Entre el júbilo y la incertidumbre, grave déficit de ingenieros en México

La industria de la construcción vive su mejor momento históricamente hablando; sin embargo, los focos rojos se han prendido una vez más, ya que tanto gobierno como iniciativa privada proyectan que sólo se cuenta con 20 por ciento de los ingenieros necesarios para satisfacer la demanda de al menos los siguientes cinco años. El país encara un reto como nunca. Sin los cimientos necesarios ¿cuál será el saldo final de la obra?


FACAX


Los puertos marítimos en pos de aumentar la competitividad del país.

La tarde del seis de febrero pasado, la plana mayor del empresariado, la política nacional y los medios se reunieron para una comida en el salón Adolfo López Mateos de la residencia oficial de Los Pinos. Aquel día, el presidente Felipe Calderón emitió el que quizá será el anuncio más importante de toda su gestión: La puesta en marcha del Fondo Nacional de Infraestructura (FNI), un ambicioso plan de inversiones creado por el gobierno federal que prevé la disposición de al menos 270 mil millones de pesos (mdp) diferidos en los próximos cinco años; con lo cual daba el triunfalista banderazo al"sexenio de la construcción".

El programa, inscrito dentro del plan México 20-30, presentado al inicio de la gestión calderonista, tiene la finalidad de construir, mejorar o ampliar desde la red carretera y terminales aéreas, hasta nuevos y modernos puertos marítimos en pos de aumentar la conectividad y competitividad del país.

Las reacciones inmediatas entre el sector de la construcción fueron de júbilo, ya que al menos en los últimos 25 años, la activad de la construcción se había frenado enormemente, producto de las crisis recurrentes que azotaron al país desde 1976 y hasta 1995, mismas que marginaron a toda una generación de saber lo que significaba la baja inflación y estabilid ad en los precios.

Sin embargo, los fuegos artificiales y espantasuegras que alardeaban en Los Pinos callaron súbitamente. Luis Salazar presidente del Colegio de Ingenieros Civiles de México (CICM), anunció al día siguiente de la presentación del programa gubernamental, que la inversión proyectada en infraestructura para el periodo 2007-2012 demandaría de al menos 76 millones de horas hombre trabajadas, mientras que el país sólo se encuentra en la posibilidad de cubrir 20 por ciento de la demanda del recurso humano; lo que crea una hueco enorme para el cumplimiento a cabalidad del FNI, además de que vislumbra la pérdida de oportunidades para una generación más de mexicanos que se quedarían al margen de conseguir un empleo con sueldos y prestaciones de calidad, debido a la poca o nula planeación vocacional, vinculación de la industria-universidades, y desde luego la pérdida de oportunidades de desarrollo nacional producto de la pobre proyección de esquemas de crecimiento y desarrollo a mediano y largo plazo.


Luis Téllez Kuenzler, Secretario de Comunicaciones y transportes.


Problemática y cifras


José Gonzalo Guerrero Zepeda, Dir. de la Facultad de Ingeneria de la UNAM.


Semanas después, el siete de marzo, Luis Téllez Kuenzler, secretario de Comunicaciones y Transportes, dijo durante una ponencia ante industriales en el marco de del XXVI Congreso de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) -celebrada en la ciudad de Oaxaca, que el país padece un déficit de ingenieros jóvenes; y fue más allá al calcular que en México sólo existen alrededor de 150 mil ingenieros civiles. De hecho, el funcionario federal dejó en claro que uno de"los talones de Aquiles de la dependencia federal, es que no tenemos ingenieros jóvenes".

Paralelamente y al abundar en el tema, Luis Téllez explicó a los asistentes que un dato más que revelaba el rezago que tenemos como nación en construcción de infraestructura, consiste en que entre 1994 y 2007, el comercio exterior de México creció en alrededor de 310 por ciento; mientras que los avances en infraestructura revelaban sólo un crecimiento de 60 por ciento, lo que dijo, dio como resultado"cuellos de botella" en cruces fronterizos, carreteras, puertos y aeropuertos.

De acuerdo al análisis del ing. José Gonzalo Guerrero Zepeda, director de la facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el problema que encaramos revela una falla estructural que surgió en el momento en que se comenzó con el ciclo de crisis económicas, en las que a lo largo de 25 años, la inversión nacional en infraestructura fue muy pobre y por ende, la escasez de empleo en la industria no podía absorber la oferta de egresados de las escuelas de ingeniería.

"Los chicos no son tontos", dice Guerra Cepeda. Ellos se percataban que no obstante el enorme esfuerzo de estudiar una carrera de éstas características, era posible que no les retribuyera en el futuro los beneficios que esperaban, por lo que la demanda de estas ingenierías fue a la baja.

El también catedrático universitario ejemplificó el fenómeno diciendo que en éste momento, un"maestro albañil" de obra tiene promedio una percepción mensual de ocho mil u ocho mil quinientos pesos; mientras que un ingeniero supervisor de obra, cuenta con aproximadamente el mismo sueldo, lo que en un momento determinado, desalienta a los muchachos a estudiar una carrera como éstas, para después contraer responsabilidades tan grandes sin los beneficios mínimos esperados.

El coordinador de la carrera en ingeniería civil, de la Universidad Iberoamericana (UIA), Víctor López Rodríguez, argumentó en entrevista para Real Estate Market & Lifestyle, que cuando se observa una fenómeno como el anterior, se debe de tener en mente que un mal funcionamiento del sector de la construcción, repercute directamente sobre 37 ramas de la industria, lo cual genera un efecto dominó sobre otros sectores más.


Víctor López Rodríguez, coordinador de la carrera de ingernería civil de la universidad Iberoamericana.


El ingeniero López Rodríguez añadió que el anuncio del FNI es un excelente detonador para el crecimiento del país, y por ello contrastó que en el año 2000 había recursos para invertir en infraestructura por algo así como mil mdp; cuando tan sólo para este año se han destinado 40 mil mdp, lo que crea un diferencial enorme y esto repercute seriamente en la disponibilidad de ingenieros para realizar los proyectos.

Preocupado por ello, Luis Salazar, presidente del CICM dijo que en el futuro próximo se tienen en puerta un promedio de 50 proyectos que requerirán un monto de inversión superior a los 200 mil millones de dólares (mdd), sin dejar de advertir que"nos hacen falta ingenieros en el corto plazo. Tenemos un rezago importante y más ahora que tenemos una cartera tan grande de proyectos que quizá no podamos realizar".

"La escasez de personal en la ingeniería mexicana es evidente en áreas como petróleo, gas, y agua; por ello es común encontrar gente de España, Corea, Alemania y Francia trabajando en esas especialidades al interior de nuestro país", enfatizó Salazar, lo que lleva a suponer que la imposibilidad de cubrir esas posiciones con ingenieros mexicanos abriría la puerta a importar a trabajadores calificados del extranjero, en lugar de dar esos empleos a los millones de mexicanos que lo necesitan. De acuerdo a Luis Mario Salazar, la demanda promedio de horas hombre en los próximos años, será de 84 millones.

Los 50 proyectos a que se refiere Salazar, forman parte de un documento que emitió el Colegio en fechas recientes y que es denominado"Programa de Infraestructura Estratégica 2007-2012, mismo que está disponible para su consulta en el sitio de Internet de la institución.

De vuelta al tema de los sueldos que percibe un ingeniero mexicano capacitado en una especialidad de las antes citadas, se sabe que el promedio es de 30 dólares por jornada, mientras que el promedio internacional es de 55 dólares; lo que habla a su vez de un diferencial bastante marcado que lleva a concluir que es posible que no sólo se tenga que importar el recurso humano para satisfacer los compromisos actuales, sino que además se hará con un costo adicional para las empresas o los gobiernos que los habrían de contratar.

Según una estadística realizada por la Facultad de Ingeniería de la UNAM, actualmente se encuentran en formación alrededor de 11 mil individuos en las diferentes áreas de la especialidad dentro de esa casa de estudios. Es importante hacer notar que aritméticamente hablando, sería imposible para el país generar el número de profesionales necesarios para satisfacer la demanda, ya que si sólo contamos actualmente con el 20 por ciento de los necesarios, estaríamos hablando que para los próximos años, la industria demandaría alrededor de 120 mil ingenieros adicionales a los ya existentes por año; además de que deberán de estar capacitados en las especialidades que más se requieran, lo que hace pensar que ni sumando a todos los estudiantes de todas las universidades de la nación, se podría cumplir con el objetivo de reunir el recurso humano.

De acuerdo con datos proporcionados por el ing. Guerrero Zepeda, de la UNAM, el promedio de titulación de los egresados en la"Máxima Casa de Estudios", es de apenas cuatro de cada 10 estudiantes; mientras que de aquellos que lo hacen, el tiempo promedio que demora su titulación es de 13 semestres, lo que lleva de nueva cuenta a dilucidar que es aritméticamente imposible que los ingenieros mexicanos puedan cumplir con el objetivo gubernamental por ellos mismos, o sin el apoyo de profesionales foráneos.





A lo anterior hay que agregar que el mercado de trabajo demanda profesionales con cierto tiempo promedio de experiencia, mismo que puede circundar entre los tres y cinco años, lo que supone su retraso a incorporarse en el mercado de trabajo con las desventajas que de ello se desprenden. Ante la mirada de Víctor López, de la UIA, es posible que el fenómeno no tienda a ser tan agudo como algunos suponen, ya que piensa que con todo lo ambicioso que pueda ser el FNI, la demanda de trabajo se diferiría en varios años, además de que asegura que en el caso de algunos de los estudiantes de la Ibero, ya son buscados desde antes de que finalicen la carrera, además de aquellos que se abren camino su propia cuenta.

Por otra parte, dijo que la práctica misma de la ingeniería incentiva a su estudio, pues es una carrera de alta exposición social debido a que la construcción de las obras, son el ejemplo mismo de su ejercicio, es posible que ahora que se dinamizará el sector, más gente quede expuesta ante la monumentalidad de las obras, y eso sirva de inspiración para atraer a más aspirantes a ingenieros.


Luis Slazar, Presidente del Colegio de Ingenieros Civiles de México (CICM).


De la gallina al huevo

Elocuente como es ella, Josefina Vázquez Mota, actual secretaria de Educación Pública, reconoció durante un discurso el mes de septiembre de 2007 ante miembros del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), la falta de profesionales en ingeniería para los siguientes lustros, mientras que dejó ver que el fenómeno es"preocupante".

Por ello contrastó datos como los siguientes para poder entender la problemática y la forma en que se llegó a ella. Vázquez Mota dijo que en materia de investigadores, México cuenta con 33 mil aproximadamente, lo que promedia uno por cada tres mil 200 habitantes; toda vez que en países como Alemania, existe uno por cada 306, o en naciones recientemente industrializadas como Corea, uno por cada 310 habitantes.





En cuanto a conectividad en la era digital, la funcionaria federal explicó que en nuestro país hay alrededor de 131 computadoras por cada mil habitantes, mientras que en la nación asiática arriba mencionada, hay 545 por los mismos mil habitantes.

"Cuando hablamos de ciencia y tecnología, vemos que en México se invierten 14 dólares por persona por año, mientras que en España se habla de un monto de 410 dólares anuales como inversión en el mismo rubro, o en Portugal, un país rezagado con respecto a sus similares europeos, la inversión llega a ser de hasta 150 dólares por persona.", subrayó la encargada de la política educativa en el país.

"Si queremos resolver la educación superior del país, debemos de comenzar a resolverla desde preescolar, primaria y secundaria";"debemos de volver a las escuelas a decirles a los niños, qué tan importantes son las matemáticas", dijo Vázquez Mota, y añadió que"si no enamoramos o involucramos a los niños con la ciencia, no tendremos suficientes científicos ni tampoco los suficientes ingenieros que el país urgentemente está necesitando".

Un dato más que enrarece el panorama para la consecución de los objetivos fincados en el FNI, es que según la misma secretaria de la SEP, 45 de cada 100 egresados de las universidades se dedican a una actividad diferente para la que fueron formados; lo que se le agrega a que debido a una pésima vinculación entre las universidades y el sector productivo de este país, se producen en exceso profesionales en áreas donde no se tiene demanda.

Según un estudio publicado por el Banco de México, las profesiones con mayor demanda y saturación en la república siguen siendo Leyes, Administración de Empresas, Contabilidad, Comunicación y Mercadotecnia, situación que lleva por un lado, al desempleo y la frustración de miles de jóvenes que egresan por"camadas" año con año de los centros de educación superior, sin la posibilidad de conseguir un empleo bien remunerado, y que reconozca su esfuerzo y el valor de su trabajo.



El coordinador de la carrera de ingeniería de la Ibero, al respecto sugirió que en realidad sí existen los programas de vinculación empresarial con las universidades, lo que pasa, explicó, es que no se les da la suficiente fuerza para romper con las inercias que prevalecen actualmente, toda vez que llamó a las dependencias encargadas a ello, a avocarse a la tarea.

Guerra Cepeda de la UNAM, por su parte, mencionó que"en países como Corea, llegó un momento en que a los chicos casi se les obligaba a estudiar carreras referentes a la investigación científica y tecnológica, además de las ciencias exactas, con lo cual ellos tienen mejores condiciones para afrontar los retos que depara el futuro".

¿Cimientos de chicle?

Visto lo anterior sólo resta concluir que el país debe romper con la tendencia de decretar planes tan ambiciosos, sin concientizarse de sus limitaciones. Se aplaude la intensión de vitalizar sectores productivos, sobre todo ante un contexto de incertidumbre derivada de la recesión de nuestro principal socio comercial, pero no sin contar con una ruta estratégica para cumplir con los objetivos mínimos.

En manos de la Secretaría de Educación Pública está revertir el déficit de profesionales necesarios para el desarrollo del país, ya que el de los ingenieros no es el único obstáculo próximo. Vázquez Mota alertó también de la falta de técnicos en enfermería. Dijo que"el promedio mundial de enfermeras es de tres por cada médico. En México hay tres médicos por cada enfermera, sentenció". Aquí no sólo se ve un problema de planeación, sino un problema de salud pública. Sin exagerar en el caso la funcionaria comentó que ya se toman las providencias para conducir la política educativa por una vía más sustentable. La labor de fuerte difusión de carreras con"futuro", es una de las puertas que debe de abrir la SEP de par en par...¡ya!.

En manos de los legisladores, se entiende que deberán presentar una propuesta de reforma educativa que coloque al país en una posición más adecuada para el contexto actual y así superar sus limitantes. Es conocido por todos, que países como Japón o Alemania han sufrido de largos periodos tras perder sus guerras, y hoy son naciones de gran desarrollo económico, social y tecnológico debido a la reforma en sus planes educativos y la gran inversión en materia educativa y científica.



Respecto a las instituciones educativas, el problema de la vinculación universitaria con el mundo laboral es grave. En su propia experiencia, ¿cuántas veces sintió que lo visto en el aula de clases, no correspondía mucho al mundo"real" de su práctica profesional? Si lo ha experimentado varias veces, significa que el problema podría persistir, ya que en muchos casos los planes de estudio siguen siendo los mismos que se aplicaban hace más de 20 ó 30 años.

Ante tal panorama, sólo queda reflexionar en la gran tarea que tenemos como nación para reducir la brecha que nos separa entre el júbilo y la oportunidad que presenciamos como país, o la frustración y el desasosiego que depara el no formar los cuadros de profesionales necesarios para solucionar los problemas que como nación nos planteamos. El futuro nos ha alcanzado, y lastimosamente parece no ser muy halagüeño. Los cimientos y las columnas de nuestro futuro se tambalean.