Paseo de la Reforma es, por mucho, la principal avenida del país. El lugar común dice que Maximiliano la trazó añorando Europa y siguiendo los principios de los Campos Elíseos en París.

Por las características del Valle de México, el poniente desde tiempos prehispánicos ha sido la zona más propicia para el desarrollo de la ciudad. Suelos duros en lugar de fangosos; agua dulce y no salobre; suave topografía en vez de terrenos inundables.

El trazo de Paseo de la Reforma que al principio fue solo eso, reconoció esta realidad geográfica del Valle al conectar el borde poniente de la Ciudad de la primera mitad del siglo XlX -hoy el Centro Histórico- con el Cerro de Chapultepec que había sido lugar privilegiado de residencia desde el emperador Nezahualcóyotl.

Durante el porfiriato en el Paseo de la Reforma se ubicaron los palacetes afrancesados de muchas de las familias importantes de la época. Pero estas mansiones, algunas de gran extensión y belleza, convivían con terrenos baldíos en donde pastaban las vacas.

Con el alemanismo, la avenida toma un segundo aire intentando convertirse en una avenida neoyorquina y se construyen decenas de edificios modernistas que elevan el perfil de dos o tres niveles a doce o quince.

Jorge Gamboa de Buen, Director del gurpo Danhos
Jorge Gamboa de Buen, Director del gurpo Danhos

La avenida principal de México posee un pasado de altibajos, un presente prometedor y un futuro más que positivo.

Mario Pani; Augusto H. Álvarez, Juan Sordo Madaleno y otros de su generación son los encargados de reflejar en sus edificios esta etapa de confianza y crecimiento económico.

Pero este proyecto tampoco concluye, ya que visiones como la de Mario Pani para el cruce de Insurgentes y Reforma nunca se materializan y en los 70 Paseo de la Reforma comienza a deteriorarse.

Se construyen edificios de más de quince pisos, pero de mala calidad, ocupando todo el predio y dejando gigantescas fachadas ciegas en sus colindancias.

El sismo de 1985 da un golpe, que pareció mortal, al Paseo de la Reforma. Sólo un edificio perdió algunos de sus pisos, -El Hotel Hilton- en Reforma e Insurgentes y tuvo que ser demolido, pero muchos otros edificios fueron dañados y se reestructuraron, en muchos casos perdiendo pisos y en casi todos alterando sus fachadas. Edificios de formidable diseño moderno como la Secretaría de Recursos Hidráulicos, que integraba en sus fachadas murales de Carlos Mérida, acabaron por convertirse en desproporcionadas torrecitas forradas de vulgar vidrio espejo.

Además, el sismo aceleró la migración de oficinas, negocios y lugares de residencia al poniente y al sur lo cual aumentó el deterioro general del Centro Histórico y del Paseo de la Reforma.

A partir de 1988, con la llegada de Carlos Salinas al poder y las drásticas bajas en la inflación y las tasas de interés, la Ciudad de México comenzó a experimentar un “boom inmobiliario” que fue canalizado al nuevo centro urbano de Santa Fe -en el poniente- al tiempo que se intentaba atraer nuevas inversiones a las zonas centrales incluyendo el Paseo de la Reforma.

En este periodo se crean condiciones para una transformación de la Ciudad a partir de varios factores:

• Se acelera la transición de ciudad con una economía diversificada (servicios, industria, gobierno) a una economía de servicios.

• Nace una nueva generación de desarrolladores inmobiliarios conducida por líderes jóvenes (GICSA, BCBA, Fondo Opción) que al establecer una nueva competencia cambian la mentalidad de los desarrolladores establecidos.

• Con esa competencia y el Tratado de Libre Comercio se sofistica la producción inmobiliaria resultando en mejores productos, con más diseño y opciones para el comprador o inquilino.

• El gobierno de la Ciudad reconoce a la actividad inmobiliaria como necesaria para la creación de riqueza, para la competitividad y para la transformación de zonas enteras.

El sismo de 1985 da un golpe, que pareció mortal, al Paseo de la Reforma.

Bajo estas premisas, entre 1988 y 1994 se construyó más superficie de nuevas edificaciones en el Distrito Federal que en los 30 años precedentes. Sin embargo en Avenida Juárez y en Paseo de la Reforma la transformación fue incipiente aunque se sentaron las bases para un desarrollo posterior.

El hotel Marquis, el edificio de Avantel junto a la Bolsa Mexicana de Valores y el edificio ahora ocupado por la CFE (Comisión Federal de Electricidad) en la glorieta de Cuauhtémoc, fueron las nuevas aportaciones a la avenida.

También en este periodo la llegada de Reichmann Internacional a México marcó un cambio cuantitativo y cualitativo en el desarrollo inmobiliario.

Paúl Reichmann decidió invertir en la Ciudad de México y seleccionó tres lugares: La Alameda, Santa Fe y Paseo de la Reforma.

En Paseo de la Reforma escogió el arranque sur poniente del Boulevard en su conexión con el Bosque de Chapultepec.

Del lado de Polanco, el antiguo cine de Chapultepec –propiedad del Estado- y una guardería del IMSS dejaron -tras ardua gestión- lugar a la Torre Mayor.

La crisis del 94 impidió siquiera imaginar la segunda torre, aunque hoy casi 20 años después se construye en ese lugar, pensado por Reichmann, la Torre Bancomer.

La Torre Mayor se inició en 1997 y tardó cerca de 10 años en ser concluida ,pero contribuyó a volver a despertar el interés de los desarrolladores inmobiliarios por la avenida y se comenzaron a realizar operaciones de compraventa de varios de los predios baldíos simbólicos de Paseo de la Reforma: el de la Diana (hoy St. Regis); y el del Ángel (hoy HSBC) y el de “la Bancaria” (hoy Reforma 222)

Lo anterior coincidió con los periodos de gobierno de tres años que marcaron el inicio de los gobiernos electos en el Distrito Federal. En el año 2000 llega al poder el primer gobierno electo para un periodo de seis años; el encabezado por Andrés Manuel López Obrador.

Este gobierno inicia con una política urbana contundente que claramente beneficia al desarrollo de las zonas centrales de la ciudad, lo que se complementa con un programa de regeneración del espacio público del Paseo de la Reforma y con un paquete de incentivos fiscales.

Como si ello fuera exactamente lo que hacía falta, el desarrollo de la avenida detonó.

Primero fue Reforma 222, un ambicioso proyecto de usos mixtos (comercio, departamentos y oficinas) diseñado por Teodoro González de León. Este desarrollo de Grupo DANHOS rescató un predio de 14 000 M2, el de “la Bancaria” en el que se habían intentado, a lo largo de tres décadas, una serie de proyectos fallidos como el del Hotel Princess en los 70 y el Eurocenter en los 90.

Reforma 222 planteó, por primera vez en la historia del Paseo de la Reforma la construcción de un centro comercial además de arriesgar el desarrollo de departamentos cuando los últimos eran de los 50.

La terminación exitosa de Torre Mayor, las obras de mejoramiento de la Avenida iniciadas por el gobierno de López Obrador y el desarrollo de Reforma 222 fueron los detonantes de un verdadero “boom” que está transformando radicalmente al Paseo de la Reforma.

En prácticamente todos los terrenos baldíos del Corredor se ha desarrollado, o se desarrolla un proyecto y, lo más importante: por primera vez en la historia de la Ciudad de México se demuelen edificios de más de 15 pisos con el objeto de ensamblar lotes de tamaño suficiente para albergar estructuras de 25 a 70 pisos.

Del año 2000 hasta ahora 26 nuevos proyectos se han configurado en un tramo de tan solo 3 Km. Estos proyectos, cuando se terminen habrán añadido un millón 300 000 metros cuadrados de construcción a la avenida con una inversión aproximada de mil quinientos millones de dólares.

En dos o tres años, el Paseo de Reforma se habrá transformado para bien y en el sentido que requiere la ciudad.

De estos proyectos, dos son remodelaciones profundas, 9 han sido concluidos, 11 están en obra (2 detenidos y con problemas de financiamiento) y 4 en proyecto y licencias solo uno de ellos, el Senado de la República, fue un proyecto público.

A su conclusión total en dos o tres años, el Paseo de Reforma se habrá transformado para bien y en el sentido que requiere la ciudad ya que:

• Se rescató la principal avenida del país

• Se desarrollaron las zonas centrales deterioradas de la Ciudad

• Se racionalizó la infraestructura hidráulica, de drenaje y de transporte

• Se confiere una nueva fisonomía a la ciudad en la parte más visitada y emblemática.

• Se repobló la Delegación Cuauhtémoc

• Aumentó la competividad de la ciudad

• Aumentó la base fiscal

• Se crean miles de nuevos empleos en las zonas centrales, con buena accesibilidad

Todo lo anterior solo lo verán mal  los eternos críticos del desarrollo inmobiliario y del cambio positivo de la Ciudad de México.


Texto: Jorge Gamboa de Buen