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En una de las esquinas más emblemáticas de Paseo de la Reforma, University Tower® se consolida como un proyecto donde la arquitectura no solo define la forma, sino el valor del desarrollo. Concebida por Desarrolladora del Parque, la torre representa una síntesis entre historia, ingeniería y visión contemporánea.

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El proyecto parte de un elemento poco común en el desarrollo inmobiliario: el respeto al contexto. En el predio coexiste una casona diseñada por el arquitecto Rivas Mercado —autor del Ángel de la Independencia—, lo que obligó a plantear una solución arquitectónica que dialogará con el pasado sin replicarlo.

 

La torre, en palabras de sus desarrolladores, busca conectar dos momentos: la arquitectura de principios del siglo XX y la del siglo XXI, ambas con identidad mexicana.

 

Este concepto se materializa en una decisión clave: evitar la “piel” típica de los rascacielos. En lugar de recubrir la estructura, University Tower® expone sus materiales —concreto, acero, cristal y madera— como parte de su expresión estética.

 

 

La intención es clara: mostrar el edificio tal como es, en línea con una tendencia contemporánea de la arquitectura mexicana que privilegia la honestidad material.

 

Otro elemento distintivo es su relación con la ciudad. La torre está girada 45 grados respecto a Reforma, no como un gesto estético, sino como respuesta al trazo histórico urbano. Esta decisión genera una lectura distinta del edificio y refuerza su integración con el entorno, además de permitir una experiencia visual dinámica para el peatón.

 

Desde el punto de vista técnico, la complejidad es igualmente protagonista. Construida sobre el antiguo lecho lacustre de la Ciudad de México, la torre desciende hasta 75 metros de profundidad y cuenta con 17 niveles subterráneos. Su estructura incorpora sistemas inspirados en la naturaleza —como anillos tipo “bambú”— que permiten disipar la energía sísmica y garantizar estabilidad.

 

 

Más allá de su escala —58 niveles—, University Tower® apuesta por un concepto de “vida urbanita”: densidad bien resuelta, usos mixtos y proximidad a empleo, cultura y servicios. Así, la arquitectura deja de ser solo forma para convertirse en el principal diferenciador de un proyecto que busca ser, al mismo tiempo, ícono urbano y experiencia habitable.