Jardines espacios para diseñar con la naturaleza  

Los espacios abiertos son el entorno de cualquier edificación, aportan la energía de la luz y las escenografías naturales. Por esta razón existe la arquitectura del paisaje, una división del quehacer arquitectónico que trabaja con los espacios abiertos para crear un intercambio armonioso entre interior y exterior.

Los alrededores de una construcción requieren ser embellecidos, y qué mejor manera de hacerlo que con la naturaleza.   En una casa el jardín es una habitación de la misma, sólo que ubicada en el exterior, por ello el diseño del espacio es similar al que se realiza en el interior y se le pueden aplicar los mismos principios.

 La elección del material, la planeación de los elementos funcionales y los decorativos, además de las expectativas de quienes los disfrutarán. Así tenemos que ciertos jardines son sitios consagrados a la serenidad, espacios para la contemplación, mientras que otros son lugares de alegría y optimismo, que exaltan los sentidos invitando a realizar un sinfín de actividades dentro de sus lindes.

La composición de un jardín

La esencia de un jardín son los seres vivos que lo componen, y las plantas son los principales elementos de diseño en estos espacios, ya que son las que proveen texturas, colores y formas. Desde un punto de vista meramente estético los jardines son obras de arte vivas y, como tales, deben obedecer a ciertas reglas de composición.

El equilibrio visual generado por la relación entre el todo y sus partes se pone de manifiesto en grupos de plantas: algunas servirán como elementos clave, ya que definen la personalidad del jardín, y éstas son las que aparecen en primer plano en un diseño de plantación. Las plantas clave mantienen la cohesión del jardín, y por eso en la estructura de su diseño funcionan como las piedras angulares sobre las que descansa el resto de la composición.

También debe contemplar las plantas tapizantes (las que crecen formando una capa al ras del suelo), como una especie de alfombra que rellena cualquier hueco del jardín. Sobre ellas se levantan las plantas vivaces, que son un poco más altas por ser, en su mayoría, herbáceas. Las plantas de énfasis por su forma atraen la atención y la dirigen a una determinada área para crear un punto focal o lugar de interés dentro del jardín. Finalmente, dentro de la paleta vegetal aparecen las plantas arquitectónicas, llamadas así por sus llamativas formas y proporciones.

Éstas atraen la atención por sí mismas, y en esta clasificación podemos ubicar a los árboles, único componente del jardín que sirve para escalar el espacio y, consecuentemente, funcionan como un elemento arquitectónico.

 

Factores que afectan la planeación de un jardín

Aunque el jardín sea una parte de la casa, al estar en la intemperie se ve afectado directamente por las condiciones del medioambiente. Por esta razón es indispensable el conocimiento físico del espacio, analizando elementos como: calles, bardas, instalaciones externas, circuitos de comunicación y aspectos de la obra civil de la zona.

Es muy común, cuando el paisaje se presta para ello, que el diseño del jardín sea abierto, para que se funda con los alrededores. Por el contrario, en los lugares donde el entorno no es particularmente placentero, como en las ciudades, es preferible desarrollar el jardín en espacios cerrados, ocultos del gris panorama urbano. En estos casos el espacio suele ser reducido, por lo que se recomienda la sencillez. El clima es otro factor crucial en la planeación, ya que éste afecta en aspectos básicos, como la orientación del mismo o el tipo de vegetación que se utilizará. Las estaciones del año también influyen en la apariencia del jardín, ya que provocan un cambio en las plantas. Una buena paleta vegetal contemplará combinaciones de plantas que, a partir de sus propios ciclos naturales, mantengan al jardín verde y atractivo la mayor parte del año. Claro que en este aspecto del diseño y la planeación se debe mantener cierta coherencia, por ejemplo creando armonías con plantas de un mismo origen.

 Las plantas de diferentes procedencias contrastan de manera negativa, haciendo que el jardín pierda su dirección estilística, como si se juntara en el mismo espacio un cacto con un lirio acuático. Siempre es aconsejable utilizar las plantas naturales del lugar donde está el jardín, ya que éstas se han adaptado a las características geográficas de la zona y por ello tienen mayores posibilidades de crecimiento. Es fundamental crear un suelo adecuado para asegurar el desarrollo y la larga vida del jardín, mientras más profundo sea el suelo más sano será, y que éste debe estar compuesto por varias capas: la tierra nutritiva suele ser fina, por lo que se compacta con el agua perdiendo toda elasticidad, por eso se requieren estratos arenosos y gravas que sirvan para drenar.  

La relación entre la casa y el jardín El jardín es una extensión de la casa, por lo cual necesita integrarse a la misma mediante zonas de transición entre los espacios interior y exterior. Las ventanas, por ejemplo, logran una unión inmediata entre el jardín y la casa, generando la sensación de que el cuarto se extiende más allá de los muros hacia el exterior. Los espacios anexos a la casa, como terrazas o balaustradas, son lugares de transición, donde lo ideal es lograr una progresión fluida del interior al exterior. Este tránsito siempre es una oportunidad para lograr una secuencia lógica, pasando de un elemento a otro, una conexión armoniosa con la arquitectura de la casa y su entorno: una terraza o un balcón pueden ser una introducción a la presencia de los colores y al dominio de la naturaleza. Paredes, pórticos, pisos, cercas y cualquier otro elemento constructivo que rodee al jardín también debe integrarse con éstos. Articular estas texturas con las que ofrecen las plantas es una manera de provocar armonía y diálogo entre los materiales orgánicos e inorgánicos.

 

Sobre los muebles de jardín

Otro elemento que relaciona a la casa con el jardín es el mobiliario, como objetos que faciliten habitar en este espacio natural. La mayor parte de los muebles que se encuentran en este exterior tienen el propósito de permitir contemplar el entorno de una manera que resulte cómoda, desde las tradicionales bancas de piedra hasta las sofisticadas “tumbonas” de diseño contemporáneo, los muebles de jardín invitan a reposar en ellos. Por otra parte, el mobiliario de jardín, como cualquier elemento ajeno a éste, llama la atención y, por lo tanto, tiene una función decorativa. La ubicación de cualquier mueble dentro del entorno del jardín es importante, ya que una pieza bien colocada ejercerá mayor impacto. La colocación de los muebles altera la vista del jardín, porque se los orienta mirando hacia los lugares de interés del mismo. Además, deben elaborarse en materiales resistentes a la intemperie. La búsqueda de comodidad, durabilidad y belleza que armonice con el espectáculo de la naturaleza ha llevado a que se desarrollen técnicas y estilos considerados tradicionales para estos muebles, como rattan, mimbre, hierro forjado, entre otros.

 Lo importante es comprender que cada elemento del jardín debe obedecer a algún propósito, cumplir con alguna función que justifique su presencia. Así, resulta fascinante diseñar a partir de seres vivos que permiten crear espacios dinámicos y en perpetua evolución.