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Quienes compran su primera vivienda antes de los 30 años pueden acumular 22.5% más patrimonio que si lo hicieran a los 50 años, aunque el aumento en los precios de las casas ha retrasado la entrada al mercado inmobiliario.

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El momento en que una persona logra comprar su primera vivienda puede marcar una diferencia importante en su estabilidad financiera a lo largo de la vida. Un informe de Realtor.com revela que quienes adquieren su primera casa antes de los 30 años pueden acumular más riqueza en el futuro, aunque acceder al mercado inmobiliario a esa edad se ha vuelto cada vez más complicado.

 

De acuerdo con el Informe de Riqueza Generacional, las familias que compran una vivienda antes de los 30 años tienen un patrimonio neto 22.5% mayor al llegar a los 50 años, en comparación con quienes esperan hasta los 40 para dar ese paso. En términos económicos, esto representa alrededor de 119,000 dólares adicionales en patrimonio promedio.

 

La vivienda como base de la riqueza

La compra de una vivienda ha sido históricamente uno de los principales mecanismos de acumulación de riqueza en Estados Unidos. Al adquirir una casa a una edad temprana, los propietarios tienen más tiempo para beneficiarse de la apreciación del valor del inmueble y para reducir gradualmente su deuda hipotecaria.

“La propiedad de una vivienda ha sido durante mucho tiempo un pilar fundamental de la seguridad financiera en Estados Unidos, y nuestro análisis demuestra que sentar esas bases cuanto antes puede tener un gran impacto”, explicó Danielle Hale, economista jefe de Realtor.com.

Y comentó que “acceder al mercado inmobiliario a una edad temprana no solo proporciona un lugar donde vivir, sino que también impulsa un crecimiento más amplio del patrimonio. Al disponer de más años para la revalorización y el pago de la hipoteca, quienes compran una vivienda a tiempo construyen una base de riqueza que genera oportunidades que se extienden a la siguiente generación”.

Cada vez más tarde para comprar

 

Aunque los beneficios de comprar vivienda temprano son claros, el acceso al mercado se ha retrasado de forma significativa. En 1990, la edad promedio de los compradores de primera vivienda era de 30 años, pero para 2025 esa edad aumentó a 40 años.

 

Este cambio está relacionado con el rápido aumento de los precios de la vivienda, que han crecido casi el doble de rápido que los ingresos. Como consecuencia, el tiempo necesario para reunir el pago inicial también se ha disparado.

Mientras que en 1990 los compradores tardaban alrededor de tres años en ahorrar para el enganche, hoy ese proceso puede tomar casi una década.

 

 

El efecto que se transmite entre generaciones

 

También el informe muestra que la propiedad de vivienda no solo impacta a quienes compran, sino también a sus familias. Los hijos que crecen en hogares donde los padres son propietarios tienen 18.4% más probabilidades de comprar una vivienda antes de los 35 años.

 

Además, los propietarios tienen 1.3 veces más probabilidades que los inquilinos de dejar una herencia a la siguiente generación, lo que refuerza el papel de la vivienda como herramienta de movilidad económica.

En muchos casos, el apoyo familiar también influye en el acceso al mercado. Datos de la National Association of REALTORS muestran que uno de cada cinco compradores primerizos recibe ayuda económica de familiares o amigos, ya sea en forma de regalos o préstamos.

Incluso pequeñas herencias pueden marcar la diferencia. Los hogares que reciben al menos 5,000 dólares tienen 2.5 veces más probabilidades de convertirse en propietarios que aquellos que no reciben apoyo financiero.

Una herramienta clave para construir patrimonio

Uno de los factores que explica el impacto de la vivienda en la riqueza es el llamado “ahorro forzoso” que genera una hipoteca. Con cada pago mensual, una parte del dinero se convierte en patrimonio dentro del inmueble.

 

A lo largo de las últimas décadas, las encuestas sobre finanzas del consumidor muestran que los propietarios de vivienda mantienen un patrimonio neto promedio entre 30 y 50 veces mayor que el de los inquilinos.

 

Cuando el acceso a la vivienda se retrasa, los compradores pierden años valiosos de crecimiento patrimonial, lo que puede afectar su situación financiera en la mediana edad.

De cara al futuro, el informe señala que incrementar la oferta de vivienda, facilitar el acceso al crédito y apoyar a los compradores primerizos será clave para mantener abierta la puerta de entrada al mercado inmobiliario y evitar que la brecha de riqueza generacional continúe ampliándose en Estados Unidos.