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Las expectativas del sector privado para la economía mexicana en 2026 se mantienen estables, aunque con señales mixtas que reflejan un entorno de incertidumbre persistente, destacando el repunte que se espera en la inflación.

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Las perspectivas de crecimiento del consenso de analistas que consulta mensualmente Banco de México (Banxico) venía mejorando paulatinamente, pero finalmente se ha detenido esa mejora.

 

De acuerdo con la más reciente encuesta de marzo, publicada por el Banxico al inicio de abril, el pronóstico de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) se ubicó en 1.49% (mediana), prácticamente sin cambios respecto al mes previo, lo que confirma una tendencia de bajo dinamismo económico.

 

Este comportamiento es consistente con la trayectoria observada en semanas previas, cuando algunos analistas habían ajustado ligeramente al alza sus estimaciones hacia niveles cercanos a 1.5%, aunque sin modificar el escenario de crecimiento moderado.

Y en materia inflacionaria, las expectativas se deterioraron marginalmente. La inflación general para el cierre de 2026 fue revisada al alza a 4.21%, alejándose del objetivo del banco central y consolidando un sesgo de persistencia inflacionaria.

 

 

Asimismo, los analistas continúan anticipando condiciones monetarias relajadas. La tasa de fondeo se prevé en 6.50% al cierre de 2026, reflejando que el proceso de relajación será gradual y condicionado al comportamiento de los precios que han venido repuntando.

En el frente cambiario, las expectativas permanecen ancladas, con un tipo de cambio estimado en 18.10 pesos por dólar, lo que sugiere confianza relativa en la estabilidad financiera, pese al entorno global complejo.

 

No obstante, el balance de riesgos se mantiene sesgado a la baja. La probabilidad de una contracción trimestral del PIB aumentó para los primeros meses de 2026, lo que refleja preocupaciones sobre la debilidad de la actividad económica.

 

En conjunto, los resultados muestran que, aunque no se anticipa un deterioro abrupto, prevalece una visión prudente: crecimiento limitado, inflación persistente y condiciones financieras aún restrictivas. Un escenario que confirma que la economía mexicana seguirá enfrentando retos estructurales y un entorno internacional incierto.