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El peso cerró el tercer trimestre con una depreciación de 3.41% o 68 centavos, cotizando alrededor de 20.62 pesos por dólar, con el tipo de cambio tocando un mínimo de 19.7466 (2 de julio) y un máximo de 20.6775 pesos por dólar (30 de septiembre).

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Durante la mayor parte del trimestre, el tipo de cambio cotizó con estabilidad en un canal entre 19.80 y 20.40 pesos por dólar promediando 20.03 pesos por dólar, nivel en donde se ubicó el promedio móvil de 50 días durante la mayoría de las sesiones. El mes con la menor variabilidad del tipo de cambio fue julio, lo cual estuvo relacionado con un efecto verano que tiende a reducir la liquidez del mercado cambiario a mitad del año. No obstante, a partir de agosto se observaron sesiones con mayor volatilidad que presionaron el tipo de cambio al alza.

Durante el trimestre, las presiones al alza del tipo de cambio se debieron a los siguientes factores:

  1. En Estados Unidos la Reserva Federal dejó en claro que el retiro del programa de compra de bonos iniciará en el cuarto trimestre y la tasa de interés podría comenzar a subir en la segunda mitad del 2022. En agosto, el movimiento del tipo de cambio hacia niveles por arriba de 20.40 pesos por dólar inició a partir del 18 del mismo mes, cuando se publicaron las minutas del anuncio de política monetaria del 28 de julio, en donde varios miembros de la Fed adoptaron un lenguaje menos flexible.

Por su parte, en el anuncio del 22 de septiembre, la Fed señaló que el programa de compra de bonos podría comenzar a recortarse a partir del 3 de noviembre para ser eliminado por completo a mediados del 2022. Asimismo, la mitad de los miembros del FOMC consideran que el primer incremento a la tasa objetivo podría ocurrir a finales del 2022, mientras que al comienzo del año solamente uno de 18 miembros consideraba probable un incremento de la tasa el próximo año. El anuncio de política monetaria del 22 de septiembre fue uno de los principales determinantes de la depreciación del peso hacia el cierre del trimestre, tocando un tipo de cambio de 20.6775 pesos por dólar.

En el trimestre, la tasa de rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años mostró un incremento de 4.7 puntos base, ubicándose en 1.51%, resultado de una disminución de 24.6 puntos base en julio, un incremento de 8.7 puntos base en agosto y un incremento de 20.6 puntos base en septiembre. El índice ponderado del dólar mostró un incremento de 2.0%, ubicándose en su mayor nivel desde noviembre del 2020.

  1. Episodios de aversión al riesgo relacionados con señales de una desaceleración económica global a la par de presiones inflacionarias. Durante septiembre se hizo evidente la crisis del mercado de energéticos, al observarse incrementos en los precios del petróleo y gas natural, principalmente debido a la escasez relativa de gas natural en Europa y la escasez de carbón en China. Durante septiembre, el precio del gas natural en Estados Unidos mostró un incremento de 33.40%, mientras que en Europa se observó un incremento de 96.68%. Por su parte, el WTI mostró un incremento de 9.52% y el precio del carbón subió 42.90% en septiembre. Las presiones al alza en los precios de los energéticos también elevan la probabilidad de mayores presiones inflacionarias hacia el cierre del año, contribuyendo la expectativa de una política monetaria más restrictiva.

Cabe agregar que se han agravado las señales de una desaceleración económica en China. En septiembre, el indicador PMI de manufactura se ubicó por debajo del umbral de expansión de 50 puntos por primera vez desde febrero del 2020. Asimismo, indicadores de ventas minoristas y actividad industrial de agosto mostraron una desaceleración y se ubicaron por debajo de las expectativas del mercado.

  1. En las últimas sesiones del trimestre se elevó la percepción de riesgo global por la negativa del Congreso de Estados Unidos a extender la cancelación del techo de la deuda, generando el riesgo de un cese parcial de operaciones del gobierno. En la última sesión del trimestre, el Congreso extendió la disponibilidad de fondos para el gobierno hasta el 3 de diciembre, por lo que se evita el riesgo de un incumplimiento de deuda en octubre y un cese de operaciones del gobierno.

 

En el trimestre, la mayoría de las divisas perdieron terreno frente al dólar, siendo las más depreciadas el peso chileno (-10.31%), el real brasileño (-9.61%), el sol peruano (-6.95%), el rand sudafricano (-5.34%), el won surcoreano (-5.13%), el forinto húngaro (-4.72%), el zloty polaco (-4.35%), el dólar australiano (-3.73%) y el peso mexicano (-3.41%). Otras divisas con depreciaciones significativas fueron la libra esterlina (-2.57%) y el euro (-2.36%).

En el trimestre, el euro tocó un mínimo de 1.1563 y un máximo de 1.1909 dólares por euro. Por su parte, el euro peso tocó un mínimo de 23.6084 y un máximo de 24.0131 pesos por euro.

Al cierre, las cotizaciones interbancarias a la venta se ubicaron en 20.6172 pesos por dólar, 1.3476 dólares por libra y en 1.1579 dólares por euro.