La ciudad emprendió su modernización desde las olimpiadas de 1992; le ganó terreno al mar y edificó construcciones que le dan nueva vitalidad al puerto, además de mostrar una nueva cara al mundo.

El origen y la historia de Barcelona están fuertemente ligados al puerto, un enclave que al paso de los siglos logró transformarse y modernizarse hasta convertirse en uno de los más importantes del continente europeo, para luego estancarse hasta casi finales del siglo XX.

En la década de los 80, los barceloneses comenzaron a buscar la revitalización de la ciudad y, en especial, del puerto. Arrancó entonces un proceso de mejora y transformación total de la zona y se habló de cómo Barcelona volvía a “mirar el mar” gracias a varios proyectos que pusieron de relieve la voluntad del ayuntamiento por recuperar la zona para el uso ciudadano.

En 1987 el Puerto de Barcelona comenzó a elaborar su Plan Estratégico, un ambicioso proyecto global que estructuraba su territorio en torno a tres áreas principales: el puerto comercial, el puerto logístico y el Port Vell. Este último, que hasta entonces había quedado relegado a los usos portuarios más tradicionales y prácticamente obsoletos, se convirtió a partir de ese momento en un espacio de especial atención y comenzaron a visualizarse las múltiples posibilidades que ofrecía para el conjunto de la ciudad.

 

Barcelona y su arquitectura transformadora
Barcelona y su arquitectura transformadora

 

Port Vell logró convertirse en un puerto urbano, hoy es visitado por 16 millones de personas al año

 

Paradigma de la integración del puerto en la ciudad

 

La llamada Comisión del Port Vell se puso manos a la obra y redactó un plan que incluía varias obras de urbanización y construcción, que además se vieron fomentadas por la celebración en 1992 de los Juegos Olímpicos de Barcelona.

A lo largo de los 90 el Port Vell logró convertirse en un puerto urbano, abierto a los ciudadanos y reconocido en todo el mundo como paradigma de integración del puerto en la ciudad. Hoy es visitado por unos 16 millones de
personas al año.

En un total de 56 hectáreas se abrieron y ampliaron varios paseos marítimos y se construyeron zonas de ocio, bares, cines y museos, además de erigirse el complejo de oficinas World Trade Center Barcelona.

Ya a principios del 2000 se desarrolló un ambicioso proyecto urbanístico, rubricado por el arquitecto Ricardo Bofill en el espacio ganado al mar por la llamada Bocana Nord, por el que se contemplaba que los barceloneses ganarían más de 100,000 m2 de ciudad.

En la llamada Nova Bocana se ganaron 130,000 m2 de superficie al mar, de los que 90,000 se calificaron como edificables y 42,000 se destinaron a hoteles, 30,000 a usos recreativos y oficinas, más de 8,600 a uso industrial y 10,000 destinados a comercios, servicios de puerto y zona industrial.

La obra, inaugurada en 2009, supuso la prolongación del Paseo Marítimo, con una nueva entrada hasta el recinto en el que se erige el Hotel W. En este reciente acceso a la Nova Bocana se dispuso un estacionamiento subterráneo y numerosas áreas de jardines para uso y disfrute de los paseantes.

En una segunda fase se llevó a cabo la prolongación del Paseo Joan Borbón, y la construcción de dos nuevos espacios urbanizados. Por un lado, un paso de peatones sobre el dique de abrigo de un pequeño puerto construido en esa zona y, por otro, la plaza Rosa dels Vents de 7,000 m2, que une el paseo con un moderno rompeolas coronado por una grada-mirador situado a 11 metros sobre el nivel del mar.

 

La Bocana Nord quedó  finalizada en 2013
La Bocana Nord quedó  finalizada en 2013

 

Toma de posesión del espacio

 

La Bocana Nord quedó finalizadaen 2013. Las iniciativas que buscan la recuperación de entornos para las personas y los negocios suelen estar respaldadas por actuaciones cargadas de ilusión e impulso por parte de las autoridades y los responsables de los proyectos. A esta ilusión e impulso también deben contribuir los nuevos ocupantes, que deben hacer suyo el territorio para que la recuperación sea un hecho.

La Bocana Nord contó con dos proyectos que pusieron el toque especial a ese “asentamiento” necesario de las personas en el nuevo espacio: el Hotel W y la nueva sede central de la firma de moda Desigual.

En el caso del Hotel W, el diseño arquitectónico -a cargo de Ricardo Boffil- busca integrarse conceptualmente con el mar, realizando un edificio en forma de vela de barco. De hecho, a esta estructura de 99 metros de altura que da cobijo a 473 habitaciones y está levantada sobre una plataforma ganada al mar, se le conoce como Hotel Vela.

 

Lugares inspiradores

 

Por su parte, atención especial merece el edificio de Desigual, ya que es una de las pocas construcciones de oficinas en el mundo que cuenta con una ubicación de estas características y porque su ubicación conecta íntimamente con la filosofía de la compañía y con su forma de trabajar y de concebir la vida.

La firma de moda optó por un edificio -también diseñado por Ricardo Boffil- con espacios diáfanos, fachadas acristaladas y una amplia terraza que permiten el encuentro de los ocupantes con el mar, que queda a pocos metros de la entrada principal.

Además de disfrutar de la presencia del mar, en las inmediaciones del nuevo edificio se puede acceder a una variedad de servicios de restauración, instalaciones deportivas, hoteleras y de ocio. Asimismo, se mantiene una relación muy estrecha con el barrio de la Barceloneta, que sirve de antesala a la sede. La playa y el puerto juegan un papel muy importante a la hora de dar forma al edificio, ya que sus dos largas fachadas están orientadas y proyectan vistas a estos dos lugares.

La nueva sede cuenta con dos entradas principales, una con acceso peatonal que mira al mar y la otra que da acceso a una plaza interior. Ambas convergen en un lobby de tres alturas que sirve de distribuidor del edificio. El inmueble cuenta con cerca de 25,000 m2 formados por un sótano, la planta baja, cuatro niveles destinados a oficinas y una gran terraza en la planta de cubierta.

Una de las características que hace único este edificio son sus más de 3,500 m2 de superficie por piso. Las cuatro plantas de oficinas están organizadas e interconectadas por el atrio central (lobby de tres alturas) y la conexión vertical en el inmueble se realiza mediante ascensores y escaleras, mientras que la horizontal se soluciona a través de pasarelas que cruzan el vacío en todas las plantas menos en la cuarta.

Con esta solución, el atrio se convierte en la columna vertebral del edificio y junto a las terrazas que se asoman a él conforman el lugar llamado “La vida es chula”, un espacio en el que no hay oficina, no hay puestos de trabajo, sino entornos de comunicación informal (sillones, mesas bajas, etcétera), un lugar, en definitiva, creado para potenciar la sinapsis: comunicar, interactuar, conectar y encontrarse con los compañeros.

 

Edificio Desigual obra de Ricardo Boffil
Edificio Desigual obra de Ricardo Boffil

 

Conexión cultural

 

La nueva sede supuso la mudanza de todos los profesionales, que hasta 2012 estaban distribuidos en dos edificios en el centro de la ciudad, a un único emplazamiento ubicado frente al mar. La combinación de playa y oficinas se correspondía y alineaba con la cultura de Desigual: disfrutar de la vida, al mismo tiempo que se trabaja, un espíritu
“fun & profit”.

Esta conexión entre las personas y los espacios no sólo se produjo mediante un contexto habitable, inspirador y confortable. Para hacer a las personas verdaderamente protagonistas es necesario concebir los edificios de dentro afuera, orientándolos a sus necesidades y usos.

 

Para hacer a las personas protagonistas es necesario concebir los edificios orientándolos a sus necesidades y usos

 

En este sentido, el proyecto de la nueva sede de la firma catalana de moda contempló los espacios como apoyo a la estrategia de la compañía de adoptar unas nuevas formas de trabajo. Para ello, las áreas de las distintas plantas se concibieron de manera flexible, gracias tanto a la creación de entornos versátiles y adaptables a las necesidades cambiantes de los profesionales, como a la implantación de políticas de no territorialidad.

Así se definió una amplia tipología de espacios de trabajo que fueron pensados, diseñados y creados para las diversas tareas: desde think tanks  que facilitan el trabajo concentrado, a salas para reunirse, touch downs para un encuentro rápido con un compañero, entornos de comunicación informal, etcétera.

 

Proyectos a renovar en Nova Bocana

Modernizar las infraestructuras orientadas a la práctica de los deportes náuticos

Nueva marina para yates

Zona de servicios y club para las tripulaciones

Construcción de un restaurante

Inversión total: 1,000 millones de euros (1,381 millones de dólares)

 

La marina de Barcelona recibirá una inversión de 1.3 mdd
La marina de Barcelona recibirá una inversión de 1.3 mdd

 

El futuro se abre al mar

 

Nova Bocana no ha parado su desarrollo. Consciente de que sus posibilidades aún no se han agotado, la ciudad de Barcelona planea seguir ampliando la zona y ha definido varios e importantes proyectos que mejorarán sus espacios y permitirán extender su actual oferta cultural, deportiva y de ocio.

Durante los próximos años se modernizarán las infraestructuras orientadas a la práctica de los deportes náuticos, se construirá una nueva marina para yates en la Nueva Bocana y se finalizará la urbanización de toda la zona. Además se remodelará el llamado Muelle de Pescadores, para convertirlo en un nuevo y moderno equipamiento que contará con servicios e instalaciones accesibles a los visitantes. Entre los planes para este nuevo espacio se incluye la construcción de un restaurante y una zona de servicios y club para las tripulaciones, donde se calcula que diariamente puedan pasar unas 400 personas. Sumando todos los proyectos en curso, en estos momentos se calcula que existe una inversión de unos 1,000 millones de euros (1,381 millones de dólares) comprometidos para los próximos años, de los cuáles 826 millones son de capital privado.


Texto: Business Inovation Consulting Group

Foto: Spanic, bicg