México ¿Ciudad Inviable? Entre el caos y un nuevo urbanismo

Desde hace varias décadas se emiten comentarios catastrofistas acerca del futuro de la capital mexicana. Varios de esos presagios toman fuerza hoy día: explosión demográfica, crecimiento desmedido de la mancha urbana, desabasto de agua, enorme polución ambiental y excesivo tránsito motorizado, son sólo algunos de los problemas que ubican a la ciudad al borde de un punto de quiebra? ¿Hacia dónde nos dirigimos? ¿Estamos al borde del colapso?


María Buhigas, Representante de la agencia metropolitana de desarrollo, urbanismo e infraestructura S.A.

Si usted recurrentemente enferma de las vías respiratorias a causa del smog, el tránsito citadino le parece insufrible y en más de una ocasión ha padecido la falta de agua en casa, es posible que su visión del futuro no sea nada optimista. Incluso es probable que forme parte del grupo de escépticos que avizoran una catástrofe de dimensiones épicas en el Valle de México.

Afortunadamente no sucederá nada de eso. No, a menos de que un cataclismo meteorológico o un sismo de dimensiones dantescas se haga presente en el futuro inmediato. Lo que sí es cierto es que independientemente de lo que suceda en el corto plazo, la Ciudad de México ya arroja muestras de "gravedad" en varios indicadores de calidad de vida, que surgen a consecuencia del patrón convencional de uso de la tierra, la desordenada edificación sobre el territorio, la pérdida de vitalidad en los espacios, así como el deterioro del ambiente natural. Sin embargo, aún con estos malos antecedentes, los especialistas se rehúsan a imaginar la muerte de esta ciudad.

Entrevistas con varios expertos en el tema nos dejó ver las posibles soluciones para hacer de lo viable, algo sustentable. Aquí los pasos a seguir.

Metamorfosis

¿Estamos dirigiéndonos rumbo al colapso?, le pregunté a María Buhigas, representante de la Agencia Metropolitana de Desarrollo, Urbanismo e Infraestructura S.A., de la ciudadcatalana de Barcelona. Ella respondió de inmediato, que no. "La ciudad sobrevivirá a pesar de todo esto? hay mucho en qué trabajar, yo no sería pesimista, dijo, mientras con una mirada pensativa que aduce a la complejidad de nuestra realidad, comenta que "una ciudades un ente vivo, y así como somos capaces de cambiar en lo individual -siempre y cuando nos lo propongamos-, las ciudades son susceptibles de transformarse. Todo depende hasta dónde se desee hacer ese cambio. Después de todo, agregó, la problemática que enfrentan los mexicanos, no es tan diferente a las de otras grandes ciudades en el mundo con similares circunstancias.

¿Cómo es que llegamos a este punto donde ya nada parece sustentable?, inquiero nuevamente a Buhigas. Ella comentó que "el desarrollo convencional es caro social, económica y ambientalmente. La necesidad de trasladarse de un sitio a otro en automóvil por largas distancias y tiempos aumenta el uso de la energía y el presupuesto familiar y público asignado a la transportación. Los costos de construcción, mantenimiento y reconstrucción de la infraestructura y de los servicios públicos -como la recolección de la basura-, crecen geométricamente con el desperdicio y la baja densidad de la edificación. A la ecuación deben sumarse los costos por las pérdidas en la transmisión de la energía y del agua a través de extensos troncales y sistemas distribución, ahí reside en gran parte el problema, y otros como los de salud vinculados a la contaminación de agua, tierra y aire generado por el uso intensivo del automóvil, entre otros refiere la experta.

¿En este sentido, cómo leemos la expansión desmedida de la mancha urbana? Bueno, lo anterior señala también a circunstancias sociales: el aumento de los precios del suelo que resultan de la escasez relativa de la tierra que queda disponible con el desperdicio, y de la expectativa de la ganancia especulativa. El precio esperado de la tierra, que se establece no por el uso autorizado, sino por aquel que el uso más intenso con la ayuda de algún conecte pueda lograrse. Ese sobre costo y malgasto resulta en el agotamiento acelerado de los recursos naturales y por ende, de la calidad de vida en la urbe, a lo que se suma la insuficiencia de los recursos del estado para financiar efectivamente la infraestructura, la urbanización, la vivienda y los servicios; sin olvidar el encarecimiento de nuestra vida y de nuestra base de producción, reduciendo en consecuencia, la capacidad competitiva de la economía, sentenció Buhigas.


Carlos de Leo, Catedrático de la Universidad Iberoamericana.



Nuevo Urbanismo

¿Existe un mecanismo de marcha atrás para el fenómeno que hemos ocasionado?, cuestioné a Carlos de Leo, catedrático de la universidad Iberoamericana y quien hasta hace poco coordinaba la maestría en Desarrollo Urbano en la misma institución. Desde no hace poco tiempo, responde De Leo, se trabaja sobre un conjunto de teorías desarrolladas por un conjunto de sociólogos, urbanistas, arquitectos e ingenieros, que son llamadas Nuevo Urbanismo. Y este se basa en el desarrollo regional sostenible asociado a la más antigua tradición de la conservación de los recursos y a la planificación ecológica.

¿Qué estamos haciendo mal con los asentamientos humanos?, pregunté a De Leo. Con actitud impaciente dice que con los modelos de construcción habitacional implementados por los desarrolladores inmobiliarios durante los últimos años, se están haciendo fraccionamientos antiguos, arcaicos y peligrosos, se están haciendo nódulos o células sociales, pero no se crea "ciudad" en el término estricto de la palabra; y ello en el mejor de los casos, cuando se fracciona adecuadamente y no hablamos de asentamientos irregulares.

De Leo refiere que en México seguimos construyendo -en el mejor de los casos- como lo hacían los americanos en los años sesentas y setentas, en los que una enorme masa habitacional quedaba al margen de los servicios, del comercio y de las fuentes de trabajo. Se siguen construyendo privadas en las que para cualquier necesidad se tiende al desplazamiento en automóvil, lo que fomenta una cultura de uso del vehículo, misma que es anacrónica con nuestros tiempos debido a los problemas de contaminación ambiental, e incomodidades que tal situación obliga.

El catedrático de la Ibero ejemplifica diciendo que "Santa Fe, la zona más moderna y exclusiva de la capital mexicana es un error urbano, ya que sus fraccionamientos habitacionales siempre están cerrados, siempre están vacíos y sin vida aparente, de espaldas a las avenidas y la los ojos de la gente. En estas colonias para todo se requiere del auto, además de que con ello se propicia la inseguridad y el crimen, pues al ser espacios cerrados, donde no hay ojos que vean y vigilen lo que pasa en las calles, la criminalidad siempre está al acecho".

Los estadounidenses ya se dieron cuenta que lo que fomentaron por años, es un error y hoy están cambiando a lo que teóricamente se le llama como un "nuevo urbanismo". Paradójicamente, esto de calles abiertas, con comercio y servicios cercanos a no más de cinco minutos de tu casa, con fuentes de empleo y mucha vitalidad en las calles, es un típico pueblito o colonia popular de este país, pero hoy a la gente se le vende erróneamente la idea de que los fraccionamientos cerrados son lo que le ofrece más seguridad, cuando la realidad es todo lo contrario, y los urbanistas somos justamente los que construimos esta ciudad, los que hacemos unidades introvertidas, y cerradas sin ojos que vean hacia fuera, pero todo porque copiamos esquemas que no obedecen a nuestra realidad ni a nuestras necesidades, siendo que el mexicano es un pueblo que tiende a usar el espacio público de forma distinta a los norteamericanos. A nosotros nos gusta placear, nos gusta el comercio en las calles, no deberíamos de copiar estos esquemas obsoletos, dice De Leo.

Víctor López Rodríguez, coordinador de la carrera de ingeniería civil de la Ibero, explicó en una charla aparte con Real Estate Market & Lifestyle, que ante el tema del crecimiento desmesurado de la urbe, lo que se tiene que hacer, es fomentar la densificación de zonas, es decir, que hagamos más niveles de vivienda en un mismo lote, en vez de optar por la expansión de áreas, pues la primera fórmula nos llevará a un mejor aprovechamiento del espacio y los servicios con que se dispone en el área.


Periférico Sur.



La reutilización y reconversión de zonas es otra estrategia que se debe de tomar en cuenta, ya que las zonas viejas de la ciudad son las que ya cuentan con los servicios que demanda la población y muchas de ellas antes tenían una vocación diferente, como la industrial. Reutilizar estas zonas es más barato que seguir otorgando permisos para construir en tierra que ahora tiene vocación agrícola.

El Nuevo Urbanismo es entonces una respuesta a los problemas asociados a dichos patrones de ocupación y urbanización del territorio, atributos de nuestra modernidad, si se quiere. Sin embargo, vale aclarar que el nuevo urbanismo no es nuevo frente al desarrollo convencional, que éste, como hemos visto y vivido, es la negación de lo urbano. Es nuevo frente al urbanismo tradicional, pues aunque desea recuperar lo mejor de la morfología tradicional, se propone articularla y la articula a las necesidades del presente y del futuro. Así es que de lo que se trata es de recuperar lo mejor del urbanismo tradicional que des-aprendimos, superar lo peor del contra urbanismo que sufrimos y de propiciar la ciudadhabitable para ahora y para el futuro.

Infraestructura y transporte

Somos una ciudad de casi 20 millones de personas, ¿qué hacemos con respecto a la movilidad?, le pregunto a López Rodríguez. Simple? tratar con seriedad los temas de vinculación metropolitana, responde. Hay que ver que esta urbe es la suma de dos entidades que por años tuvieron desconectados sus planes de crecimiento, de tal forma que no había avances posibles. Sólo recientemente con la construcción de obras como el Tren Suburbano, se hará algo verdaderamente efectivo para combatir los ríos interminables de vehículos en las calles y avenidas. Los estadísticas origen-destino sirven mucho para ello, pero desgraciadamente a veces son muy parciales y por la falta de comunicación entre las instancias, las obras de mitigación de los puntos problemáticos de tránsito tardan en establecerse y muchas veces por lo mismo se hacen mal.

El ingeniero Guillermo Mancilla Herrera, catedrático de la facultad de ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a quien también entrevisté, respecto a lo anterior comentó que "aunque parezca difícil de creerlo, es posible que nunca se hubiera pensado en que la mancha urbana se iba a extender como lo ha hecho en el último siglo, y cuando se empezó a construir infraestructura como el anillo periférico, inmediatamente se ahogó, lo que también le impidió crecer hacia el futuro. A eso hay que agregar la falta de cultura vial que priva en nosotros, dice, pues con ello nos hemos acostumbrado a situaciones que son del todo anormales. Debido a lo anterior, Mancilla Herrera vaticina que aunque se tomen medidas, es posible que el tiempo de desplazamiento, siga incrementándose hasta que podría llegar al punto de la paralización.

La única solución posible para este fenómeno, sentencia María Buhigas, es la promoción del transporte público, acompañada con un cambio de actitud que implique el compartir el auto. Es muy triste ver que las avenidas van llenas de una persona por coche, sin que se tenga la consciencia de las consecuencias a nivel ambiental y social que esto conlleva, señaló.

El arquitecto Víctor López coincide con Buhigas, y deja en claro que crear sistemas de transporte eficientes, limpios y económicos es una manera de atajar dos problemas: contaminación y congestión vial. Lo malo de esto, es que las autoridades cuando piensan en transporte público, siempre piensan el las clases populares. Eso no pasa en otras ciudades del mundo de las que debemos de copiar las cosas buenas, como sus sistemas de transporte. En ellas se sube incluso un sujeto con bombín, debido a que irá cómodo, seguro y es más barato que andar en su auto. También en estos casos se le da énfasis al tiempo de los recorridos, con lo que no tienes que estar con la angustia de a qué hora vas a llegar pues el camión va lento. Ahí sabes a la hora que sales y llegas.

El mentor de la UNAM puso énfasis en que las medidas que se tomen deben de ir acompañadas de la aplicación de la ley y las sanciones correspondientes, ya que no es un secreto para nadie, que la corrupción en los cuerpos policiacos benefician al mejor postor, con lo que la gente ya se encuentra habituada a violar las leyes de tránsito.

¿Y los segundos pisos? Un movimiento negativo en la cabeza del ingeniero Mancilla reprueba la acción mientras dejó en claro que esa no es una solución por donde se le quiera ver. La respuesta a la movilidad está, dice, en un buen transporte público. Un buen sistema es más barato que construir segundos pisos, más eficiente y más limpio, desgraciadamente eso no da bonos políticos. Gran parte de las soluciones de este país, no sólo de la ciudad se basan en voluntad política, pero como nadie quiere aplicar la ley porque eso no es populista, entonces las soluciones no llegan o se quedan a medias, sentencia Mancilla Herrera.

Carlos De Leo, coincidió con mancilla, y agregó que en las principales capitales del mundo los segundos pisos ya demostraron su ineficacia y por ello hasta los están tirando. Pero aquí seguimos copiando esquemas obsoletos, tal es el caso del Distrito Federal y el Estado de México, que apenas los levantan. Lo que se debe de hacer es tomar ese dinero e invertirlo en transporte público, reitera, ya que como en la actualidad el precio de los coches ha disminuido, las ciudades se están llenando de autos y construir más vialidades se vuelve en un cuento de nunca acabar.


Metrobus de ka Ciudad de México.


Agua, energía y recursos

La escasez de agua cada día es un problema que toma peores dimensiones. ¿Qué hacemos?, cuestioné al ing. Mancilla Herrera. Cuidarla, contesta con cierta ironía. En 20 ó 25 años es posible que no haya agua que alcance en esta ciudad, el problema es gravísimo y se puede llegar al desabasto total. De hecho ya ocurre con decenas de colonias del oriente de la capital, mientras que en el poniente, apenas naciendo de la tierra y bajando de los cerros, va a parar a las alcantarillas o se contamina de inmediato con descargas habitacionales y de empresas. Es el absurdo total, dice.

Según la estadística que se consulte, se pierden en fugas de la red de distribución entre el 10 y 40 por ciento del agua que llega a la ciudad. Esto no puede seguir sucediendo, la gente a menudo no piensa que es a los pequeños los que les tocará lidiar con esta situación. Muchos se quejan de lo que ocurre en su barrio o casa, pero no hacen ni el más mínimo intento por conservar lo que hoy tienen, señala Mancilla Herrera.

Una solución efectiva ante el problema es, que como sucedió con la luz, se le vaya quitando gradualmente el subsidio al agua, para que de esa forma, la gente tome consciencia de que el desperdicio es casi un crimen.

Al respecto, María Buhigas dijo con mucha seriedad: la gente cuando está en casa, no se pone a pensar de dónde viene y cuánto cuesta llevar hasta su casa, lo que sale con sólo abrir un grifo, encender un interruptor o utilizar una toma de luz. No se pone a ver a dónde va a parar la mierda que desecha y la basura que genera cuando el camión se la lleva de su casa. No contemplan que en muchos casos, ellos tienen agua o energía mientras que mucha gente padece de ellas. Es sólo una ecuación de ser leales a la tierra y darnos cuenta de que no hay planeta que aguate lo que le estamos haciendo a nuestra casa.

Así pues, los expertos refieren que si bien es cierto que no observaremos escenarios apocalípticos respecto a la vida en la ciudad, más valdría que unamos esfuerzos individuales para darle una nueva opción a nuestra maltrecha ciudad. Seguramente usted lo agradecerá, pero sobre todo, las futuras generaciones. El camino entre el caos y una mejor calidad de vida, en buena medida está en sus manos. No dejará de padecer la ciudad, pero quizá, la haga una ciudad más vivible; o bien en otros términos y como refería a Kennedy, vea qué puede hacer por la ciudad, y no espere a ver qué es lo que la ciudad hará por usted.