Vitra, una obra de arte convertida en silla

A simple vista es sólo un mueble más, sin embargo estas sillas cuentan con un legado que les ha dado abolengo.

 

No, no son sólo sillas, aunque la definición del diccionario, a fuerza de etiquetar todo, nos orille a calificarlas de esta manera. Y no son sólo eso debido a que el destino decidió algo diferente para un puñado de piezas que fueron adoptadas por el sello Vitra, nombre de la compañía suiza fundada en 1934 por Willi Fehlbaum. Actualmente es una de las empresas con mayor reconocimiento en el área del diseño industrial en la comunidad europea y más allá de estas fronteras.


Silla Zig Zag|GERRIT THOMAS R.



¿Por qué estos asientos son iconos del diseño? ¿A qué se debe que sean tan reconocidas en el ámbito internacional? ¿Quiénes las crearon? ¿Cuál es la razón de que sean piezas que forman parte de colecciones exclusivas de museos y galerías? ¿Qué lleva a los poseedores de una silla de éstas las vean como objetos protagonistas en sus salas u oficinas?

Génesis

Más allá de la relación que guarda el objeto con la anatomía humana, cada una de ellas es valiosa porque representa con claridad y contundencia el espíritu de una época. En cada uno de sus trazos se encuentra un discurso que vocifera la visión de un tiempo y la concepción de un mundo, que en el camino del cambio atomizó cada una de sus formas.


Freeform Sofá|ISAMU NOGUCHI 1946



También porque los materiales empleados en su elaboración fueron los más innovadores que la ciencia y la técnica desarrollaron a la hora de ser concebidas. Sin olvidar que generaciones enteras han sido inspiradas por sus líneas para continuar con la tradición de crear artículos que, más allá de su simple tarea funcional, habrán de ser revestidas con características estéticas que las coloquen en la cumbre más alta de la escala evolutiva del diseño.

Para entender con precisión este concepto hay que ubicarse en las postrimerías de la Revolución Industrial durante la segunda mitad del siglo XIX. Entonces, había comenzado de forma incipiente la producción en serie de muebles de madera, que ya entrado el siglo XX darían paso al desarrollo de mueblería con formas depuradas.

En 1925 el alemán Marcel Breuer creó el primer mueble de acero tubular, hecho que fue totalmente revolucionario, aunque hoy en día sea tan común. Al mismo tiempo, el reconocido arquitecto Mies Van der Rohe dejaría un precedente indeleble en la memoria colectiva de los estetas al diseñar la primera silla basculante.

Fue en este punto cuando el diseño desempeñó un papel decisivo en el desarrollo cultural, al transformar los cánones establecidos, en los que dominaban las formas y los adornos tradicionales europeos, para llevarlos a creaciones que optaron por una claridad expresiva que tuvo su origen en culturas como las africanas y que encontró un oasis imaginativo en la sobriedad compositiva de las civilizaciones de Extremo Oriente.

Nace el modernismo


Side Chair|FRANK O. GEHRY 1972

Una vez dado este paso se engendró un movimiento cultural que no tenía parangón en la historia: el modernismo había nacido. En Alemania, Gerrit Rietveld desarrolló muebles de formas depuradas, y el arquitecto Le Corbusier se posicionaría como figura fundamental de dicho movimiento en Francia, al lado de René Herbst y Hielen Grey.


T.VAC|RON ARAD 1999

Esta ligereza formal inspiró posteriormente al finlandés Alvar Aalto, quien inició el uso de madera contrachapada, y poco después al galo Jean Prouvé, quien utilizó técnicas y materiales reservados hasta entonces para disciplinas como la aeronáutica, situación que ya influía poderosamente en otras áreas del diseño, como la automotriz.

Técnicas industriales, como el cromado, se popularizaron en las grandes urbes mediante su aplicación en coches, aparatos eléctricos, muebles y una infinita gama de enseres que reflejan una cultura de vida que busca congruencia con la comodidad, la limpieza y el progreso. La escuela escandinava del diseño encontró gracias a Alvar Aalto un importante adelanto para el modelado de la madera laminada, que a partir de una actitud racionalista esboza mobiliario del noble material en dos dimensiones, y cuyas formas "orgánicas" llamaron la atención de los especialistas, que las colocaban en competencia con las creaciones del inglés Gerald Summers.

Cuando la sombra de la guerra se hizo presente en Europa, tras el advenimiento de los regímenes totalitarios del eje Berlín-Roma-Tokio, el diseño americano colaboró estrechamente con la industria. Diseñadores como Charles Eames, Eero Saarinen, de origen finlandés, y Harry Bertoia, de origen italiano, realizaron modelos que habían de ser producidos en serie para amueblar los hogares de Norteamérica. Y aunque fueron concebidos para ser accesibles al gran público, al mismo tiempo apalancarían al diseño para constituirse como un elemento fundamental en la vida cotidiana, mientras que su esencia ya delineaba de forma notable un "estilo de vida".

Innovación y materiales


Side Chair|FRANK O. GEHRY



La celeridad creativa de la industria bélica detonaría el desarrollo de novedosos plásticos y espumas que, una vez acabado el conflicto armado en Europa, serían acogidos por diseñadores, artistas y creadores como materia prima de sus obras.

La gran maleabilidad de estos materiales permitieron una fantasía creativa que en la década los sesenta daría origen al juego de formas y colores del Pop Art. Los principales representantes de esta tendencia fueron el danés Verner Panton y el italiano Joe Colombo. El primero creó una silla que aún sigue siendo un emblema de modernidad, tanto como las creaciones de Aero Arnio, quien produjo sillería que luce, hasta cierto punto, surreal. En la época de posguerra, Alemania asume un papel de liderazgo creativo, y en el año 1955 funda la Escuela Superior de Diseño, de la que posteriormente se desprendería la Escuela de Ulm, que asume las ideas racionalistas de la mítica corriente de arquitectura y diseño Bauhaus.

Dicha circunstancia creó un parteaguas en la visión empresarial, ya que sus seguidores, en una alianza con la empresa Braun, conciben el concepto de "diseño global", identidad corporativa que incluye no sólo la gama de productos de una empresa, sino también el conjunto de sus actividades, como material gráfico, salas de exposiciones o campañas publicitarias.




La década de 1970 estuvo marcada por una postura radical ante el movimiento modernista. Entonces, colectivos de diseñadores, como Memphis en Milán o Archizoom en Florencia, pusieron énfasis en el carácter lúdico de las formas sobre la funcionalidad.Durante los años ochenta la tendencia se bifurcó entre el individualismo y el pluralismo, con lo que surgió una diversidad de estilos jamás vista. El francés Philippe Stark, el inglés Ron Arad y Gaetano Pesce, de Italia, son representantes importantes de esta tendencia. Ya en los noventa la propuesta se enfocó en la búsqueda de formas y materiales simples pero innovadores. Frank Gehry, de Canadá, y Jasper Morrison, de Reino Unido, son dos figuras clave de esta época. Así, está visto que detrás de "un simple objeto" se oculta un sinfín de elementos y circunstancias que cuando son impregnadas de originalidad en su trazo, en conjunto con materiales novedosos, es posible que el tiempo decida un destino no sólo diferente sino extraordinario.

En recientes fechas, el Museo Franz Mayer de la Ciudad de México presentó una exposición titulada "100 años, 100 sillas", que presentó ese mismo número de piezas, una por cada año transcurrido a partir de 1900 y hasta el año 2000. Cada una fue la pieza más representativa de su año y su época, por consiguiente fue un verdadero escaparate de color y formas.
Todas las piezas de la muestra forman parte del Vitra Design Museum, que cuenta con una de las mayores y más importantes colecciones de diseño de mobiliario moderno, con más de 4 mil obras referenciadas. La muestra tuvo como objeto ofrecer una visión de las distintas épocas del diseño y mobiliario industrial de este siglo.

En síntesis, cuando esté frente a una silla obsérvela con detenimiento, mire cada ángulo que la compone, descubra qué hay detrás de su estructura fundamental. Con suerte, podría estar frente a no sólo una silla, quizá sea una obra de arte.


Soft Shel Sofa|RONAN L. ERWAN B.2004