Proveer la infraestructura de agua, drenaje y saneamiento es una responsabilidad que corresponde al Poder Ejecutivo. Sin embargo, mantener y cuidar esos servicios es obligación de los ciudadanos.

Recuerdo una vez cuando observé a una señora que con una barreta logró levantar una alcantarilla para tirar basura. Ella se deshizo de sus residuos, pero estaba generando un conflicto más grande para la Ciudad de México. Las alcantarillas no son para tirar basura, son para que el agua fluya y evitar inundaciones. 
 
El Valle de México no tiene un lugar donde se pueda almacenar el agua y es una “olla” en la que el agua se estanca fácilmente, por lo que hay que buscar la forma de sacarla, para que no genere conflictos, pero los conductos no deben tener desechos que obstruyan su paso.
 
Ing. Elías Sahab Haddad.<br />Coordinador del Comité del Agua del Colegio de Ingenieros Civiles de México.
Ing. Elías Sahab Haddad.
Coordinador del Comité del Agua del Colegio de Ingenieros Civiles de México.
 
A pesar de estar considerada como una de las urbes más grandes del mundo, la Ciudad de México cuenta con una cobertura formidable para el abastecimiento del agua y alcantarillado. No obstante, hacía falta la construcción de un colector general que diera apoyo al emisor central, edificado entre 1970 y 1975, en riesgo de que en cualquier momento sufra un colapso, lo que sería un gran problema. 
Del total del costo por el suministro del agua que pagamos los mexicanos, un 20% puede destinarse al saneamiento. En Huatulco, Oaxaca, ya se realiza ese cobro en el recibo del agua. Para ello, sería necesario concientizar a la población sobre la importancia de este tema y convencer de que es un cobro necesario.

 

La propuesta fue hecha por los integrantes del Colegio de Ingenieros Civiles de México al gobierno local. La petición del nuevo colector finalmente fue escuchada por las autoridades. 
 
En mayo de 1997 fue anunciada la construcción de un nuevo colector, en paralelo al existente. En la actualidad está en proceso de edificación. 
Se trata del Túnel Emisor Oriente (TEO), el cual tendrá una longitud de 62 kilómetros, siete metros de diámetro y una capacidad de desalojo de hasta 150 metros cúbicos de aguas residuales por segundo, según datos de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). Su construcción iniciará en la segunda lumbrera del túnel interceptor del Río de los Remedios y finalizará en Atotonilco de Tula, Hidalgo, cerca de la salida del emisor central, donde se está construyendo una gran planta de  tratamiento de aguas residuales. 
Con el TEO se podrá manejar la salida de las aguas de lluvia y residuales por uno de los emisores, mientras que al otro se le da mantenimiento, sin que se corra el riesgo de suspender el desalojo de estas, evitando inundaciones.
 
Las salidas superficiales, como el Gran Canal, son cada día más afectadas debido a los hundimientos que sufre el suelo del Valle de México. En la actualidad, el Gran Canal presenta una zona en contrapendiente, debido a la sobreexplotación del agua del subsuelo, lo que dificulta que se expulse el agua.
 
Ése es precisamente el gran problema de la Ciudad de México: los hundimientos en la zona de los antiguos lagos, en el periodo de 1891 a 2010 se ha tenido un hundimiento de 10 metros. La ciudad no ha detenido su descenso y se calcula que en promedio se hunde entre 7 y 10 centímetros al año, lo que afecta prácticamente a todo lo que está sobre y debajo del suelo: edificios, instalación de agua potable y, por supuesto, el sistema de drenaje, lo que requiere de una inversión constante para su reparación y mantenimiento.
 
La zona oriente de la ciudad padece de hundimientos más severos, que incluso llegan a los 40 centímetros al año. La zona del aeropuerto sufre un desgaste de 25 centímetros al año, en promedio.
 
Por lo regular, las autoridades deben realizar supervisiones y sustituciones constantes de la infraestructura sanitaria, principalmente en la parte baja de la ciudad. Por eso, sería recomendable realizar el cobro por el tratamiento del agua. Del total del costo por el suministro del agua que pagamos los mexicanos, un 20% adicional puede irse al saneamiento. En Huatulco, Oaxaca, ya se realiza ese cobro en el recibo del agua. Para ello, sería necesario concientizar a la población sobre la importancia de este tema y convencer de que es un cobro necesario.

Texto Elias Sahab Haddad

Fotos: Colegio de Ingenieros Civiles de México AC.