Las economías más importantes en el mundo, conflictuadas en estos días por la crisis financiera en la Unión Europea, no han abandonado la idea de cómo atender las necesidades de infraestructura y los retos que traerá consigo integrar nuevas urbes con una población más globalizada y que crece día a día.

La estrategia que determina las inversiones en la próxima década ubica al transporte, la energía, las telecomunicaciones y el agua, como los sectores donde se destinarán los recursos de las naciones líderes económicamente.

Sin embargo, la mitad de esos recursos serán captados por los sectores transporte y energía como base de la evolución de las inversiones. Esta acción no separa al mundo desarrollado de las nuevas economías como BRIC (Brasil, Rusia, India y China).

Ya sea con sistemas de transporte de alta velocidad o mediante con conexiones de banda ancha, las potencias y las economías en expansión, buscan establecer la unión de sus comunidades y satisfacer la demanda de servicios.

Con 1 000 kilómetros de sistema ferroviario China tiene previsto aumentar 9 veces su red en un período de 15 años. Es por eso que cada año invierte un promedio de $200 mil millones de dólares desde hace 2 años para llegar a esa meta.

 

Gateshead-Millenium-Bridge, Inglaterra.
Gateshead-Millenium-Bridge, Inglaterra.

 

Ya sea con sistemas de transporte de alta velocidad o mediante conexiones de banda ancha, las otencias y las economías en expansión, buscan establecer la unión de sus comunidades y satisfacer la demanda de servicios.

 

Un estudio presentado este año por la firma Pricewaterhouse Coopers (PWC) asegura que en el 2050 el mapa del poder económico cambiará sustancialmente, de tal razón que China desplazará a Estados Unidos, e India se ubicará en tercer lugar.

Brasil y México figurarán en el top ten dentro de 40 años. Así que la teoría de “que China se convierta en la primera potencia económica del mundo será una noticia vieja en el 2050, pues todo indica que este hecho se producirá antes de finalizar la segunda década del siglo XXI”.

Otro hecho que llama la atención son los países que la acompañarán en la lista de los 20 más ricos y desarrollados del planeta dentro de 40 años.

La estimación del estudio de PWC se basa también en factores como el Producto Interno Bruto de cada nación, sobre el indicador PPP (Purchasing Power Paritys, por sus siglas en inglés), que mide el nivel de vida medio o el volumen de productos e insumos y corrige las diferencias de precios entre países con distintos niveles de desarrollo.

 

Caso importante es México, que podría ser la séptima más fuerte del mundo en 2050, por encima de Alemania, España, Reino Unido, Francia, Canadá y Australia.

 

Una segunda clasificación, la MER (Market Exchange Rates), midió el poder de acuerdo con el tamaño relativo de la economía desde la perspectiva empresarial.

A pesar de que es desplazado del primer lugar, esta previsión ubica a Estados Unidos como una potencia económica durante este siglo. Las proyecciones al 2050 señalan que de acuerdo con el índice MER, que mide el tamaño relativo de la economía desde la perspectiva empresarial, este país ocupará el segundo lugar, superado únicamente por China, aunque con una ventaja considerable en cuanto al valor del PIB.

Por su parte, India llegará al tercer lugar, abandonando el puesto 11 que ocupa en la actualidad y superando a Japón, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Brasil, España y Canadá. Sin embargo, para que este avance se dé, es necesario que la economía india crezca a un promedio de 8 por ciento las próximas cuatro décadas. 

De la misma manera, Brasil y Rusia mostrarán serios progresos en la medición MER, al ubicarse en el cuarto y sexto lugar, respectivamente, a mediados del presente siglo.

Caso importante es México, que podría ser la séptima más fuerte del mundo en 2050, por encima de Alemania, España, Reino Unido, Francia, Canadá y Australia, países que hoy tienen un desarrollo superior al mexicano. El obstáculo en la previsión es el desarrollo económico sostenido.

Los cambios más notables en la clasificación actual sobre poder económico mundial se registran con China e India, países que se proyectan como los de mayor progreso en materia de crecimiento general, PIB per cápita y mejoría en el nivel de vida de sus habitantes.

 

El informe revela que en 2050 China será la primera potencia económica mundial, en tanto que India ocupará el segundo lugar.

 

Hong Kong 17 building and blue sky.
Hong Kong 17 building and blue sky.

 

El informe revela que en 2050 China será la primera potencia económica mundial, en tanto que India ocupará el segundo lugar. Ambas naciones destronarán a Estados Unidos, nación que perderá el liderazgo y descenderá al tercer puesto.

 

Otro cambio significativo será el avance de Brasil, cuya economía ocupará el cuarto lugar.

 

Otro cambio significativo será el avance de Brasil, cuya economía ocupará el cuarto lugar, frente al noveno que ocupa en la actualidad, con base en el indicador PPP. En 40 años, el desarrollo brasileño superará a Japón, Alemania, Rusia, Reino Unido y Francia.

De la misma manera, Indonesia saltará del actual puesto 16 al 8 en el 2050, gracias a su crecimiento sostenido. Se prevé que Sudáfrica y Australia salgan del top 20 del PPP para ser reemplazadas por Nigeria y Vietnam en las posiciones 13 y 14, respectivamente, a mediados del presente siglo. “Esto será así si los mencionados países continúan implementando políticas que favorezcan su crecimiento, aunque está por verse si materializan su potencial económico de largo plazo”.

De acuerdo con las consideraciones del estudio de PWC, como era de esperarse, se prevé que  Reino Unido, por ser una economía madura, descienda en la clasificación del PIB para 2050, aunque permanecerá entre los diez primeros. De todas maneras, este país reducirá gradualmente su participación en el PIB mundial en los próximos cuarenta años.

 

Trenes de alta velocidad y progreso.

 

Uno de los actores clave en el camino no sólo es el crecimiento sostenido de la economía, sino los recursos que se destinan a infraestructura. Es el caso de la International Union of Railways, para establecer las demandas de trenes de alta velocidad.

En particular, en Estados Unidos continúa la discusión de cómo integrar las grandes superficies que separan geográficamente los centros de producción. La idea es dejar en una segunda posición, la preponderante inercia que tiene la aviación de pasajeros y comercial en la dinámica de su economía. Junto con Canadá y México en la región Norteamérica se invierten cada año considerando el mismo período alrededor de 180 mil millones de dólares en la materia.

También se ha hablado del beneficio que la infraestructura deja en materia de fuentes de empleo, pero el progreso fundamental se centra en la manera en que los países están resolviendo su necesidad de servicios (transporte, agua, electricidad) en las crecientes poblaciones.

España, Japón y Alemania, aunque con un modesto plan respecto al del gobierno Chino y otras regiones en Asia para sistemas de tren sí tienen considerado el desarrollo de unos 3 mil kilómetros de vías de alta velocidad.

 

La tendencia de reinversión, modernizar y rediseñar es otro factor de cambio que marca el liderazgo en países como Reino Unido, Alemania, China e incluso la India.

 

Puente Millau, Francia. Es el puente vehicular más alto del mundo.
Puente Millau, Francia. Es el puente vehicular más alto del mundo.

 

Contrario a esa perspectiva, en México el sistema ferroviario tiene un enfoque total hacia la transportación de carga, e incluso en los planteamientos destinados a la inversión en la próxima década destacan el agua y energía eléctrica como prioridad en la gestación de obras y la generación de recursos.

La tendencia de reinversión, modernizar y rediseñar es otro factor de cambio que marca el liderazgo en países como Reino Unido, Alemania, China e incluso la India están replanteando su infraestructura.

Para Japón, Singapur y los Emiratos Árabes Unidos el crecimiento y desarrollo son los tintes que dibujan su política de desarrollo de infraestructura.

El ULI México ha venido estudiando las decisiones de inversión en economías como la Norteamericana, Emiratos Arabes, China y otras naciones.

El gobierno, de la mano con la inversión privada ha tomado 6 años en planear el futuro de la infraestructura de Estados Unidos o China; e incluso hay países como el Reino Unido que reinvierten para mantener una posición más competitiva en la escena global.

La decisión de cómo China invierte, tiene que ver con el requerimiento de movilidad urbana de 400 millones de personas distribuidas en 100 ciudades distantes entre sí.

Los formatos y modelos que se instrumentan han pasado ya por un proceso de depuración y mejora, pero el camino no tiene regreso.

 


Texto:Viridiana Villagrán