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La industria del papel en México, Colombia y Chile está transformando su modelo de negocio con un enfoque cada vez más claro hacia la sostenibilidad y la economía circular.

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Así lo destacaron líderes empresariales y representantes de cámaras del sector durante un foro digital organizado por Tork. El encuentro puso de relieve cómo la innovación y las buenas prácticas están redefiniendo la producción de papel en la región.

 

En México, la industria avanza en tecnologías para el reúso de agua, el incremento de fibras recicladas y la adopción de energías limpias. En Colombia, más del 60% de la materia prima proviene de fibras recicladas y plantaciones certificadas, complementadas con plantas de “basura cero” y diseños que promueven el ahorro. En Chile, la aplicación de la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP) impulsa a las compañías a hacerse cargo de todo el ciclo de vida de sus productos.

 

Buscan estas iniciativas desmitificar la idea de que la industria papelera es altamente contaminante, al evidenciar que se trata de un sector que utiliza recursos renovables gestionados de manera responsable y con una de las tasas de reciclaje más altas a nivel mundial.

Representantes de las cámaras de los tres países coincidieron en que la colaboración entre industria, gobierno y sociedad es esencial para avanzar en esta agenda. “En México vemos una enorme oportunidad para integrar más el reciclaje y el uso de energías renovables dentro de las cadenas de suministro”, señaló Elvia Cisneros, de la Cámara Verde de Comercio.

 

 

El foro mostró ejemplos de innovación aplicada, por ejemplo, al consumo cotidiano, como el sistema SmartOne de Tork, que permite reducir hasta 40% el uso de papel higiénico al dispensar hoja por hoja, evitando desperdicio y disminuyendo costos operativos. Además, mejora la percepción de higiene y satisfacción de los usuarios en espacios públicos y corporativos.

 

Los participantes coincidieron en que el futuro de la industria del papel en la región dependerá de mantener una visión conjunta de sostenibilidad y competitividad. La apuesta por la innovación tecnológica, el reciclaje y las energías limpias no solo representa beneficios ambientales, sino también un ahorro tangible para las empresas y una mejor experiencia para los consumidores.

 

Con esta transformación, la industria del papel busca consolidarse como un actor estratégico en la economía circular latinoamericana.