El sector inmobiliario mexicano mantiene oportunidades de inversión y expansión, particularmente en el segmento industrial; sin embargo, enfrenta un escenario de crecimiento desigual, caracterizado por ajustes en la ocupación de inmuebles, dificultades de acceso a la vivienda y una recuperación heterogénea de la construcción.
El valor de producción de las empresas constructoras se estancó durante agosto, aunque mantuvo un crecimiento anual de doble dígito. La recuperación está concentrada en la infraestructura pública, mientras la construcción privada y la edificación continúan mostrando debilidad.