Las perspectivas de crecimiento del consenso de analistas que consulta mensualmente Banco de México (Banxico) venía mejorando paulatinamente, pero finalmente se ha detenido esa mejora.
Este comportamiento es consistente con la trayectoria observada en semanas previas, cuando algunos analistas habían ajustado ligeramente al alza sus estimaciones hacia niveles cercanos a 1.5%, aunque sin modificar el escenario de crecimiento moderado.
Y en materia inflacionaria, las expectativas se deterioraron marginalmente. La inflación general para el cierre de 2026 fue revisada al alza a 4.21%, alejándose del objetivo del banco central y consolidando un sesgo de persistencia inflacionaria.
Asimismo, los analistas continúan anticipando condiciones monetarias relajadas. La tasa de fondeo se prevé en 6.50% al cierre de 2026, reflejando que el proceso de relajación será gradual y condicionado al comportamiento de los precios que han venido repuntando.
En el frente cambiario, las expectativas permanecen ancladas, con un tipo de cambio estimado en 18.10 pesos por dólar, lo que sugiere confianza relativa en la estabilidad financiera, pese al entorno global complejo.
En conjunto, los resultados muestran que, aunque no se anticipa un deterioro abrupto, prevalece una visión prudente: crecimiento limitado, inflación persistente y condiciones financieras aún restrictivas. Un escenario que confirma que la economía mexicana seguirá enfrentando retos estructurales y un entorno internacional incierto.