Baby Boomers, El mercado que perdemos

Cuando inició el boom inmobiliario en el año 2003, los analistas internacionales se apresuraron a asegurar que México sería el destino regional más beneficiado en el mercado de casa de retiro y descanso para extranjeros y se pronosticó una derrama anual de divisas por poco más de 11 mil millones de dólares anuales. A seis años de distancia, pequeños países como Panamá y Costa Rica ganan la partida por este jugoso segmento. A continuación le diremos en qué fallamos.

Victoria Hafenstein es una rubia y alegre mujer nativa del Sheboygan, Wisconsin, que a sus 67 años, y luego de décadas de arduo trabajo como ejecutiva en una corporación transnacional, dice que hoy sólo desea una cosa: Vivir al máximo los días que le restan.

Para ella eso significa, entre otras cosas, olvidarse de los casi ocho meses de crudo invierno que su natal pueblo le reservan año con año; y justo fue que al pasar unas vacaciones en compañía de sus nietos en un balneario del Pacífico mexicano encontró más que diversión y descanso, también vio que la idea de comprar una casa para retirarse, “tocó tierra”. El clima, el calor de la gente, pero sobre todo los precios de los inmuebles y el costo de la vida, le hicieron pensar que podría hallar en México, aquella casa que sería un sueño en su país de origen.

Hasta ese punto todo lucía excepcional. Nacida en la generación de los baby boomers, eventualmente podría convertirse en una snowbird, y emigrar para cuando la nieve llegase, con la opción de quedarse a radicar de forma permanente, justo como el millón 200 mil “americanos” que se han quedado en nuestro país, principalmente por razones de jubilación.

Pero (también aprendió que en México usualmente hay un “pero”), las cosas comenzaron a perder su atractivo cuando inició a explorar el panorama inmobiliario mexicano y todo lo que tiene que ver con mudarse a estas latitudes. Le llamó la atención la mala reputación que tienen los sistemas públicos de salud y la aún incipiente expansión de instituciones hospitalarias privadas de calidad. Luego descubriría que hasta la fecha no hay suficientes casas de retiro, que proporcionen los “servicios profesionales” de cuidado para personas de la tercera edad.

A la lista de “peros”, Hafenstein agregó que los impuestos que tendría que pagar por vivir en México, eran más altos que en otros países de similares condiciones, y por si lo anterior no fuera suficiente, la legislación nacional en torno a la tenencia de un inmueble, dista de tener la seguridad patrimonial que goza en los Estados Unidos; para ya ni siquiera mencionar el problema de inseguridad y violencia generalizada, que literalmente cae como “sol de plomo”, desde Cancún hasta las playas de Tijuana.

Fue entonces que la decisión de Hafenstein se “nubló”… En el horizonte y en este momento, aparecían mejores opciones en Latinoamérica, que las que ofrece el mercado mexicano.

Cifras que imporatan

Más allá de las pretensiones de la encantadora rubia jubilada, los datos llaman la atención acerca de la “inexplicable” poca preparación de nuestro país, para atraer este inmenso y jugoso mercado de potenciales compradores de inmuebles y usuarios de servicios de toda índole.

Y es que según el Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE), para el año 2015, se calcula que habrá entre 76 y 78 millones de personas mayores de 50 años en los Estados Unidos y 12 millones en Canadá, todos con un gran potencial económico e intenciones de vivir su retiro en
un país extranjero.

Al respecto, el IPADE agregó que nuestro país ha comenzado a ver los primeros efectos de la llamada Grey Tsunami (que es como se le denomina a la enorme cantidad de retirados de esos países). En la actualidad, hay más de un millón 200 mil extranjeros dispersos en varias entidades de la República Mexicana, mismos que cuentan con una edad promedio de 68 años; mientras que se prevé que para el 2020, la cifra llegaría a los 5 millones.

A su vez, la misma institución dijo que sus estudios revelan que allende los generosos fondos de pensiones con que cuenta este sector social, se estima que una pareja de los denominados baby
boomers gasta en promedio de 3 mil 200 a 4 mil 300 dólares mensuales, además de que continúan incrementado sus percepciones por trabajos de consultoría, vía remota o gracias a sus negocios propios.

Para la Asociación Mexicana de Asistencia en el Retiro (AMAR) -una organización que pretende ser punta de lanza en la incentivación, planificación y asesoría de asuntos relacionados al tema-, dijo que la oportunidad que se le presenta a nuestro país, no puede esperar por más tiempo la puesta en marcha de planes para generar un ambiente de negocios propicio, pues aseguró, naciones como Panamá y Costa Rica, ya nos aventajan en captación de público retirado.

En entrevista con Real Estate Market & Lifestyle, Javier Godinez, director general de la AMAR, dijo que no obstante que esos países cuentan con atractivos y riquezas limitadas, si se comparan con el potencial que México puede ofrecer, ellos han ganado hasta ahora en la velocidad de comprensión del fenómeno y han sido proactivos en la adecuación de sus marcos legales -por ejemplo-, para hacerse más competitivos.

Por otro lado, la aritmética se torna incuestionable al calcular (con base en los datos del IPADE), que si se hacen los esfuerzos y adecuaciones necesarias, dentro de una década se podrían captar hasta 111 mil millones de dólares de manos de los denominados baby boomers, esto si tan sólo en México se asentaran 5 millones de los 30 millones de retirados norteamericanos que se avizora, se jubilarán durante
el mismo periodo.

 

 

Baby boomers, mercado a la mano

De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la inmigración con propósitos de retiro desde el vecino país del norte hacia México, comenzó en los noventa. El análisis de los datos refiere que a partir del año 2000 se advirtió una importante migración de retirados norteamericanos, al registrarse un incremento de 17% respecto a 1990. Este dato, como es de suponerse, incidió notablemente en el número de propiedades inmobiliarias adquiridas
por extranjeros.

Con base en el último conteo de población del INEGI en 2005, durante el primer lustro de la presente década, la población de extranjeros aumentó en 5.9%, aunque en algunas entidades, el crecimiento de algunas ciudades fue muy amplio. Ejemplo de ello son  Baja California Sur, que incrementó en 21%; Baja California Norte en 14.4% y Sonora con 8%; sin embargo, en lo que hace a los destinos turísticos de esos estados, la cifra se disparó hasta alcanzar crecimientos de entre 40 y 60% para balnearios como Los Cabos, Puerto Peñasco y Bahía de Banderas.

México, percepción internacional

Para el director de la AMAR, la razón por la que un extranjero se decide a invertir en bienes raíces en nuestro país, va mucho más allá de saber simplemente el costo por metro cuadrado de una propiedad, pues México es el mercado inmobiliario más caro de América Latina. De hecho, las cosas comienzan mucho antes con la percepción que esa persona se crea por el destino a donde desea ir a vivir su vejez. Como ejemplo, dijo que países como Panamá o Costa Rica emplearon una intensa labor de medios y relaciones públicas para dar a conocer sus atractivos, facilidades y bellezas.

Por ser países pequeños -expresó Javier Godinez- se les facilitó promoverse en su conjunto a sí mismos, y no por regiones como es que ocurre con México, en donde se promueven individualmente y casi con sus propios medios destinos como Cancún, Los Cabos, Ixtapa o Vallarta, pero no como un país que tiene un enorme abanico de riquezas por ofrecer, y donde obviamente el factor violencia e inseguridad, juegan un papel muy importante, aunque no decisivo, pues todo lo referente a percepción pública, es fácilmente transformable con adecuadas herramientas de comunicación, detalló.

Una revisión por algunos sitios internacionales de promoción inmobiliaria, dejó ver que si bien es cierto, México ocupa siempre un lugar privilegiado en las recomendaciones de los expertos para adquirir una vivienda, naciones como la lejana Chile o países con menores calificaciones en riquezas naturales, clima
y distancia, son mayormente preferidas y recomendadas que nuestro país, no obstante ser mucho más favorecidos en los mismos aspectos.

 

En el caso de NuWire Investor -una firma de promoción de bienes raíces con base en Estados Unidos-, los cinco países que encabezan sus recomendaciones para adquisición de propiedades en Latinoamérica son, en ese orden: Chile, Brasil, Uruguay, Perú y Nicaragua. Describimos tres de ellos:

• El caso chileno, explica NuWire Investor, se debe a la certeza que casi exclusivamente ofrece la nación andina, al
proporcionar niveles de seguridad pública y estabilidad política como ningún otro país en la región, amén de su fuerte crecimiento económico y libertad económica, la cual aseguró, se encuentra a la altura de la que posee Canadá.

• Con respecto a Brasil, se habla de ser una nación “amigable” para los jubilados y sus excelentes precios en el ámbito de los bienes raíces, además de ser una nación con un gobierno calificado positivamente, el cual logra crecer a grandes tasas, sin olvidar la seguridad energética e hídrica que posee.

• De Uruguay se dice que es el país con el mejor nivel educativo en la región y de la menor disparidad económica, además de poseer muy buenos precios en su industria inmobiliaria y uno de los mejores en cuanto a costo de la vida en todo el continente. También se habla de sus excelentes servicios de salud y cercanía con Argentina.