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Para la producción de microcomponentes, México es un apoyo esencial para Estados Unidos, de ahí la necesidad de formar mano de obra especializada en la fabricación de semiconductores.

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Hace dos décadas, el concepto de globalización era muy utilizado, pero ahora, la regionalización entró en escena, así como la demanda veloz de componentes para el usuario final, por lo que, la relación entre México y Estados Unidos se vislumbra fortalecida con el nearshoring, señaló Erick Brunet, director ejecutivo de Newmark, y destacó que esta mejora en la relación bilateral se ha desarrollado a lo largo de los años gracias al tratado comercial.

Este progreso, mencionó a su vez Giovanni D’Agostino, director regional para América Latina de la firma, ha llevado a México a convertirse en el principal socio comercial de Estados Unidos. Consideró también esencial abordar la formación de mano de obra especializada en la fabricación de semiconductores, dado que México no cuenta con la ingeniería necesaria para producirlos del tamaño demandado.

“La industria de semiconductores es compleja y altamente especializada. La fabricación de estos productos, cuyo tamaño se mide en micras, se encuentra concentrada en unos cuantos países asiáticos que cuentan con la experiencia adquirida a lo largo de años de entrenamiento especializado”, mencionó D’Agostino.

Bajo este escenario, Brunet recordó que el gobierno de Estados Unidos emitió en 2023 la Ley de Estímulos a la Industria de Microprocesadores y Alta Tecnología, fortaleciendo las restricciones para que China adquiera chips de última generación y los equipos necesarios para su fabricación. Esto se hizo con la intención de proteger las tecnologías, en un contexto en el que China ha incrementado su participación en el mercado de los chips, los cuales son cruciales para automóviles, dispositivos electrónicos y otros productos. Aunque Estados Unidos produce un 12% de los chips, ninguno es de los más avanzados del mundo.

 

Mientras que Taiwán produce el 90% de los chips avanzados, que son esenciales para la economía estadounidense, la cual sigue siendo líder en el diseño de los microcomponentes. Sin embargo, un conflicto geopolítico podría poner en peligro las patentes de los microcomponentes, muchas de ellas europeas y americanas, y especialmente las chinas, que son quienes los fabrican.

 

En caso de una ruptura, uno de los países se quedaría con las patentes y el otro con la infraestructura, situación perjudicial para ambas partes, porque no habría producción. “Para Estados Unidos, la ley sobre semiconductores es un tema de seguridad nacional", enfatizó Brunet.

"Durante el Covid 19, se dieron cuenta que el 75-80% de los semiconductores se hacen en Asia y que no podían traerlos debido a los contenedores atorados, lo que hizo que toda la industria de este lado del planeta se rezagara. No se pudieron entregar celulares, coches; prácticamente nada, porque ya todo tiene un componente smart. Como es un tema de seguridad nacional para EU, van a preferir hacerlos tanto allá como en México, decisión conveniente para ambas partes”.

De ahí que sea imprescindible que México fortalezca la educación tecnológica, capacitación, maquinaria, infraestructura y energía constante, que no tenga picos o fluctuaciones. Las empresas de alto valor agregado son más conscientes en cómo demandan los insumos y cómo los consumen, por lo que, si México ofrece energías renovables, lo hace más atractivo a las inversiones.

Además, agregó el director ejecutivo de la firma, el costo de capital global suele ser más barato para las empresas cuando tienen algún argumento verde dentro de la operación.

 

“Con el programa STEM, lo hemos hecho muy bien en México, enfocados en la ciencia, tecnología, matemáticas e ingeniería, donde llevamos muchos años. Sin embargo, hay muchos países que se encuentran más avanzados en cantidad de talento para estas tareas, lo que nos posiciona a años de distancia de poder implementar la producción”.

 

Y quien saldrá beneficiado con el Plan Sonora, apuntó el experto, es Estados Unidos, siempre y cuando México otorgue un rápido suministro de energía, ya que con ello tendrá el incentivo de traer la producción a territorio mexicano, dado que es más barato para el costo total de manufactura.

Finalmente, Brunet destacó que “Estados Unidos puede favorecerse de usar a México como punto de manufactura. Además de que existe afinidad cultural, el producto mexicano es muy bien recibido. En Europa definitivamente hay muchísimo espacio para crecer, y Asia es cada vez más un mercado de consumo interno, después de años de ser los que más maquilaban y producían para generar riqueza. Con el capital acumulado en el Oriente, el consumo no se va agotar”.