Juan Pablo Castañón Castañón, presidente nacional de la Coparmex, afirma que hay una transformación en México que servirá para desarrollar mercados más competitivos, por lo que el país debe especializarse por región para emprender el despegue industrial.

Real Estate Market & LifeStyle sostuvo una plática con Juan Pablo Castañón Castañón, presidente nacional de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), quien afirma que, tras la agenda de reformas estructurales aprobadas en México, el reto es trabajar en la redacción de las leyes secundarias, situación que permitirá desarrollar mercados más competitivos, con equidad, con más participantes, con una política regional que responda a las diversas vocaciones económicas necesarias para el impulso de los sectores industrial y turístico del país, así como condiciones para responder con innovación y
cultura empresarial.

 

Juan Pablo Castañon Castañon<br />Presidente nacional de Coparmex
Juan Pablo Castañon Castañon
Presidente nacional de Coparmex

 

Gisselle Morán (GM).- Después de la agenda de reformas, ¿cuáles son los retos estructurales para este año?

Juan Pablo Castañón Castañón (JPC).- El periodo de reformas aún no termina. En este primer cuatrimestre del año trabajaremos en las leyes secundarias en materia de telecomunicaciones, competencia económica, energía y política, pero es fundamental que esas leyes permitan aterrizar el espíritu de la reforma constitucional y puedan convertirse en algo tangible para la economía mexicana.

El espíritu de la reforma en telecomunicaciones es que se abra a mayores actores y que finalmente abatamos, de manera bien regulada, el costo país y promovamos inversión. Es decir, que el costo en comunicación, innovación y avances tecnológicos -que son herramientas para que las empresas puedan funcionar- sea menor y, con ello, se adquiera mayor competitividad.

GM.- En ese aspecto, ¿cómo estamos cuidando a los empresarios mexicanos?

JPC.- Hoy participamos en el análisis de la iniciativa de competencia económica, la cual reconoce la importancia de que haya más actores con reglas bien definidas. Como empresarios, trabajamos en el análisis de las iniciativas, hacemos observaciones a los legisladores para que se enriquezca la ley y exista verdadera competencia, equidad y responsabilidad por parte de la autoridad, pero que al mismo tiempo los actores tengan seguridad jurídica. Nuestra participación es con el fortalecimiento de la Comisión Federal de Competencia Económica, pero con certeza jurídica.

El Presidente lo dijo: “La iniciativa pretende que exista mayor participación de las empresas pequeñas y medianas en los mercados y la Comisión tiene que velar por que no haya prácticas monopólicas que rechacen la entrada de los actores”, pero que al mismo tiempo haya libertad para que las empresas puedan crecer, participar cada vez más en el mercado con precios competitivos. Es importante que las leyes secundarias aterricen.

GM.- ¿No hay iniquidad al abrir la puerta con preferencia a la inversión extranjera y no cuidar a los inversionistas mexicanos, que han invertido en las buenas y en las malas en nuestro país?

JPC.- El mejor ejemplo es en materia energética: se hizo una reforma constitucional para que haya más empresas explorando y extrayendo petróleo, ahora tenemos que cuidar que las leyes secundarias permitan la integración nacional.

De nada nos sirve pasar de un monopolio estatal a un oligopolio estatal y privado.

Lo que tenemos que procurar es que exista una nueva generación de empresas y técnicos mexicanos que le den fortaleza a la economía mexicana, para ser competitivos, incluso globalmente. No podemos formarla porque no tenemos experiencia, no hemos participado en el mercado energético en los últimos 80 años.

Debemos tener condiciones legales que contemplen una integración de empresas mexicanas pequeñas que puedan hacer alianzas estratégicas, generar tecnología, que las universidades generen su currículo de ingenieros mexicanos, de tal forma que, después de cinco o siete años, tengamos una industria mexicana sólida y, en eso, el sector privado organizado está participando.

Si lo hacemos bien, si nos vamos al fondo y sentamos las bases para este entramado de pequeñas y medianas empresas con técnicos mexicanos, que permita la posibilidad de hacer cambios de insumos energéticos a gas natural, a mayor eficiencia, a la producción de energías alternas, vamos a tener las grandes posibilidades de que México atraiga mucha inversión. De lo contrario, tendremos grandes actores internacionales pero no una solidez en la estructura piramidal de las empresas mexicanas.

En el mundo hay pocos países emergentes con una economía tan grande como la mexicana, que tiene condiciones atractivas para la inversión. Nosotros estamos abriéndonos y generando las reformas que demandamos desde hace 14 o 15 años y que hoy empiezan a concretarse.

Si lo hacemos bien, México generará un atractivo y vendrá un caudal de inversiones. El reto para los propios mexicanos es subirnos a la ola de la innovación, de cambios tecnológicos que nos exige romper paradigmas y, entonces, ser nosotros los actores de la economía, generando esta red de infraestructura de clase media empresarial para darle fortaleza a la
economía mexicana.

 

Refinería Héctor Lara Sosa, en Cadereyta, Nuevo León
Refinería Héctor Lara Sosa, en Cadereyta, Nuevo León

 

GM.- Con el objetivo de que México eleve su condición de país, ¿qué medidas considera necesarias para impulsar en este entorno y qué papel debe cumplir el sector empresarial?

JPC.- Hasta ahora hemos hablado de condiciones de prosperidad, es decir, que haya condiciones para la inversión, pero hay otro factor para el desarrollo y es el estado de derecho, la legalidad, los procesos bien definidos, el combate a la impunidad y la corrupción.

Hoy todavía hay mucha discrecionalidad en administrar las leyes, necesitamos una cultura de la legalidad desde las instituciones y organizaciones de autoridad más pequeña, desde la vida municipal, los gobiernos estatales y las autoridades federales.

Piso parejo para todos los mexicanos nos dará certeza jurídica de largo plazo y, entonces sí, condiciones de prosperidad, con certeza jurídica, estado de derecho, que son condiciones indispensables para un crecimiento sostenible de largo plazo. Si no tienes eso, el crecimiento es efímero y perentorio, se te va de las manos porque, ante cualquier conflicto, careces de posibilidades jurídicas para la solución.

GM.- ¿Qué tipo de impulso necesita el sector empresarial para que escale de tamaño, genere más empleos y se oriente a mercados internacionales?

JPC.- Evidentemente necesitamos revisar nuestra Ley Fiscal y generar un entorno favorable para la inversión, para la formalización de la economía, para el mayor número de actores en la economía. Por supuesto, que esto también genere un esquema financiero que promueva el crédito y, con la nueva Ley Financiera, nosotros esperamos que así sea, pero necesitamos el marco que permita a las empresas desarrollarse en su relación con el Estado; por otro lado, necesitamos generar política industrial, de desarrollo, que vincule las características competitivas de cada región con el conocimiento, la innovación, los centros de investigación, lo que las personas saben hacer región por región. Nuestra visión es que México se construya desde lo local a lo nacional y entonces enfoquémonos específicamente a cómo fortalecer la clase media.

Cómo podemos meter a la cadena de proveeduría y a las cadenas de valor a más empresas mexicanas para hacer una cultura industrial, pero por especialidades y por regiones. Hagamos el desarrollo por especialidades. Estos son los retos para el empresario mexicano: política pública en materia de prosperidad y seguridad, estado de derecho y, por otro lado, competencias, innovación y empresa.

GM.- ¿Qué sectores requieren mayor fortaleza y por qué?

JPC.- Las vocaciones que tenemos en cada región, evidentemente necesitamos desarrollar la parte energética y sus derivados, tanto la producción de energía eléctrica como todos los hidrocarburos y sus derivados, pero hagamos un balance de la cultura industrial mexicana a partir del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en toda la frontera norte, ahí tenemos también que fortalecer y hacer una red empresarial que le dé más sustento y arraigo a la industria y a México, para que verdaderamente nos distingamos por una nueva cultura industrial.

Tenemos que dar la nueva etapa de la industria maquiladora, arraigarla a pequeñas y medianas industrias mexicanas y, de la misma forma, tenemos que darle fortaleza a esta cultura turística. Somos el decimotercer destino turístico del mundo, por tanto, tenemos que generar política pública, pero por regiones, hay regiones que tienen vocaciones logísticas, enfoquémonos a la logística, necesitamos tener un gran proyecto de infraestructura de todo el país, de comunicaciones, de fortalecimiento de puertos marítimos e interiores; requerimos, por esta detonación que México puede tener en los próximos 20 años, y entonces ir fortaleciendo región por región.

Somos el decimotercer destino turístico del mundo.

 

GM.- ¿Cómo considera que van a impactar las reformas en el sector empresarial?

JPC.- En este cambio de paradigmas. Por un lado, la reforma fiscal ha tenido impactos importantes, por eso se han presentado más de 7,000 amparos. Hay algunas industrias donde se pone en riesgo la viabilidad económica, con los costos que la nueva Ley Fiscal impone, por eso insistimos en que debemos abrir mesas de diálogo entre Ejecutivo, Legislativo y el sector privado, para determinar cuál es el marco fiscal ideal para México, hacia dónde podemos llegar aunque paulatina pero eventualmente, que nos permita tener mayor formalización de la economía, mayor simplificación para tributar, mayores ingresos para el Estado, con mecanismos de transparencia, rendición de cuentas, que sea un marco que promueva la inversión, que genere empleos.

 

The Westin Lagunamar Ocean Resort Villas & Spa, Cancún, Quintana Roo
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GM.- Para la Coparmex, ¿cuál es el pronóstico de crecimiento económico de México este año?

JPC.- El inicio de año ha sido difícil, llevamos prácticamente dos meses y la reactivación económica no se ha dado; el impacto de la iniciativa fiscal y otras circunstancias nos han elevado la inflación; sin embargo, pensamos que existen condiciones de reactivación económica, pero tienen que emplearse en este momento por medio del gasto público productivo, es decir, el Plan Nacional de Infraestructura tiene que empezar a generar, no ya las licitaciones sino los anticipos, para que se empiece a mover la economía, que creemos fundamental.Consideramos que sí pueden sostenerse las metas de política económica gubernamentales y de analistas del sector privado: que México puede crecer entre 3.5% y 4%, pero tiene que haber un esfuerzo para que el gasto se canalice a obra y, entonces, el pago de las mismas genere los mecanismos que detonen en otras áreas de desarrollo, lo que generará movimiento en la economía interna. Por eso insistimos en que este gasto público tiene que canalizarse a inversión productiva para que genere el movimiento empresarial necesario para el fortalecimiento de la economía.

También debemos cuidar las variables macroeconómicas, no podemos, con tal de reactivar la economía, descuidar el control de la inflación y el endeudamiento. Para adquirir mayor débito, necesitamos que el producto interno bruto crezca a niveles socialmente necesarios, por eso insistimos que la inversión pública debe canalizarse a gasto público productivo, para que genere el movimiento del ciclo empresarial que desemboque en el fortalecimiento de la economía nacional.


Texto:Gisselle Morán

Foto: 2014 STARWOOD HOTELS & RESORTS WORLWIDE, IN, CPTM