Nuevas vistas en NY top of the rock.

En octubre del año pasado, en pleno corazón de Manhattan, nueva york gano una maravillosa vista con la reinauguración (desde 2001) y apertura al público de los famosos decks en la terraza-mirador del Rockefeller center


|GABELLINI AND ASSOCIATES PAUL WARCHOL PHOTOGRAPHY INC

El mirador original, que se perdió en 1986 cuando se hizo la remodelación para el famoso Cuarto del Arco Iris en el piso 65, ahora se transformó en el Top of the Rocks desde los pisos 67 al 70 para dejar ver impactantes y únicas vistas del Central Park, el río Hudson y los edificios de Chrysler y el Empire State.

Se invirtieron unos 75 millones de dólares en la renovación y expansión a cargo del estudio de arquitectura Gabellini Sheppard Associates, cuyo reto fue grabar una experiencia memorable en los 6,000 visitantes diarios esperados, a través de una conexión visual y de experiencia entre el interior y la maravillosa vista.

Bajo estas líneas, el arquitecto Michael Gabellini nos revela las bambalinas del proyecto.

 

RE: ¿Cuál es la importancia profesional del proyecto Top of the Rock en la trayectoria del estudio?

MG: Fue como bruñir la joya de la corona del Rockefeller Center, que para nosotros es como un gran living room de Nueva York. Desde el principio entendimos que la necesidad de Tishman Speyer Properties, propietarios y directores del Centro, para este proyecto, era acerca de restauración y renovación de un ícono arquitectónico histórico, de la continuación del legado de Rockefeller. También se trata de revelar al público una de las mejores experiencias urbanas y vistas del mundo. La ciudad aparece majestuosa a una altura de 70 pisos, con el Central Park emergiendo de un costado y el Empire State irguiéndose por el otro, del día a la noche y a través de las estaciones.

Además del viaje de la tierra al cielo, es un viaje a través del tiempo, ofreciendo una mirada a la historia y al carácter en continua evolución de Nueva York.

RE: ¿Cuáles fueron los desafíos puntuales de este proyecto?

MG: Logísticamente la meta fue encontrar un sistema para transportar hasta un millón de personas al año desde la base hasta el pináculo, sin interrumpir las operaciones comerciales del edificio.

Desde el punto de vista histórico, la tarea fue la de lustrar y preservar las características icónicas, a la vez que introducir formas, tecnologías y materiales contemporáneos. Para ello, continuamente transponemos escalas, pensando de pequeño a grande, de interior a exterior y viceversa. Top of the Rock logró enfatizar los detalles artesanales así como los gestos espaciales. También logró unir la vista urbana exterior con el generoso nuevo espacio interior.

RE: ¿Cree que éste pueda ser un ejemplo emergente de una necesidad de buscar atracciones para edificios corporativos?

MG:  Numerosos clientes se nos han acercado a lo largo de los años para mejorar o desarrollar su perfil público.

Algunas veces esto se cumple a través de un branding y diseño espacial, desde frentes de locales comerciales, showrooms, hasta oficinas y lobbies. Un ejemplo interesante es el proyecto en desarrollo para la reprogramación y renovación del lobby y niveles inferiores del edificio de oficinas históricos que fuera el corporativo de AT&T, en Lower Manhattan.


Rockefeller Center|GABELLINI AND ASSOCIATES PAUL WARCHOL PHOTOGRAPHY INC

Su propietario, L&L Holdings, tuvo la visión de un renacimiento público para ese espacio, explorando oportunidades para retail, café y museo, integrado de manera consistente con las conexiones de tránsito de la ciudad. De manera similar, Tishman Speyer nos comisionó para reconcebir los niveles inferiores del viejo edificio del New York Times, que abrirá después de que su personal se mude a las nuevas oficinas el año próximo.

RE: Sobre la adaptación de estilos a la actualidad: ¿Podría decir que hay una nueva manera de resignificar el Art Decó hoy en día? ¿Qué es el minimalismo para usted y cuándo no es recomendable?

MG: El Rockefeller Center ha estado en continua evolución desde 1930, que en los albores del diseño moderno fue absoluta vanguardia arquitectónica. Quisimos referenciar la tradición del Art Decó, que aquí aparecía profundamente representado, pero también crar algo nuevo, dentro del espíritu innovador, de vanguardia que representó el movimiento en su propia época. La nueva entrada al atrio y la escalera en espiral, están diseñados para evocar la grandeza y proporciones de los lobbies originales del edificio. La escultura central de luz, un chandelier llamado la Cascada de Cristal Swarovski, cae de un cielorraso flotante en la forma de un rascacielos Decó dado vuelta. Así es como lúdica y seriamente traemos referencias históricas al diseño. Arriba, en el Gran Cuarto de Vista, la nueva pared de Cristal Geoda brinda homenaje a la rica tradición de vidrio y escultura. Todo es acerca de una experimentación rimbombante y refinada de la geometría, las superficies y la tecnología. También remarca la noción del edificio de GE en Manhattan como un faro urbano.

Por otro lado, puede que nosotros seamos conocidos como minimalistas, pero en realidad somos amantes de los viejos edificios, los cuales rescatamos y revaloramos. Tuvimos la ocasión de trabajar en muchos edificios históricos, desde el que fuera el Banco Real de Escocia de los años 1700, hasta la mansión de las Bellas Artes en París y Hamburgo del siglo IXX. La característica en común es que tratamos de revelar el edificio y hacerlo dialogar con la identidad de nuestro cliente, que por algo lo eligió, amalgamando lo viejo con lo nuevo, lo clásico con lo contemporáneo.

RE: ¿Cómo define sus metas en cuanto al diseño de interior de oficinas?

MG: No vemos el diseño en términos de estilos, sino de sensibilidad sobre la manera en la que un entorno puede personificarse individualmente en un cliente o marca. Los espacios se transforman en vehículos para moldear un plan de negocios o de identidad de nuestros clientes. No para reflejar sus aspiraciones solamente, sino también para crear un lugar único y confortable en el que trabajar o vivir. Al sobreponer el programa a las funciones, el proyecto está imbuido con la riqueza y complejidad del estilo de vida de nuestros clientes, tenga la función que tenga. Por ejemplo las oficinas diseñadas para Jil Sander expresan esta visión contemporánea, con capas sobrepuestas, costura y simplicidad que define sus colecciones. La oficina de la Galería de Arte Anthony Grant fue concebida más como biblioteca para estudios curatoriales y recepción de invitados, con una colección a medida de mobiliario artesanal en una cálida y graciosa paleta de materiales livianos. Todo depende del estilo de vida y visión del usuario. Es sólo respetar los límites tangibles entre la distinción y la identidad espacial, para no matar o suavizar la marca o producto con el estilo.