIAS Y CASAS DE SUBASTAS SON LOS RESPONSABLES DE LA CANTIDAD DE OBJETOS OFRECIDOS QUE CIRCULAN PARA SU VENTA AL ENCUENTRO DIRECTO CON SUS COMPRADORES.

Una de las características distintivas de la oferta es que se compone de obras de artistas vivos así como de artistas muertos, donde la obra de estos últimos circula en el mercado debido a la participación de los coleccionistas, quienes son los que reciben la pérdida o la ganancia de la operación comercial.

En un buen número de operaciones las galerías, los corredores y las casas de subasta juegan el rol de comisionistas, excepto cuando éstos son los dueños de las obras y las ponen a disposición de la demanda.

Es importante destacar que se cree que en periodos de crisis económicas las obras de arte se devalúan, es decir, que pierden su valor monetario. Esta afirmación es una verdad a medias, ya que en el caso de artistas maduros y consagrados, con mercado internacional, frente a una crisis económica nacional sus ganancias son mayores.

Se debe distinguir que el análisis económico- administrativo del mercado de arte sucede a partir de que los objetos u obras de arte se ponen a disposición de la demanda, ya sea de manera directa por los artistas o por los diferentes canales de distribución con que cuenta el propio mercado. Es decir, para éste no son relevantes las maneras de producción, la inspiración o los demás elementos subjetivos por los que pasan los creadores para lograr su producción. Por otro lado, estos fenómenos son estudiados por especialistas en sociología, psicología, historia del arte o estética, por mencionar algunas de las disciplinas dedicadas a ello.

En el mercado coinciden obras de diversa calidad, desde pésima hasta extraordinaria, pasando por mala, regular y buena. De acuerdo con las reglas, las obras que más se venden o alcanzan los mejores precios son las exitosas, lo que implica que como en cualquier otro mercado existen las modas, los sobreprecios y la información imperfecta.


David Alfaro Siqueiros. El diablo en la iglesia, 1947.

Es posible que determinados artistas se vean favorecidos en precios si los coleccionistas, por el simple gusto, los compran en demasía, provocando excesos de demanda y ajustándose ésta con el incremento en precios. Cuando sucede así, es más conveniente vender en época de exceso de demanda que cuando los precios se ajustan porque ha cambiado el gusto de los coleccionistas y son éstos quienes ponen en circulación las obras, pudiendo generarse una superabundancia de oferta.

En casos como éstos no se garantiza que para el mundo estético y cultural un artista que esté de moda pase los filtros de la historia. Por ello resulta indispensable comprender qué es lo que sucede con las obras dentro del mercado.

El ciclo de producción no se refiere a la edad biológica de los creadores (aunque pueden coincidir), sino en el desarrollo de su producción y venta artística. Las cuatro etapas que a continuación se describen comprenden los momentos por los que pasan las obras en el mercado: iniciación, crecimiento, madurez y consagración.

INICIACIÓN

Esta etapa está relacionada con el momento en que por primera vez, sea de un artista vivo o de un artista ya muerto, se ofrezca su trabajo al mercado. A partir de ahí principia el estudio. Se trata de obras desconocidas, que no cuentan con ningún soporte comercial por parte de las galerías ni de corredores profesionales, y mucho menos de los museos.

La tendencia de los coleccionistas es comprar a precios bajos, pensando en que habrá que esperar a que la obra se posicione mejor.

Carecen de escritos hechos por los críticos y los historiadores, y su relación es prácticamente uno a uno con los compradores, por lo que sus precios están relacionados de manera directa con los costos de producción, cuando mucho su ganancia está entre 60 y 80 %.


Alberto Castro Leñero. Metrópolis, 2000

Pueden existir trabajos de extraordinaria calidad, pero carecen del prestigio y de un respaldo curricular, éste es el momento en que coleccionistas expertos adquieren a muy bajos precios.

De los pocos espacios de los que disponen para exhibir sus obras los más usuales son las casas de cultura pertenecientes al Estado.

A manera de ejemplo, si en esta etapa iniciara un grupo de 100 artistas vivos, para la siguiente tan sólo encontraríamos a la mitad.

Para el caso de los artistas muertos es cuando en vida no realizaron ninguna transacción de mercado y sólo después de su muerte se iniciaron operaciones con su obra. Son contados los casos, pero recordemos el de Van Gogh: 50 años después que él murió comenzaron las primeras ventas de sus trabajos, pasando de la etapa de iniciación a la de consagración en un lapso muy breve. Los resultados están a la vista.

CRECIMIENTO

Como mencioné anteriormente, si el grupo en la etapa de iniciación estaba conformado por 100 artistas, ahora, en la de crecimiento sólo encontraremos a la mitad de ellos. De aquí que los economistas norteamericanos ubiquen al mercado de arte como uno de los más sofisticados, por encima del mercado de valores bursátiles, ya que la toma de decisión es muy compleja.

Es posible que en las iniciaciones algunas galerías comerciales hayan observado sus trabajos, pero en esta segunda etapa es determinante que las galerías profesionales se interesen en los llamados “talentos” y los seleccionen para promoverlos. Así, en un proceso continuo, podrán lograr que algunos de estos artistas pasen a la etapa de madurez.


Henri Matisse. La danza, 1910.

Aquí se trata de una apuesta entre la capacidad del artista y las relaciones y visión de su galerista, pues en general en este vínculo pueden pasar, por lo menos, entre cinco y 10 años.

Por ahora, ni los museos de arte contemporáneo ni los coleccionistas profesionales aparecen, para ellos la moneda está en el aire.

En esta etapa los precios son razonablemente aceptables, lo que hace que la base de los coleccionistas sea lo suficientemente amplia.

Las exposiciones se van acumulando, como una parte importante del currículum, y algunos críticos de arte habrán emitido algún análisis para estos artistas, a veces a favor, pero en general se sentirá el rigor en sus escritos. Por lo que paulatinamente el precio se irá alejando del costo de producción, y estará cada vez más relacionado con los gastos de promoción. Es decir, una mezcla entre la producción por parte del artista y los gastos de operación y ganancia de los distribuidores; por lo que, entendido el gasto total, el precio de mercado debe de estar entre 150 y 300 por ciento por arriba del costo.

MADUREZ

En esta etapa, los artistas ya han pasado por un largo proceso de ajustes de mercado, lo que no implica que hayan cambiado su técnica, su temática o su quehacer. Aquí hay que exceptuar a los seudoartistas, que se dedican a satisfacer los gustos de la demanda llegando a etapas de madurez, pero nunca a la consagración.

En este momento el artista ya habrá logrado un número importante de exposiciones profesionales, un análisis serio por parte de los teóricos —críticos o historiadores—, muchas publicaciones y entrevistas de los medios de comunicación —para conformar la opinión pública—, el respaldo de instituciones públicas y privadas —incluidos museos, coleccionistas profesionales y galerías de alto nivel—, sin olvidar jamás la calidad y las implicaciones que la obra trae consigo.

En esta etapa el precio ha perdido relación con los costos de producción y lo que se paga es lo que se conoce como “la firma” o “el prestigio”. Para el mercado el artista ya no está más a prueba. El problema a resolver es la continuidad dentro del mismo, haciendo un esfuerzo para llevarlo a la consagración.


Francis Bacon. Dos figuras con mono, 1973.

En este momento las reglas del mercado de arte son contrarias a las reglas comunes en otros mercados: a menor producción mayor precio. Asimismo, por los altos precios de venta se reducen enormemente los potenciales compradores.

CONSAGRACIÓN

En el caso de los artistas que no lograron ese esfuerzo final para llegar a la consagración, porque murieron antes de que sucediera, sus obras pasan por diferentes instancias.

Una posibilidad es que por mucho tiempo la gente lo olvide, y sólo sea reconocido si alguna institución o coleccionista, después de muchos años, lo rescata, poniéndolo de moda y reactivando su demanda.


Edgar Degas. Bailarinas en azul, 1890.

Esto lo podemos apreciar en la llamada “fridomanía”: mientras vivía la artista sus precios jamás fueron relevantes y su obra fue muy cuestionada por los teóricos. Sin embargo, el interés puesto por la cantante Madonna, hace algunos años, provocó la recuperación de su imagen y la venta de sus obras en cientos de miles de dólares. Éste es un claro ejemplo de mercado y no de estética.

Otra probabilidad es que en ocasiones simplemente quedan en el olvido, y sus precios bajan sin detenerse, pues ha cambiado la línea institucional y el gusto del mercado y no existen compradores para ellos.

En otros casos la muerte consagra al artista, es ese límite invisible entre el gusto, la información, la publicidad, la calidad de la obra, la opinión pública y otros factores que consolidan este momento, haciendo que el artista y la obra perduren indefinidamente. Esto es así sea quien sea el artista o de quien se quiera oponer, pues la obra ha pasado el tamiz social, coincide lo estético, lo sociológico y el mercado, llegando sus trabajos a precios inusitados.

El siglo XIX dio por primera vez consagrados vivos. Esto significa que los artistas llegaron a disfrutar de su capacidad y talento a través del reconocimiento de los demás, y posiblemente con buenos recursos monetarios. Ejemplo de ello son: Degas y Rodin, y ya en el siglo XX tenemos los casos de Matisse, Picasso, Monet, Moore y, por supuesto, muchos otros.


Frida Kahlo. Las dos Fridas, 1939.

ARTISTAS MEXICANOS, PERIODO DE MADUREZ

(Venta de obras en más de 25 000 dólares, promedio.)

Gustavo Aceves, Feliciano Béjar, Alberto Castro Leñero, Rafael Cauduro, Guillermo Cenicieros, Arnaldo Coen, Roberto Cortázar, Ivonne Domeng, Enrique Estrada, Jazzamoart, Fernando Leal, Águeda Lozano, Gabriel Macotela, Javier Marín, Irma Palacios, Miguel Peraza, Hermenegildo Sosa.

ARTISTAS MEXICANOS VIVOS, PERIODO DE CONSAGRACIÓN

(Venta de obras en más 75 000 dólares, promedio.)

Gilberto Aceves Navarro, Raúl Anguiano, Rafael Coronel, José Luis Cuevas, Helen Escobedo, Manuel Felguérez, Hersúa, Ricardo Martínez, Luis Nishizawa, Humberto

Peraza, Sebastián, Juan Soriano, Francisco Toledo.

ARTISTASMEXICANOSCONSAGRADOS (MUERTOS)

(Venta de obras en más 120 000 dólares, promedio.)

David Alfaro Siqueiros, Joaquín Clausell, Pedro Coronel, Francisco Zúñiga, Matias Goeritz, Saturnino Herrán, Frida Kahlo, Fernando Leal Audirac, Carlos Mérida, Fernardo Murillo (Dr. Atl), José Cemente Orozco, Andrés Peraza, Diego Rivera, Manuel Rodríguez Lozano, Rufino Tamayo.


javier Marín. Cabeza de mujer amarilla, 1997.

ARTISTAS INTERNACIONALES CONSAGRADOS (MUERTOS)

(Venta de obras en más de 500 000 dólares.)

Francis Bacon (irlandés 1909-1992), Constantin Brancusi (rumano 1876-1957), Alexander Calder (estadounidense 1898-1976), Paul Cézanne (francés 1839-1906), Jean Baptiste Camille Corot (francés 1796-1875), Gustave Courbet (francés 1819-1877), Eduardo Chillida (español

1924-2002), Edgar Degas (francés 1834-1917), Paul

Gauguin (francés 1848-1903), Vasili Kandinsky (ruso 1866-

1944) Édouard Manet (francés 1832-1833), Joan Miró (español 1893-1983), Amedeo Modigliani (italiano 1884-1920), Piet Mondrian (holandés 1872-1944), Claude Monet (francés 1840-1926), Edvard Munch (noruego 1863-1944), Pablo Picasso (español 1881-1973), H. Van Rijn Rembrandt (holandés 1606-1669), Pierre Auguste Renoir (francés 1841-1919), Clyfford Still (estadounidense 1904-1980) Vincent Van Gogh (holandés 1853-1890).