Un recorrido por el más prolífico periodo de la cultura egipcia.

La exposición Antiguo Egipto Transformado: El Imperio Medio, que tiene lugar desde el 12 de octubre de 2015 y hasta el 24 de enero de 2016, en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York, abarca precisamente una de las épocas más interesantes de Egipto.

Pocas muestras sobre el arte egipcio ofrecen una visión tan amplia de las etapas menos conocidas de este imperio, cuya vida se extendió durante siglos. Algunos de los momentos de estos más de 3,000 años de historia se eclipsaron por el paso de grandes faraones y eventos clave que permanecen en el imaginario colectivo, pero ahora pueden ser apreciados en el Met de Nueva York, el segundo museo más visitado del mundo después del Louvre en París.

Recorrer esas etapas en que la sociedad egipcia florecía a un paso menos impuesto por hechos sacudidores o emblemáticos faraones, es descubrir la semilla de una verdadera transformación que hacía florecer una cultura, la cual echó profundas raíces que trastocaron la identidad de la humanidad.

 

El arte egipcio tuvo distintos periodos entre guerras y faraones, donde el Imperio medio fue una etapa especialmente fértil.
El arte egipcio tuvo distintos periodos entre guerras y faraones, donde el Imperio medio fue una etapa especialmente fértil.

 

Collar con pendientes de concha perteneciente a Senebtisi, con materiales de oro, loza, pasta, cornalina y turquesa.
Collar con pendientes de concha perteneciente a Senebtisi, con materiales de oro, loza, pasta, cornalina y turquesa.

 

Esta muestra, que incluye 230 objetos propiedad del Met, más una selección única de elementos provenientes de 37 colecciones egipcias de otros museos –tanto de Estados Unidos como de Europa–, nos ofrece una oportunidad única para apreciar a detalle aquellos pormenores que trasformaron el porvenir de la vida en Egipto.

“Espero que esta exposición ayude a cambiar la perspectiva sobre el arte egipcio y que los visitantes se enfoquen en algo más que los faraones famosos que todos conocen. También confío en que sus perspectivas se desarrollen para entender que esta cultura no es rígida”, expresó Adela Oppenheim, curadora de la muestra.

Ésta es la primera presentación completa de Reino Medio sobre arte y cultura de Egipto, la cual incluye muchos objetos que nunca han sido presentados en Estados Unidos.

 

Relieve donde se representa a Nebhepetre Mentuhotep II y la diosa Hathor.
Relieve donde se representa a Nebhepetre Mentuhotep II y la diosa Hathor.

 

Diadema de Senebtisi, pieza de oro que forma parte de la colección de joyería expuesta.
Diadema de Senebtisi, pieza de oro que forma parte de la colección de joyería expuesta.

 

Estatuilla de un hombre caminando, data de 1900 a 1850 a. C.
Estatuilla de un hombre caminando, data de 1900 a 1850 a. C.

 

“Las obras de arte en la exposición muestran que el antiguo Egipto evolucionaba constantemente y era extraordinariamente flexible dentro de un marco coherente. Las nuevas ideas no se limitaron a reemplazar nociones anteriores; se añadían a lo que había venido antes, creando una sociedad fascinante de una complejidad cada vez mayor», indicó la especialista.

Destaca, por ejemplo, la refinada joyería, un arte que se elevó mucho cuando Nebhepetre Mentuhotep II, primer faraón del Imperio medio, lograra reunificar a Egipto tras un periodo oscuro y consolidar a esta nación, fomentando su prosperidad cultural. De igual manera, las técnicas de arte en objetos funerarios, ataúdes, esculturas y objetos de la vida cotidiana, entre otros, fueron notablemente favorecidas en esta fase histórica.

Una pieza emblemática es el Riqqeh Pectoral, misma que integra las mejores características de la joyería egipcia; también destacan las piezas sólidas de oro, el uso de minerales preciosos como el lapislázuli, además de símbolos como el Ojo de Horus, flores y aves. “Yo creo que hemos conseguido la colección más fina de joyería egipcia puesta en exhibición”, aludió Diana Craig Patch, encargada del departamento de arte egipcio del Met.

No faltan los bustos de faraones, siempre presentes en la cultura egipcia, donde se aprecia una orientación geométrica y rasgos distintivos para el periodo del Imperio medio, marcadamente visibles en el busto de Amenemhat III, el cual muestra a un gobernante menos idealizado que los de otros periodos; incluso con líneas de expresión y vejez. “Los egipcios estaban volviendo a pensar en la relación que tienen con sus líderes”, menciona al respecto Diana Craig.

La exposición abre con una monumental estatua del rey Mentuhotep II, la cual muestra una técnica de tallado deliberadamente primitivo que establece un vínculo con los gobernantes del Egipto temprano; las piezas con que le continúan se colocaron cronológica y temáticamente, para adentrar al visitante en sus usos, tradición, técnicas y motivaciones.

Los templos crecieron en toda su magnificencia durante el medio siglo que gobernó Mentuhotep II, pues rigió con paz después de un siglo de fragosas guerras que tenían separado a Egipto de norte a sur; logró su alianza, favoreciendo que el desarrollo de las artes y la cultura prevaleciera más allá de su mandato, al extenderse durante 400 años. Parte de la decoración de estos templos incluye esculturas, estatuas y relieves que muestran tanto al faraón como a otros personajes en actitud meditativa y de ofrenda.

 

Curioso atavío de 
vestimenta perteneciente a Senebtisi.
Curioso atavío de vestimenta perteneciente a Senebtisi.

 

Dintel de Amenemhat I y deidades, perteneciente a la Disnastía 12.
Dintel de Amenemhat I y deidades, perteneciente a la Disnastía 12.

 

Los animales representaron símbolos de nobleza, poder o espiritualidad, lo que se expresa en el arte egipcio.
Los animales representaron símbolos de nobleza, poder o espiritualidad, lo que se expresa en el arte egipcio.

 

Fragmento de un gran relieve que representaba  al rey en una caza en  los pantanos.
Fragmento de un gran relieve que representaba al rey en una caza en los pantanos.

 

Envases cosméticos encontrados en excavaciones realizadas durante 1904.
Envases cosméticos encontrados en excavaciones realizadas durante 1904.

 

Es en estas efigies, precisamente, donde se aprecia la transformación del concepto egipcio sobre la realeza; los primeros faraones del Imperio medio se representan con rostros juveniles y expresiones confiadas, muy distintos a los rasgos carnosos y hundidos de reyes posteriores que resaltan su madurez.

La presencia femenina, aunque con menos expresiones sobre reinas y princesas del Reino Medio, expresa su importancia a través de piezas de joyería dedicadas a las mujeres de élite, cuyas inscripciones y símbolos evocan el poder espiritual y papel que desempeñaron como garantes del orden divino en la tierra. En este sentido, también se presenta una variedad de objetos místicos, algunos de los cuales fungían como protección para mujeres embarazadas, por ejemplo. Así, unos colmillos de hipopótamo adornados con imágenes de deidades benéficas, se convierten en una pieza interesante de la exposición.

Asimismo, resulta atractivo admirar el papel que la familia tenía en la sociedad, pues las exhibiciones tradicionales presentan el arte que gira en torno a sus grandes faraones, pero pocas muestran iconografías familiares que van desde pequeñas representaciones de niños acompañados por sus madres, hasta estelas que muestran familias de 30 individuos.

En la parte funeraria, sobresalen las miniaturas de madera pintada o modelos de la tumba del canciller Meketre (excavada por el Met en 1920), que representan la producción de alimentos, viajes en barco y fabricación de artefactos que se extiende a lo largo de varias secciones.

 

Estatuilla del mayordomo Senbi, hecha con madera, pintura y pasta.
Estatuilla del mayordomo Senbi, hecha con madera, pintura y pasta.

 

Cabeza de un rey, perteneciente a la Dinastía 13.
Cabeza de un rey, perteneciente a la Dinastía 13.

 

La pieza de Shabti de Senebimi, conecta con otros periodos del 
arte egipcio.
La pieza de Shabti de Senebimi, conecta con otros periodos del arte egipcio.

 

En este tema resulta evidente la relevancia de Osiris en los rituales funerarios, pues se trataba de un dios que gobernaba el inframundo y donde todos los muertos se transformaban en una manifestación de éste; es por ello que momias que no pertenecían a un orden real, contaban en su sarcófago con elementos que solían ser exclusivos de la realeza, tales como los símbolos uraeus –cobras estilizadas presentes en coronas de faraón–. Asimismo, en el arte del periodo medio, se aprecian vasos canopos mucho más ornamentales que los de otras etapas. Otro elemento que resalta son las partes pertenecientes a colosales estatuas, en especial la monumental cabeza del faraón Amenemhat III, que fue trasladada a la ciudad de Bubastis Delta y retomada por reyes subsecuentes. La reutilización de los monumentos reales fue una práctica común por parte de reyes posteriores, para favorecer su vínculo con el pasado.

“Como en cualquier movimiento artístico –hasta el día de hoy– hay transformación (...) a veces olvidamos esa parte de las antiguas culturas”, menciona Diana Craig, quien en conjunto con Adela Oppenheim, Dorothy y Lewis B. Cullman, así como el soporte de la Fundación Andrew W. Mellon y el Fondo Daniel P. Davison, se han encargado de presentar esta exposición que reúne elementos nunca antes vistos.


Texto:Lizethe Dagdug

Foto: Anna-Marie Kellen, METMUSEUM, vp, CV