Valle de Bravo

 Un lugar donde la tranquilidad y las aventuras extremas conviven… en paz

Encantador, cautivante, tentador… así es un Pueblo Mágico. Este concepto abarca a cada una de las pequeñas localidades cuya atmósfera es capaz de envolver, atrapar y seducir a quienes las visitan, abriéndoles la posibilidad de disfrutar de su historia, arte, belleza natural y gastronomía, además de su pintoresco entorno y de su gente. Los Pueblos Mágicos no sólo son poblaciones llenas de atractivos, sino que también poseen una adecuada oferta de servicios, carreteras accesibles y un patrimonio urbano que ha sido preservado del paso del tiempo.

Valle de Bravo es uno de esos pueblos. Situado a 60 minutos de Toluca y a dos horas del Distrito Federal, se ha convertido en un centro de recreo de primer orden por los innumerables atractivos que ofrece y por los sitios de interés que hay en sus alrededores.
El censo de 1990 marca un total de 15 mil habitantes, más una población flotante de seis mil 500, aproximadamente. Estas cifras incluyen a la ciudad y una veintena de pequeñas comunidades que se localizan en su periferia. Además, existen estimaciones de que en la localidad hay dos mil 800 casas de recreo capaces de albergar hasta 22 mil personas. Su clima es templado subhúmedo y su temperatura media anual es de 17 ºC, máxima 32 ºC y mínima 13 ºC. Su altura sobre el nivel del mar es de entre mil 400 y dos mil 600 metros.


La cabecera municipal de Valle de Bravo se encuentra a mil 850 metros. Valle de Bravo se encuentra dentro de la Cuenca del Río Balsas, constituida por cinco mil 458 embalses, entre los que destacan la Presa de Colorines, Tiloxtoc y Valle de Bravo. Asimismo, el municipio cuenta con una superficie territorial de 421.95 kilómetros cuadrados y presenta numerosas elevaciones dispersas en su territorio, destacando entre ellas el Cerro Gordo.
El pueblo está enmarcado por una gran cadena montañosa que contrasta con la inmensidad de su lago artificial que se formó por el embalse de la Presa Miguel Alemán.


Este lago funciona como marco perfecto para todo tipo de deportes acuáticos, por ejemplo navegación a vela, kayak, esquí o pesca, aunque también se pueden disfrutar de paseos en lanchas y de lunadas que ofrecen los yates con recorridos de tres horas y salidas programadas los fines de semana.

Un paseo por sus calles empedradas es una invitación a conocer las casas de estuco blanco adornadas con balcones de hierro forjado y techos de teja roja, los portales de la plaza, lugar donde podrán disfrutar deliciosos antojitos tradicionales, el popular Mercado de Artesanías, numerosas boutiques de decoración, galerías de arte y la Parroquia de San Francisco, patrono del lugar, que destaca por su original campanario del siglo XVI.


 En sus alrededores encontrará hermosas reservas naturales, como el Santuario de la Mariposa Monarca, donde de noviembre a marzo se aprecia el maravilloso espectáculo migratorio; el Parque Natural Bosencheve o la Reserva de Monte Alto, ideales para practicar todo tipo de deportes de aventura: montañismo, escalada en roca, ciclismo y campismo, así como el vuelo libre en ala delta, planeadores y parapente.
 Estas actividades extremas han hecho que en los últimos años esta población mexiquense sea el destino favorito para los amantes de la adrenalina, sin olvidar que también es posible practicar equitación y golf, este último en los magníficos campos de primer nivel que ahí se ubican: Club de Golf Avándaro (semiprivado), Club de Golf El Santuario (turístico), Club de Golf Rancho Viejo (turístico) y Campestre Izar. Es importante mencionar que en cualquier parte de “Valle”, como se lo llama coloquialmente, la naturaleza ofrece un espléndido espectáculo por la cantidad de árboles que circundan el área, asemejándola a un bosque semitropical.

El origen

El nombre original de Valle de Bravo era Temascaltepec, el cual cambió durante los primeros años de la colonia, cuando recibió el pomposo título de San Francisco del Valle de Temascaltepec. Años después, en marzo de 1878, mediante un decreto de la legislatura estatal, adoptó el sencillo nombre con que ahora lo conocemos (Ciudad de Valle de Bravo, en honor a don Nicolás Bravo).

Por más de tres siglos fue un asentamiento dedicado a la agricultura y la horticultura, sin embargo, hacia 1946 el paisaje y la vida del lugar se transformaron, cuando las tierras del valle fueron inundadas como parte del proyecto hidroeléctrico Miguel Alemán.

Como se mencionó, hoy en el lago de Valle de Bravo es posible practicar los deportes acuáticos propios de las zonas lacustres, y también se realizan todo tipo de competencias de regatas y lanchas rápidas, e igualmente se puede navegar tranquilamente en lanchas de motor y colectivas.

Por su parte, Avándaro, localidad vecina ya incorporada a Valle, cuenta con fraccionamientos y un hotel de gran categoría, e igualmente en ese lugar es posible realizar diversas actividades al aire libre. A principios de septiembre de 1971 Avándaro cobró celebridad por haber sido escenario del que en ese momento fue el reventón hippie más importante del país... 35 años han pasado desde aquel evento que casi nadie recuerda y el rincón mexiquense goza limpia y merecida fama como insuperable refugio de agobiados capitalinos y de algunos grupos de europeos, sobre todo franceses y alemanes, que gustan de la paz y la quietud de este destino.


Desarrollos vacacionales.

Hay que mencionar que Valle de Bravo y Avándaro no únicamente son considerados para vacacionar en determinadas temporadas, estos sitios han sido elegidos por nacionales y extranjeros, personas de clase media alta y alta sobre todo, que buscan pasar ahí sus fines de semana en algún lujoso hotel con todos los servicios, o que desean tener allí su casa de descanso y han encontrado una amplia oferta de productos residenciales y lotes para construir en medio de paradisiacos paisajes y un sinfín de oportunidades para pasarla bien.
En Valle de Bravo existen desarrollos como El Santuario, Izar, Llano Largo y Rancho Avándaro, que cubren las expectativas del más exigente turista. El Santuario es un desarrollo residencial ideado por Michel Domit, que ofrece la oportunidad de disfrutar este tradicional rincón de México con sus costumbres y fiestas, al mismo tiempo que lo convierte en un oasis para el cuerpo y el alma. Se encuentra en la ribera noroeste de la presa de Valle de Bravo, junto al fraccionamiento San Gaspar, justamente a un costado del lago. Preservando la montaña, el proyecto creció adaptándose a ella desde 1994.

La visión del empresario lo llevó a construir un complejo hípico-náutico, que hasta ahora conserva en su estructura piedras de cuarzo, una vegetación exuberante y fauna diversa. Cuenta con infraestructura diseñada especialmente para apreciar los paisajes de su entorno.
 Albercas de diversas formas y tamaños, jacuzzis, espejos de agua con camastros para asolearse, restaurantes, área de adultos, jóvenes y niños; caballerizas, guarderías, entre otros servicios más complementan el concepto único en América Latina.
 El Club Náutico tiene en la actualidad un muelle para más de 10 lanchas y veleros (el crecimiento a futuro será de acuerdo con la demanda, en bloques de diez en diez); adicionalmente hay elevadores de lancha neumáticos, un patio con rampa para maniobras, estacionamiento exterior para lanchas y malecón a todo lo largo de la Casa Club (120 metros).

Michel Domit inició la construcción de este enorme complejo con el apoyo y promoción del gobierno del Estado de México, en una zona donde la tierra adquiere mayor plusvalía para los inversionistas interesados en el concepto y en el desarrollo turístico de Valle de Bravo.

Otro club importante en la región es el Club Náutico Valle de Bravo, que en una extensión de 17 mil metros cuadrados cuenta con una casa club y jardines, área de usos múltiples, alberca, bar, restaurante en la terraza con vista al lago, canchas de tenis y tiendas donde venden artículos náuticos.
 El club tiene 56 lockers para sus miembros y cinco plataformas para botes de diversos tipos, y un tractor de alto poder para el arrastre de las lanchas; para el acceso al lago cuenta con dos rampas y tres embarcaderos para lanchas de hasta 60 metros de largo y 2.5 de ancho.


Fue el 16 de agosto de 1956 cuando los fundadores del Club Náutico Avándaro se reunieron, ya después de algún tiempo de velear juntos, para discutir acerca de la fundación de un club dedicado a la vela y ubicado en el lago de Valle de Bravo. El Club Náutico Avándaro fue el primero en el lago y el segundo en México (el primero fue el Club de Yates de Acapulco fundado un año antes). El club tuvo un crecimiento muy veloz y logró formar a muchos veleristas de clase mundial y nacional, tales como Eric Mergenthaler y Tania Elías Calles. Hoy en día el club tiene un terreno de 15 mil metros cuadrados y un total de 123 socios activos; cuenta con dos muelles (78 y 66 metros) y ambos tienen protecciones y se ajustan al nivel del lago.Por su parte, Izar es un desarrollo de 550 hectáreas al que se tiene acceso por Avándaro y se extiende desde la cascada Velo de Novia hasta las orillas del Lago de Valle de Bravo. Entre sus atractivos se pueden mencionar un campo de golf de18 hoyos, un club de vela, un club hípico y lotes residenciales.

 

Sitios para visitar


Según datos de la Dirección General de Turismo del Estado, la afluencia turística  anual es de aproximadamente dos millones 870 mil personas, de las cuales aproximadamente dos millones 792 mil son nacionales y 78 mil extranjeras.
No obstante, en los últimos años cada fin de semana llegan a Valle de Bravo entre mil 500 y dos mil vehículos y la mayoría de los visitantes son “turistas de ocho horas”, que llegan de paseo y regresan a sus hogares el mismo día.
Lo importante es que Valle de Bravo cuenta con una adecuada infraestructura turística, que incluye exclusivos hoteles, restaurantes, spas, clubes hípicos y campos de golf de primera categoría.
Los puntos de interés para el turismo se listan en 104 espacios físicos, de acuerdo con datos del municipio. Los más conocidos son: el lago, la Presa Valle de Bravo, la Laguna Negra, el Embarcadero Municipal, la Cascada Velo de Novia y tres cascadas más que se identifican como recursos hidrológicos naturales, además de los miradores Cruz de Misión y La Peña.
Esta última es una estructura rocosa de gran altura y escasa vegetación, donde es necesario caminar por senderos para llegar a la parte más alta y así poder apreciar la grandeza del lugar. Asimismo hay que mencionar la Torre Monte Alto, Avándaro, El Molino y El Salto de Ferrerías. La Cascada Velo de Novia es un bellísimo lugar, con un encantador paisaje natural rodeado de extraordinaria vegetación, idóneo para acampar, vivir días de campo, realizar cabalgatas y caminatas simples y sencillas para admirar los inigualables parajes. El lugar cuenta con estacionamiento, asadores, mesas y seguridad.

Otros espacios de atracción para el turismo son: el Centro Histórico de Valle de Bravo, donde se localizan la Parroquia de San Francisco y la Capilla de Santa María o Cristo Negro, el Mercado de Artesanías y el Municipal, la Casa de la Cultura, el Museo “Joaquín Arcadio Pagaza”, el Parque El Pino, la Alameda del Pueblo y la Plaza de los Tres Árboles.

Es importante también la Hacienda de Santa María Pipioltepec, que conserva un acueducto del siglo XVII, y el Carmel Maranathá, a 10 kilómetros de Valle de Bravo, un centro de espiritualidad, una casa de oración abierta a grupos de personas de cualquier religión, el cual es administrado por la orden de Carmelitas Descalzos.

 

 Ecoturismo y aventura

 

Los elevados cerros boscosos que rodean al lago de Valle de Bravo, especialmente los que están por encima de la localidad de Avándaro, son aprovechados por gente aficionada al vuelo en parapente y aviones ultraligeros. Para alcanzar la cima del macizo rocoso conocido como La Peña, donde existe una zona arqueológica no explorada, hay que realizar una caminata de aproximadamente 20 minutos.

El lugar es un mirador natural desde donde se contempla en todo su esplendor el espejo de la laguna y la ciudad. Para quienes desean una aventura de mayores dimensiones respecto a la escalada de enormes paredes rocosas verticales, tendrán a su alcance el Peñón del Diablo, un acantilado de más de 600 metros de escarpadas murallas que está unido a la Sierra que separa a Valle de Bravo. Actualmente Valle de Bravo se ha convertido en el punto de encuentro de muchos pilotos de parapente experimentados, así como de muchas personas decididas a cumplir su sueño de volar por primera vez.Si este último es tu caso puedes reservar tu vuelo y encontrarte en Valle de Bravo con la persona que se hará cargo de pilotar el parapente por ti, dándote absoluta libertad de disfrutar la vista y la emoción que provoca el estar a más de mil 500 metros de altura observando estrechas calles, el abundante color verde de los montes que rodean el valle y los destellos reflejados por el mágico lago.

 

Artesanías

 

Valle de Bravo es un lugar ampliamente conocido por los trabajos artesanales y artísticos de sus pobladores, basados en tradiciones de años.La alfarería tradicional y auténtica es la elaboración en barro café, el cual es extraído de las minas del Calvario y Barranca Seca.

Ha sido desarrollada principalmente por los pobladores del Barrio de Otumba. Hay que mencionar que actualmente está viéndose afectada por la dificultad de obtener el material para su elaboración, no obstante, varias familias continúan conservando esta tradición.

Respecto de los tejidos participan buena parte de la población otomí, mazahua y mazatlinca del municipio, que se dedica a la producción manual de artículos artesanales; en cuanto al hierro forjado hay que mencionar que es muy utilizado para la elaboración de puertas y ventanas, así como para artículos decorativos: lámparas, maceteros, candiles, mesas y sillas, entre otros.
Con la madera también se elaboran mesas, sillas, figuras decorativas, puertas, ventanas y balcones, e igualmente se pueden encontrar trabajos de cestería, tales como canastos de raíz o carrizo, petates, aventadores para el anafre y protectores para la cocina.
 En materia de gastronomía, la cocina internacional y la esmerada elaboración de platillos de cierta complicación hacen que algunos restaurantes de Valle de Bravo y Avándaro se hayan convertido en lugares de verdadero interés gastronómico.