Antes de la Tormenta..... asegure su patrimonio

Omitir la protección de su casa o negocio es una equivocación cara, por ejemplo, recientemente alrededor de un millón de tabasqueños han perdido todo...


|ARA

En Tabasco, la lluviosa mañana del pasado 24 de octubre parecía ser una mañana como cualquier otra. Al menos porque lucía igual de nublado que el resto de los amaneceres en esa temporada del año.
Sin embargo, los técnicos del Sistema Meteorológico Nacional ya anticipaban lo peor. Las imágenes de satélite no dejaban duda: una situación de desastre hidro-meteorológico estaba a punto de suceder y no había nada que pudiera detenerlo.
Tan sólo en cuatro días el Estado recibió el equivalente al total de la lluvia que capta la región a lo largo de un año, por lo cual el desbordamiento de los caudalosos ríos que bordean a Villahermosa, capital del Estado, era inminente.

Una vez disminuidas las precipitaciones, 80 por ciento del territorio tabasqueño quedó sepultado entre agua y lodo, y fuentes oficiales calcularon que el desastre había arrojado un saldo de al menos un millón de damnificados que perdieron todas sus pertenencias.

El valor de un desastre

Según datos proporcionados por la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), las recientes inundaciones en el sureste mexicano dejaron pérdidas materiales por al menos 3 mil 853 millones de pesos (daños asegurados en Tabasco y Chiapas), amén del costo de vidas humanas, con lo cual se estima que esta tragedia es una de las cinco más costosas de la historia del país. Y los sectores de infraestructura urbana, energética y de salud resultaron los más dañados en la entidad.
José Morales, presidente de la AMIS, dijo que ante tragedias como ésta lo único que podemos hacer es crear conciencia de la importancia que tiene, ahora más que nunca asegurar casa, departamento o negocio contra daños. La posibilidad de un accidente siempre está presente, pero eventualidades como la sucedida en Tabasco y en Chiapas pueden dejarnos totalmente indefensos.
El doctor Edmundo de Alba, integrante del Panel Intergubernamental de Naciones Unidas para el Cambio Climático, aseguró que debido a su ubicación geográfica México es uno de los países más vulnerables ante catástrofes naturales provocadas por el calentamiento global. Esto es así puesto que si se toma en cuenta su extenso litoral ante dos océanos, amén de su consabida fragilidad ante terremotos como el vivido en 1985, las previsiones deben ser fundamentales.

¿Qué es un seguro de daños y qué beneficios otorga al usuario?

La AMIS define a los seguros contra daños como aquellos instrumentos que protegen el patrimonio o negocio de los asegurados contra daños sufridos por riesgos a los que están expuestos los bienes materiales, así como las pérdidas consecuenciales ocurridas a raíz de los daños amparados al verificarse la eventualidad prevista en un contrato. Los seguros de daños cubren también estos tipos de eventos:

Pérdidas económicas derivadas en virtud de que el asegurado deba a un tercero a consecuencia de un hecho que cause un daño.

El resarcimiento de inversiones por los daños o perjuicios que se sufran por pérdidas parciales o totales de los provechos esperados de la tierra o por muerte, pérdida o daños ocurridos a sus animales.
La insolvencia total o parcial de sus clientes, deudores por créditos comerciales.

Tipos de seguro de daños

Ante una variedad tan grande de posibilidades para la protección del patrimonio, y sabiendo que una desgracia puede estar esperando a la vuelta de la esquina, resulta curioso que la gente no se proteja, dijo Edmundo Alba.
Cabe recordar que desde 1985, el año en que sucedió el terremoto de septiembre en la Ciudad de México, los científicos han asegurado que es inminente que se produzca un evento de iguales o peores magnitudes. Sin embargo, nos tomará por sorpresa, pues hasta ahora no existe la posibilidad de predecir fenómenos naturales como ésos.

Baja penetración de seguros


Tabasco|IMGRES


Datos proporcionados por ING-Seguros dicen que la penetración de este instrumento en México equivale tan sólo a 1.9 por ciento del PIB nacional, equivalente a unos 160 mil millones de pesos, comparado con economías de similar escala en América Latina, como Argentina o Brasil, con 3 por ciento, o en Chile de 4 por ciento. Para el vecino país del norte el negocio asegurador equivale a 9.5 por ciento de su PIB, una diferencia que no sólo tiene que ver con los puntos porcentuales del PIB en cuestión, sino con la diferencia de tamaño de las economías comparadas, que es inmensa.
Román Iglesias, director del Área de Suscripción, Grandes Riesgos y Reaseguro de ING, nos comenta que la cultura del aseguramiento en nuestro país es tan baja que ING contabiliza un porcentaje que no supera a 5 por ciento de los hogares mexicanos, que cuentan con un seguro de daños. Esto significa un gasto que no excede los 100 dólares por año per cápita, comparado con los un mil dólares que invierten los estadounidenses o los un mil 200 dólares que destinan los suizos.
Es necesario prender los focos rojos de nuestras finanzas personales, el presidente de la AMIS calcula que de 100 hogares asegurados en la República mexicana 95 por ciento de ellos cuentan con la protección del instrumento, pero sólo porque se encuentran comprando el inmueble mediante una hipoteca, donde por ley el producto debe contar con este precepto. Mientras que solamente 5 por ciento asegura su propiedad por voluntad propia, lo que deja ver que la demanda del seguro de daños es mucho más baja de lo que la estadística indica.
Por otra parte, Edgar Karm Kassab, director de Productos de Previsión de BBVA-Bancomer, alerta a aquellos que en este momento posean una hipoteca inmobiliaria a que revisen el régimen y la cobertura sobre la cual está operando su seguro, ya que usualmente lo que pagan sólo respalda el capital restante del monto total del adeudo y no la propiedad en sí misma. Además de que usualmente estos seguros no contemplan la cobertura de los contenidos del hogar en cuestión, y ante un siniestro éstos quedarían totalmente desprotegidos.


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¿Cuánto cuesta?

Según Román Iglesias la gente no asegura sus bienes porque tiene la idea de que es muy caro, lo que es una paradoja. Para demostrarlo, propone una aproximación acerca de cuánto podría costar asegurar un bien en los puntos más cotizados de la Ciudad de México y en los destinos de playa más exclusivos del país (ver Comparativo de Aseguramiento de inmuebles).
Es importante tener en cuenta que tanto la variedad de productos, como el costo y las cualidades específicas tenderán a cambiar de acuerdo con la empresa que ofrezca o con quien se contrate el servicio.
José Morales, director general del Área de Seguros en Inbursa, dice que de las 90 instituciones afiliadas a la AMIS al menos 35 ofrecen productos que pueden satisfacer alguna de sus necesidades.
Recaredo Arias, director general de la AMIS, recomienda a los que deseen adquirir un seguro de daños para casa o negocio que tengan en cuenta las siguientes sugerencias:

Siempre acudir sólo con agentes autorizados de seguros y fianzas.
Nunca escatimar en la cobertura de los bienes, es preferible ser precavido ante un siniestro.
Proteger el bien inmueble y los contenidos de éste ante toda eventualidad (fuego, sismo, desastres hidrometeorológicos).
También contra robo-asalto (paquete de seguridad y responsabilidad civil).

En caso de asegurar el contenido de su inmueble hacer un barrido habitación por habitación y contabilizar todo o lo que realmente cuenta con un valor para ser asegurado (joyas, dinero, piezas de arte de difícil reposición).
A quienes paguen una hipoteca, cerciorarse de que el seguro de su casa o negocio cubra también el costo total del bien y no sólo el valor remanente de la hipoteca.

Así pues, los elementos ya están sobre la mesa; las acciones u omisiones dependerán de usted, y aunque las consecuencias de un siniestro no estén en sus manos, es mejor actuar en previsión que en consecuencia. Finalmente recuerde que los seguros no son un gasto; son una inversión que paradójicamente preferiría nunca utilizar, pero en el momento de tener que hacer uso de ella, puede crear la diferencia entre su tranquilidad o su permanente angustia, y desde luego, la de su familia.