Además, el premio European Green Leaf 2022, que reconoce los logros medioambientales de ciudades menores de entre 20,000 a 100,000 habitantes, se otorgó a la ciudad de Valongo, en Portugal.

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La ciudad de Tallin, en Estonia, impresionó a un jurado internacional debido a su enfoque sistémico sobre la gobernanza verde y los objetivos estratégicos interrelacionados, que lograron reflejar los requerimientos del llamado Pacto Verde Europeo. 

Tallin, con su aspecto medieval, es una de las ciudades mejor conservadas de Europa, además de ser  Patrimonio de la Humanidad por parte de la Unesco y a nivel ecológico, es un hábitat para especies raras.

Debido a su compromiso con la sustentabilidad, recibirá 600.000 euros para apoyar la implementación de medidas para mejorar su visión ambiental, por haber obtenido el premio European Green Capital 2023 Award de la Comisión Europea, a través de un anuncio en una ceremonia en Lahti, Finlandia, que era poseedora del título de 2021.

Por su parte, el premio European Green Leaf 2022, que reconoce los esfuerzos y logros medioambientales de pueblos o ciudades menores de entre 20,000 a 100,000 habitantes, se otorgó conjuntamente a la ciudad de Valongo, en Portugal, y a Winterswijk en los Países Bajos, que recibirán, respectivamente, recibirán 200,000 euros cada una.

“Las ciudades de Tallin, Valongo y Winterswijk demostraron su compromiso y con acciones concretas que se pueden crear lugares más saludables, mejores y más verdes para sus ciudadanos”, destacó el comisionado de Medio Ambiente, Océanos y Pesca, Virginijus Sinkevičius. 

 

 

Liderazgo verde europeo

Tallin liderará la red recientemente lanzada de 19 ciudades europeas, para implementar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) con un énfasis en la erradicación de la pobreza, mejorar la igualdad de género, agua limpia, atención al cambio climático, impulso a las ciudades sostenibles y la sostenibilidad energética, mayor crecimiento económico y generación de empleo.

Mihhail Kõlvart, alcalde de Tallin, dijo que la participación en el concurso ha permitido a la ciudad formular mejor sus esfuerzos, crear redes de cooperación y adoptar estrategias. “Pero nuestro incentivo son sobre todo, las personas. Para nosotros, una capital verde significa ser acogedora, cómoda y limpia: una ciudad del futuro como lo es Tallin".

Por su parte, la ciudad portuguesa de Valongo convenció al jurado por su labor medioambiental, pero priorizando la participación ciudadana con un fuerte compromiso político. La ciudad se centra en áreas naturales, ya que 60% de ese municipio está cubierto por bosques. Como la mayoría de estas áreas son de propiedad privada, esto hace que la implementación de políticas públicas sea aún más desafiante.

El jurado también valoró el apoyo que la ciudad ofrece a los ciudadanos de bajos ingresos en la transición hacia la sostenibilidad, así como la estrecha colaboración de Valongo con las ciudades vecinas para preservar la naturaleza.

Finalmente, la holandesa Winterswijk supo colocar a sus habitantes en el centro de la estrategia de sostenibilidad. Esta pequeña ciudad de Holanda, con 30,000 habitantes, destacó al presentar iniciativas avanzadas para impulsar la transición ecológica.

Entre ellos, estuvo la realización de mesas de energía que reúnen a los actores locales para ayudar a dirigir la transición energética local y para que los ciudadanos aumenten la eficiencia energética de sus hogares.

Para el reconocimiento, participaron 30 ciudades, para las cuales, un panel de expertos internacionales evaluó cada solicitud y preseleccionó a 10 finalistas. El comité contó con representantes de la Comisión Europea, el Comité de las Regiones, la Oficina del Pacto de los Alcaldes, la Agencia Europea de Medio Ambiente, la Oficina Europea de Medio Ambiente, Eurocities e ICLEI.

Con información de smartcitiesnet.com