México experimentó un “ciclo reformador” que resultó en la promulgación de 11 leyes, las cuales tendrán consecuencias positivas sobre la economía nacional.

Diversas voces y análisis coinciden en que ello tendrá un efecto positivo sobre la dinámica de la economía mexicana, la cual lleva varias décadas sin poder crecer a un promedio superior al 2.7%, los últimos 23 años para ser precisos.

De acuerdo con los analistas consultados, las repercusiones económicas se concentran en cuatro variables a destacar:

Crecerá la inversión en diversas áreas, principalmente en el sector energético, telecomunicaciones e infraestructura, donde se abre una gran puerta de oportunidad para inversionistas nacionales y extranjeros, principalmente en los dos primeros que experimentaron una gran transformación.

Mejorará la productividad cuando se alcance mejores costos en el sector energético y de telecomunicaciones.

Promoverá la competencia en sectores donde había un monopolio estatal o había una alta concentración en un solo competidor

Impulsará el crecimiento económico.

Sin embargo, no hay consenso sobre la inyección de fuerza que proporcionará al crecimiento potencial actual de nuestra economía.

 

El sector energético e hidrocarburos es un sector importante para el desarrollo económico del país.
El sector energético e hidrocarburos es un sector importante para el desarrollo económico del país.

 

En opinión del subsecretario de Comunicaciones, José Ignacio Peralta Sánchez, los efectos positivos de las reformas serán que elevará la productividad de  México e impulsará su crecimiento económico.

El funcionario afirmó que las reformas en materia de telecomunicación y radiodifusión, energética, competencia económica, hacendaria, financiera, laboral, educativa, político-electoral y transparencia, facilitan la transformación institucional en prácticamente todos
los sectores.

Las reformas económicas de México van en una “excelente dirección” que apunta a un mayor crecimiento económico futuro, afirmó la directora en Washington de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), Inés Bustillo.

 

Mayor crecimiento

 

Como hay consenso de que las reformas impulsarán mayor inversión extranjera y nacional en diversos sectores, es inevitable considerar que la economía tendrá un mayor impulso y crecerá a un ritmo
más acelerado.

La visión oficial del Ejecutivo a través de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) indica que las reformas estructurales incrementarán el crecimiento potencial de la economía mexicana a 5.3% hacia 2018, desde el 3.5% actual en su nivel inercial, además de que la implementación adecuada será un elemento clave para aumentar el atractivo de México como destino de la inversión.

Asimismo, la SHCP señaló que la inversión tanto doméstica como extranjera se traducirá en más empleos formales mejor remunerados, que acelerarán la productividad nacional.

Otra visión muy importante es la del Banco de México (Banxico), que a través del gobernador, Agustín Carstens, afirmó que con la implementación de las reformas estructurales la economía avanzará hasta 2% más, respecto al crecimiento promedio que registra el Producto Interno Bruto (PIB) del país.

 

Según Banxico, es realista el pronóstico de crecimiento de casi 5% al término del sexenio.
Según Banxico, es realista el pronóstico de crecimiento de casi 5% al término del sexenio.

 

Por lo tanto, Banxico prevé como realista que la economía mexicana alcanzará un crecimiento cercano al 5% al término de la actual administración.

De hecho, recordó que “el Banco de México ha aseverado en sus diferentes informes que esperamos que la economía de México llegue a crecer a niveles cercanos, y si no, superiores al 5% al cierre de esta administración”.

Al respecto, los analistas Banorte-Ixe consideran que la promulgación de la reforma energética fue un “hito” histórico. El presidente Peña Nieto promulgó el 11 de agosto del año en curso la legislación secundaria recientemente aprobada en materia de energía.

“Consideramos que éste es un hito histórico para la economía mexicana, no sólo porque es la primera vez desde 1938 cuando tuvo lugar la expropiación del sector, que el paradigma de la industria energética en México se toca, sino también porque los cambios estructurales implican un incremento significativo para el PIB potencial.

“De hecho, nuestra estimación es que la reforma incrementará la tasa de crecimiento potencial de largo plazo del PIB en 1 por ciento. En particular, esperamos que esta reforma sume entre 3 a 5% al PIB en un intervalo de tiempo de tres años, comenzando en 2016, mientras que sus efectos permanentes incrementarán el  PIB potencial de largo plazo de México en 1%”.

Asimismo, también opinaron que esto podría hacer que las agencias calificadoras S&P o Fitch mejoren la calificación crediticia de México más rápido de lo esperado.

 México es actualmente un país de “BBB+” por S&P y Fitch, así como, “A3” por Moody’s. Un cambio en la perspectiva de México de “estable” a “positiva” o un incremento directo en la calificación crediticia sería  aún más importante que el incremento A3 realizado por Moody’s en febrero de este año.

 

Calificación crediticia de México podría subir más rápido de lo esperado.
Calificación crediticia de México podría subir más rápido de lo esperado.

 

Adicionalmente, una modificación de la calificación de México por parte de S&P o Fitch significaría que dos agencias de calificación crediticia tendrán a nuestro país con una perspectiva de inversión “A-”, lo que debería impulsar más el flujo de inversiones hacia México, dado que los mandatos de inversión de varios fondos requieren que al menos dos calificadoras tengan la misma perspectiva crediticia en un nivel determinado para poder invertir.

En opinión del banco de inversión Barclays, entre 2015 y 2020 la reforma energética incrementará las inversiones en unos 12,000 millones de dólares (mdd) anuales y sumará entre 0.6 y 0.8% al crecimiento económico en ese lapso, pero a partir de 2020 su contribución será de 1.5% anuales.

El economista en jefe para México de la firma, Marco Oviedo, calificó como positiva la culminación de la aprobación de reformas estructurales, que en conjunto aportarán un crecimiento económico de 2.6% a partir de 2020, y con ello se lograrían tasas alrededor de 5% anual.

Así, proyectó, la reforma energética ayudaría a que la economía crezca de 3.1 a 3.3% entre 2015 y 2020, pero a partir de ese año, cuando se empiece a producir más petróleo y gas, la economía puede levantarse y crecer entre 4 y 4.5 por ciento.

Con una visión más conservadora, la calificadora Moody’s prevé que las reformas estructurales impulsarán la economía del país con una expectativa por debajo de lo que proyecta el gobierno.

“Nosotros creemos que el crecimiento económico después de las reformas estructurales va a andar entre 3 y 4%, declaró Mauricio Leos, analista soberano para México de Moody’s.

 

Corto plazo, también mayor crecimiento

 

Por su parte, el Instituto Internacional de Finanzas (IIF), afirmó que las reformas promulgadas y su impacto psicológico en inversionistas favorecerán una expansión promedio del PIB mexicano para el año entrante de 4.5 por ciento.

De confirmarse esta previsión, la economía superaría la meta de crecimiento que tiene el gobierno, de 3.7% para el 2015, y estaría un punto arriba del pronóstico del FMI de 3.5 por ciento.

 

La Bolsa Mexicana de Valores se vio impulsada tras la promulgación de las leyes secundarias de la reforma energética.

 

Philips invertirá en México tras reforma energética.
Philips invertirá en México tras reforma energética.

 

En el análisis para México, el IIF destaca que al volverse un país más atractivo a las inversiones productivas, las cuentas externas se verán favorablemente impactadas por varios canales: al reducirse la importación de energéticos e incrementar las exportaciones de los mismos y con la diversificación comercial. En todos los casos se reequilibrarán las cuentas externas con el aumento de la Inversión Extranjera Directa.

Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI) pronosticó que el crecimiento económico de México comienza a levantarse, gracias a las reformas estructurales aprobadas por el Congreso; sin embargo, pidió al gobierno de Enrique Peña Nieto no caer en los excesos financieros.

El reporte del FMI titulado “Perspectivas globales y retos políticos”, informa que “en México, después de un débil primer trimestre, el crecimiento ha repuntado debido a la robusta demanda externa; y se espera que continúe fuerte en el 2015 como consecuencia del impacto de las reformas estructurales que se han puesto en vigor”.

 

Infraestructura

 

En materia de infraestructura no se realizó ninguna reforma estructural; sin embargo, la reforma hacendaria permitió un incremento de los ingresos públicos que permiten estimular el gasto de inversión en sectores estratégicos como éste, además de que ya se puede instrumentar la Ley de Asociaciones Público Privadas (APP) que estimulará la inversión de la iniciativa privada.

Y es que hay que recordar que entre los mecanismos que tiene el Estado para fomentar el crecimiento económico de un país destaca el gasto del sector público canalizado a la inversión en infraestructura.

De acuerdo con un análisis de BBVA Research, la inversión en infraestructura, al igual que el gasto corriente, genera un impulso significativo al PIB. No obstante, lo verdaderamente relevante es el efecto de largo plazo que la infraestructura genera a través de dos canales.

En el primero, la inversión en infraestructura implica un aumento del ingreso disponible resultado de la reducción de los costos de transacción, por ejemplo dentro de las actividades comerciales con la creación de una nueva carretera o un puente. Además, este tipo de inversión genera o facilita la ampliación de la variedad y cantidad de productos disponibles en una región.

Segundo, este tipo de inversión permite que el crecimiento se realice cuando se incrementa el flujo de personas y su capital humano, y aumente la disponibilidad de información de tal manera que crezca la productividad en la región. Es decir, el gasto del sector público que se canaliza a infraestructura puede tener un efecto permanente en la estructura productiva del país al expandir la capacidad de producción de la economía, característica de la cual carece el gasto en consumo, y el consumo del sector público no es la excepción.

Agregó el análisis de BBVA Bancomer que el Programa Nacional de Infraestructura 2014-2018 es un esfuerzo favorable para la planeación de mediano plazo del país como también lo es como herramienta para aumentar la tasa de crecimiento de la economía. Para lograr lo anterior, es crucial que sus proyectos se materialicen de forma oportuna. Vale la pena tomar en cuenta que actualmente la inversión fija bruta del sector público representa el 40 % del gasto en consumo de este sector.

“De acuerdo con nuestras estimaciones, en México la inversión pública genera un efecto sobre el PIB alrededor de 50% mayor al del gasto público corriente”, concluyó.

 

"La
La empresa energética de Singapur, Swiber Offshore, comentó que debido a la atractiva apertura del sector de hidrocarburos en México, se encuentra en análisis de invertir en los próximos tres años 

 


Texto:Ricardo Vázquez

Foto:SEDIGAS,GDS,INQUERIER,TRRSF