“Por mi raza hablará el espíritu”, revela la vocación humanística con la Universidad Nacional Autónoma de México fue concebida. El autor de esta célebre frase, José Vasconcelos, asumió la rectoría en 1920, en el marco de la Reforma Universitaria latinoamericana, y en una época en que las esperanzas de la Revolución mexicana aún estaban vivas; había una gran fe en la patria, y el ánimo redentor se extendía en el ambiente. “Significa en este lema la convicción de que la raza nuestra elaborará una cultura de tendencias nuevas, de esencia espiritual y libérrima”, explicó Vasconcelos, y precisó más tarde: “Imaginé así el escudo universitario que presenté al Consejo, toscamente y con una leyenda: ‘Por mi raza hablará el espíritu’, pretendiendo significar que despertábamos de una larga noche de opresión”.

La Universidad Nacional Autó-noma de México (UNAM) es la más grande e importante de México e Iberoamérica. Heredó el carácter de universidad de la Real y Pontificia Universidad de México, establecida en 1551 y clausurada a mediados del siglo XIX.

Hablar de la UNAM es hablar de la identidad mexicana, es hablar de tradición, de patrimonio nacional, de vanguardia en investigación, ciencia, tecnología; es hablar de arte y cultura, de educación de primer nivel.

Innovación, Historia, Ciencia, Cultura y Patrimonio son las anclas que mantienen fija a la Máxima Casa de Estudios. Desde 1551 se ha forjado su grandeza y es ahora la mayor institución educativa de Iberoamérica. Líder en la investigación mexicana y piedra angular en producción y difusión cultutral. La UNAM a la vanguardia.

La UNAM tal cual la conocemos data de 1921 cuando de instituyó como Universidad Nacional de México, años después obtendría su autonomía. Pero esta historia no comienza allí, hacia 1910 se abre la posibilidad de consolidar la institución con un objetivo claro: “mexicaneizar” el conocimiento.

La iniciativa de la creación de la Universidad Nacional de México, inicia el 26 de abril de 1910, cuando Sierra definió los ejes bajo los cuales se organizaría. La fórmula era simple: jurídicamente el Estado, a través de sus instituciones, daría el visto bueno y estaría al tanto de las funciones universitarias, pero al interior la Universidad se regiría por su propia dinámica. Sierra fue lo bastante hábil para distinguir entre la esfera del quehacer científico y el campo de acción político del gobierno. Lo que se verá reflejado en la Ley Constitutiva de Universidad, expedida el 26 de mayo de 1910.

Los esfuerzos discursivos de Justo Sierra se encaminaban a deslindar al nuevo proyecto universitario del anterior, al mismo tiempo que buscaba, en la experiencia pasada, un punto en común, el origen, tal vez, de la consecución de una obra; la educativa. Por tal motivo recurrió al carácter laico que cobraría la nueva institución y se apegó al método científico como única vía para alcanzar el conocimiento.

El 22 de septiembre de 1910 se inauguró la Universidad Nacional de México, como colofón a las fiestas del centenario de la Independencia de México.
Justo Sierra destacaba el perfil vanguardista de la Universidad; con un proyecto educativo progresivo y universal, con sentido evolutivo y voluntarioso, destacando el valor del universitario para la sociedad y el compromiso que adquiría con ésta, encomendando a todo universitario la realización del ideal político y social de la libertad y la democracia.

Mural lateral Rectoría Ciudad Universitaria
Mural lateral Rectoría Ciudad Universitaria

Ciudad Universitaria, patrimonio de la Humanidad

El campus central de Ciudad Universitaria de la UNAM fue incorporado a la lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO en 2007. La razón que da la UNESCO para otorgar tan distinguido renombre a la Máxima Casa de Estudios es que “este sitio se ha inscrito porque constituye un conjunto monumental, ejemplar del modernismo del siglo XX. El campus, se integra de obras destacadas de urbanismo, arquitectura, ingeniería, paisajismo y bellas artes, es uno de los más importantes íconos arquitectónicos y urbanísticos del modernismo de toda América Latina.”

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) es la más grande e importante de México e Iberoamérica.

El diseño de la Ciudad Univer-sitaria es obra de arquitectos mexicanos quienes aportan trazos, materiales y tintes nacionales, lo que genera una estética uniforme y al mismo tiempo funcional, tanto en su totalidad, como individualmente.

No solamente la arquitectura crea esta estética, en el campus pueden encontrarse obras plásticas de artistas mexicanos como Juan O’Gorman, David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera y José Chávez Morado, entre otros.
Ciudad Universitaria es emblemática de la integración de estudiantes, profesores, investigadores, trabajadores, funcionarios y autoridades universitarios en el desempeño de las funciones sustantivas de la Máxima Casa de Estudios del país, en el florecimiento de todas las disciplinas y las corrientes del pensamiento, y en la interacción cotidiana con la sociedad mexicana, espacio privilegiado para el desarrollo y el disfrute de la cultura nacional.

Es en la década de 1940 cuando se decidió que El Pedregal, al sur de la Ciudad de México, sería la sede de las nuevas instalaciones de la Universidad Nacional. La construcción de Ciudad Universitaria comenzó en 1950, conjugando esta vez la “evocación al hombre moderno, continuador del proceso revolucionario iniciado en 1910”, modernidad y nacionalismo se funden en la imaginería que inunda el campus y que crea una nueva identidad del universitario, del mexicano y del capitalino.
La zona declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad incluye el primer circuito universitario inaugurado en 1952, y sus más de cincuenta edificios dentro de una Zona Núcleo de 176.5 hectáreas, que significan el 25  % de las 730 totales del campus.

Estadio Olímpico. Ciudad Universitaria
Estadio Olímpico. Ciudad Universitaria

Difusión cultural UNAM

La oferta cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México abarca diferentes aspectos, desde la formación de artistas y promotores culturales en sus escuelas de arte, danza y teatro; como en la oferta de eventos culturales en forma de conciertos, representaciones teatrales y danza, exhibiciones en sus museos, entre muchas otras.

Su misión es la de “promover la creación en los diferentes terrenos del arte, y difundir las expresiones culturales y artísticas en todos sus géneros, así como los conocimientos científicos, tecnológicos y humanísticos que se desarrollan en la Universidad, para enriquecer la formación de los alumnos, beneficiar lo más ampliamente posible a toda la sociedad mexicana y fortalecer la identidad nacional”. 

Para llevar esto a cabo la UNAM, por medio de la Coordinación de Difusión Cultural, organiza una gran variedad de eventos abiertos al público en general y que acercan una gran variedad de temas tanto a la comunidad universitaria como al resto de la sociedad.

Hablar de cultura es hablar de la formación completa de un ser humano, así lo entiende la UNAM y es por ello que en su Coordinación de Difusión Cultural, cuenta con actividades que no sólo tratan de bellas artes. Imparte varias series de conferencias al año, abiertas al público, sobre temas como: Divulgación de la Ciencia, Filosofía, Estética, Literatura y otros más.

Cuenta también con talleres, tanto para adultos como para niños, en diferentes niveles de especialización que abarcan áreas como la Danza contemporánea, el Ballet clásico, la pintura y artes visuales, artes digitales, historia del arte, entre otros.

Además de los talleres, la UNAM cuenta con escuelas que forman a los artistas mexicanos, la Escuela Superior de Música, Escuela Nacional de Artes Plásticas, Facultad de Arquitectura, el Centro Universitario de Teatro, e imparte otras disciplinas hospedadas en las diferentes facultades: literatura, arte dramático, estética, etc.

El campus central de Ciudad Universitaria de la UNAM fue incorporado a la lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO en 2007.

Plásticas, Facultad de Arquitectura, el Centro Universitario de Teatro, e imparte otras disciplinas hospedadas en las diferentes facultades: literatura, arte dramático, estética, etc.

La Máxima Casa de Estudios, además de formar artistas, pensadores y científicos, se acerca a la población por medio de sus museos, que en palabras de José Antonio Sandoval:

“La oferta museística de la UNAM es diversa y responde a criterios también amplios de preservación y divulgación de las expresiones de la cultura de la humanidad. La apertura de estos espacios ha seguido una línea de continuidad y coherencia, por la cual la fundación del Museo Universitario de Ciencias y Artes, el 26 de febrero de 1969, a un costado de la facultad de Arquitectura, así como la inauguración reciente del Museo Universitario Arte Contemporáneo (MuAC), debe verse como parte de una visión de trabajo museográfico que busca un desplazamiento en el tiempo, con propuestas que podrían denominarse “clásicas” y exploraciones de vanguardia”.

Más proyectos se han llevado a cabo y la UNAM ha acondicionado antiguos recintos para dar paso a salas de exposiciones abiertas al público, tal es el caso del Antiguo Colegio de San Ildefonso donde se acondicionaron salas para exposiciones temporales. Este ejemplo, además de servir como medio de difusión cultural, enfrenta el reto y encara la importancia de la preservación del patrimonio capitalino, pues incluye la preservación y el mantenimiento del inmueble.

Los museos universitarios tienen grandes historias tras de sí. En 1975, en lo que fue el Museo Nacional de Historia Natural, comenzaron las actividades del Museo del Chopo. La historia de este recinto es interesante y comienza mucho antes de su inauguración, pues  hacia 1902 utilizando cristales y vigas de acero, se construyó en Alemania un recinto que albergara una exposición de arte industrial. Para 1903 esta edificación fue comprada y trasladada pieza por pieza a México.

El caso del Museo Experimental El Eco, no es la excepción en cuanto a su historia. En 1952, Daniel Mont cede un terreno a Goeritz en la calle de Sullivan. El escultor de origen alemán decidió construir un espacio que diera privilegio a la experimentación del placer estético, pero que también estimulara la creatividad. Así surgió El Eco, concluido en 1953. Tras ser recuperado por la UNAM, El Eco se incorporó al patrimonio universitario y está en actividades desde 2005.

Vista del Campus de Ciudad Universitaria
Vista del Campus de Ciudad Universitaria

Para dar cabida al arte contemporáneo, la UNAM creó el Museo Universitario de Arte Contemporáneo MUAC, el cual fue inaugurado en 2008. Las exposiciones que presenta el MUAC son de carácter temporal, se basan en ciclos conceptuales que se definen colegiadamente en un Seminario Curatorial, integrado por especialistas del propio museo e invitados. Ahí se abordan problemáticas del arte y se analizan conceptos y teorías que conducen a la selección de los ejes temáticos que definirán las exposiciones y los programas paralelos de cada ciclo.

Dentro del campus principal de la UNAM se encuentra uno de los centros culturales más importantes de la república mexicana y, muy probablemente, el más grande de la Ciudad de México: el Centro Cultural Universitario. Cuenta con siete salas para música, danza, performance, teatro y cine, además de dar lugar a la Biblioteca y la Hemeroteca Nacionales, el Instituto de Investigaciones Bibliográficas, de Filológicas, de Estéticas y de Económicas y el Centro de Estudios sobre la Universidad.

Dentro de los espectáculos culturales que ofrece la UNAM se encuentran los ciclos de la Orquesta Filarmónica de la Universidad OFUMAN que se presenta en la bellísima Sala Nezahualcóyotl del Centro Cultural Universitario. El ciclo de cine de autor en las salas Julio Bracho y José Revueltas del mismo Centro, además de puestas en escena en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón o el Foro Sor Juana Inés de la Cruz.

La oferta cultural de la UNAM, tanto en formación y difusión marca la vida cultural capitalina. Casa de estudios, archivo histórico y albacea del patrimonio nacional, la UNAM es uno de los iconos más importantes de la Capital mexicana y del país en general.

En palabras de Sandoval “En la política cultural de la UNAM, el rescate y preservación del patrimonio arquitectónico e histórico de la Ciudad de México coincide de manera feliz con la necesidad de contar con espacios para la difusión de la cultura. Durante casi medio siglo, la Universidad ha recuperado, mantenido, reacondicionado y construido museos que forman parte ya de la geografía urbano-cultural”.


Texto:Real Estate Market & Lifestyle