La crisis económica que vivimos genera un elevado riesgo de deterioro para la cartera vencida del crédito que ofrece la banca al sector privado. Sin embargo, hasta el cierre del primer semestre, la banca en general y el portafolio hipotecario en particular se mostraron fuertes y sanos, aunque hay riesgos latentes.

Además de ser un activo defensivo en épocas de crisis, la casa se revaloró durante la pandemia al volverse el centro de toda actividad, por lo que se ha arraigado más el concepto de patrimonio familiar.

Las crisis de 2009 y 2020 han afectado la demanda de crédito hipotecario, pero nunca se ha cerrado la disponibilidad de financiamiento. Por ello nos preguntamos:  ¿El producto hipotecario podría llevar el sello de anticrisis?

Si bien las situaciones complejas deben ser reconocidas, expertos del sector consideran que la población debería aprovechar, participar y beneficiarse de las prestaciones que la banca e instituciones públicas ofrecen. La demanda es firme y las condiciones de crédito inmejorables.

No hay un solo sector económico o de servicios que no haya sido impactado por la crisis económica. El crédito hipotecario fluye, pero la demanda fue precavida y moderó la colocación.