El estudio danés de arquitectura BIG (Bjarke Ingels Group) ganó el concurso internacional para desarrollar Tirana Fountain Plaza, un proyecto arquitectónico que plantea elevar un complejo de usos mixtos sobre el parque Rinia, en el centro de la capital albanesa.
Se ubicará en el área conocida como Taivani, donde actualmente se encuentra el complejo Taiwan. El proyecto forma parte de las transformaciones urbanas previstas para Tirana rumbo a 2030, una estrategia que ha incorporado propuestas de estudios internacionales para modificar el perfil arquitectónico de la ciudad.
Una arquitectura inspirada en las nubes
El diseño de BIG se distingue por una composición de volúmenes blancos, terrazas superpuestas y formas redondeadas que evocan una nube suspendida. La estructura se elevará sobre columnas esbeltas para liberar parte del nivel del suelo y permitir que el parque y sus recorridos públicos se extiendan por debajo del edificio.

Contempla el programa residencias, oficinas, espacios hoteleros y equipamiento cultural. En lugar de ocupar toda la superficie con construcción, la propuesta busca integrar jardines, áreas de encuentro y zonas cubiertas que puedan funcionar como una extensión del espacio urbano.
También el agua tendrá un papel relevante en el conjunto. El diseño prevé conservar la fuente existente e incorporar nuevos elementos acuáticos, mientras que la propuesta paisajística plantea conectar el parque con el entorno del río Lana.
La selección de BIG se produjo mediante un concurso internacional en el que participaron cinco estudios de arquitectura: BIG, COBE, Barozzi Veiga, l’AUC y JDSA. El resultado sitúa a Tirana dentro de una tendencia de transformación urbana que recurre a proyectos de gran escala para replantear la relación entre densidad, arquitectura contemporánea y espacio público.

No obstante, Tirana Fountain Plaza permanece en fase de proyecto. Su impacto dependerá de la ejecución, la accesibilidad efectiva de las áreas comunes y la integración del desarrollo con el tejido urbano existente.
Finalmente, la propuesta abre una discusión relevante para el mercado inmobiliario internacional: cómo incorporar nuevos usos residenciales, hoteleros y corporativos sin reducir la disponibilidad de espacios públicos en zonas centrales.
