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¿Cuál es la mejor  época  para comprar casas?.

Esta es una pregunta que con frecuencia se hacen las personas que tienen dentro de sus proyectos en el corto plazo la compra de una vivienda. El origen de esta inquietud tiene relación con la importancia que tiene este objetivo, al ser probablemente

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la compra de mayor valor que hará en la vida y que representa la formación de un patrimonio.

Dos factores son los que comúnmente alimentan sus dudas, el primero es si los precios en el mercado inmobiliario son los mejores y segundo, si las condiciones financieras en el momento permiten realizar la compra con un grado de riesgo razonable.

Todos sabemos que la compra de una casa es una inversión de largo plazo, normalmente se adquiere para conservarla al menos durante 10 años y esto ayuda a que los niveles de riesgo para quien la adquiere sean menores, de la misma manera sucede con las inversiones en instrumentos financieros de largo plazo.

Hemos escuchado historias de terror que han sucedido en otros países, en donde los precios de los bienes raíces se han desplomado de manera importante en períodos de tiempo muy cortos, poniendo en riesgo el patrimonio de las personas.

Existe la posibilidad de que esto también suceda en nuestro país, sin embargo tenemos que analizar el contexto a efecto de determinar la probabilidad de que esto ocurra.

Históricamente, al menos en los últimos 50 años, en México no hemos tenido fenómenos de deflación en bienes inmuebles, en períodos de crisis profundas se han estancado por algún tiempo, pero regresan a sus tendencias de apreciación tradicionales, representando típicamente una inversión muy segura en donde se han refugiado grandes capitales.

Este comportamiento tiene su fundamento en el déficit de vivienda existente en el país y a la velocidad con la que crece el mercado inmobiliario, misma que ha estado por debajo de la tasa de crecimiento poblacional, esto genera demanda inmobiliaria que mantiene los precios estables o a la alza, aún en períodos de crisis, disminuyendo el riesgo de este tipo de inversiones.

Si bien, existen oportunidades de compra de vivienda a valores bajos localizadas en ciertos mercados y bajo circunstancias particulares, en general si se adquiere una casa a un valor de mercado razonable, en el largo plazo será una buena inversión con poca posibilidad de haber hecho una “mala compra”, por lo que debemos estar tranquilos de que siempre será un buen momento en este sentido.

Desde el punto de vista del financiamiento, es importante también considerar el largo plazo, estar conscientes de que hoy se pueda cubrir la mensualidad de la hipoteca con facilidad, y asegurar que también lo podamos hacer en el futuro, esto se logra seleccionando el esquema financiero adecuado al perfil de cada persona y a su momento de vida.

Hoy en día existen productos de pagos y tasas fijas con seguros de desempleo que ofrecen seguridad en el largo plazo, por lo que en este sentido también es buen momento.

Ahora, para responder nuestra pregunta, el mejor momento para comprar una casa es cuando realmente se necesita. Buscar el “mejor momento” en términos de mercado y financieros nos puede llevar a nunca realizar nuestro proyecto, y lo que sí es de suma importancia es adquirir una casa que satisfaga las necesidades personales y familiares de acuerdo al momento de vida de cada persona.

Es común ver a una persona soltera buscar una casa pensando en satisfacer sus necesidades futuras, buscar que la misma casa le sirva cuando se case y tenga hijos, que cuente con jardín y varias recámaras. Lo que esto ocasiona es un altísimo costo de adquisición y mantenimiento enfocados a una propiedad que no se necesita en este momento.

Entendemos que la compra de una vivienda representa una aspiración y es humano buscar lo mejor que sea posible, sin embargo hay que tener los pies sobre la tierra y realmente adquirir lo justo que resuelva nuestras necesidades y que esté a nuestro alcance desde el punto de vista financiero. De esta manera se disfrutará realmente del patrimonio adquirido.

En términos generales, los momentos de vida los podemos clasificar como sigue:

Los primeros compradores, son personas solteras o recién casados que buscan adquirir su primer vivienda, normalmente requieren solamente de una recámara, estancia, cocina, un baño, por lo tanto, un departamento es ideal para ellos. Desde el punto de vista financiero, los esquemas de crédito hipotecario a 15 ó 20 años de bajo enganche y pagos crecientes, y que permiten un monto de crédito mayor, pueden ser adecuados. Es importante considerar que un pago creciente implica mayor riesgo, por lo que se debe conocer el comportamiento futuro de los pagos, esto es, cómo crecerán durante toda la vida del crédito y que éstos no cambien de tal manera que se permita hacer una planeación adecuada. De ninguna manera son recomendables esquemas en donde el pago será variable y en donde se desconoce cual será el comportamiento del pago en el futuro tampoco son recomendables los plazos mayores a 20 años considerando las tasas de interés actuales.

Los compradores en crecimiento, son quienes ya viven en pareja y esperan que su familia crezca en el corto plazo, por lo que requieren una casa con mayores espacios e incrementar el número de habitaciones, en ocasiones ya tienen una propiedad que pueden vender para dar el enganche o han podido ahorrar por más tiempo. Para ellos, el crédito hipotecario puede tener mejores condiciones al poder dar un enganche mayor, entre el 20% y 30%, y tener ingresos más consolidados, esto les permite contratar créditos con plazos de 15 ó 20 años con tasas y pagos fijos que les darán certidumbre en el futuro.

Los compradores consolidados, son las personas que están buscando una casa de mayores dimensiones o mejor ubicada que les ofrezca más comodidades, también son aquellos que ven la inversión inmobiliaria como una actividad rentable, buscan adquirir una segunda propiedad de fin de semana o comprar para rentar y posteriormente ayudar a sus hijos. Sus alternativas hipotecarias normalmente consideran altos enganches, iguales o mayores al 50%, y esquemas de pagos y tasas fijas a plazos mas cortos, de 5 a 15 años.

Compradores maduros,para quien ha visto a sus hijos independizarse y la casa les ha “quedado grande”, también es recomendable analizar sus necesidades nuevamente; normalmente no necesitan los espacios con los que cuentan en ese momento y tendrán en el futuro próximo diferentes requerimientos, propios de la madures, que vale la pena considerar. El reducir los espacios en esta etapa también trae ahorros de mantenimiento y da la posibilidad de utilizar de mejor manera el capital invertido en una propiedad. Desde el punto de vista financiero, con el producto de la venta de la casa actual, podrán adquirir otra de menores dimensiones teniendo un remanente de recursos que pueden ser invertidos para el retiro.

En nuestro país es común que al comprar una casa se piense en vivir en ella toda la vida; sin embargo, es importante saber que la compra de una casa no es para siempre, que es un proceso de vida, que tendrá que ir cambiando de acuerdo a las necesidades de cada momento.

De esta manera, una persona estará adquiriendo una propiedad al menos 3 veces en su vida utilizando el capital invertido en una vivienda de manera eficiente y sin desperdicio.

Existen opciones financieras de crédito hipotecario para cada momento de vida, en donde es recomendable la asesoría de un profesional con acceso a todas las alternativas que ofrece el mercado y quien puede ayudar a seleccionar la que mejor se adapte a los requerimientos de cada momento, que no pongan en riesgo el patrimonio adquirido.

La mejor época para comprar una casa es hoy, siempre y cuando exista la necesidad y se adquiera una propiedad acorde a su momento de vida con el instrumento financiero adecuado.