El proyecto se define por su fachada repleta de vegetación, la cual responde a su entorno y al espacio físico donde se ubica.

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Concebido como un monolito, el complejo residencial de Aquarela −ubicado en el barrio de Cumbayá en Quito, Ecuador− es un proyecto de 136 mil 580 metros cuadrados que se caracteriza por poseer un diseño orgánico que pretende integrarse al paisaje montañoso que lo rodea. Es el resultado de la colaboración entre Ateliers Jean Nouvel y Alberto Medem – Humboldt Arquitectos.

El desarrollo posee más de mil metros cuadrados de jardines verticales y es el lugar ideal para que los residentes puedan acceder a un conjunto de amenidades y comodidades, las cuales fueron completadas en esta primera etapa.

En su interior, alberga un patio interior diseñado por Nouvel, una bolera, sala de música y un campo de minigolf; también se incluyeron una serie de albercas semiprivadas en la azotea de cada torre, sauna, spa, un centro de negocios, salas de reuniones, áreas de descanso, entre otras.

En cuanto a los interiores, éstos estuvieron a cargo de Uribe & Schwarzkopf quien se preocupó por brindar amplitud y luminosidad a cada residencia a través de grandes ventanales de vidrio y altas persianas materializadas con listones de madera. 

Los arquitectos y diseñadores a cargo del proyecto señalan que el diseño de las amenidades y áreas internas del complejo han llevado al equipo a innovar e ir “más allá de lo convencional”. Se trata de más de 12 mil metros cuadrados de comodidades, a los que los residentes tendrán acceso sin salir de casa, “mejorando drásticamente la calidad de vida, contribuyendo a construir una ciudad más saludable y sostenible; sin mencionar el ahorro de tiempo”.

Joseph Schwarzkopf, de Uribe & Schwarzkopf, sostuvo que la colaboración de Jean Nouvel Studio “ha sido una experiencia extraordinaria, al traer la arquitectura internacional y de vanguardia a Ecuador”.

Aquarela está conformado por nueve torres residenciales, toda revestidas en piedra y con balcones curvos llenos de vegetación que envuelven toda la intervención. La finalidad: Conectar a los residentes al exterior natural.

El esquema de diseño de Aquarela responde a una “matriz de ecoeficiencia” que dicta el uso consciente de los materiales, los sistemas de construcción y el diseño técnico, los cuales, en su conjunto, han sido desarrollados para generar el menor impacto posible en los recursos no renovables, tales como: El uso de agua potable, reutilización de agua de lluvia, sistemas de riego, ahorro de energía eléctrica, entre otros.

Jean Nouvel −galardonado en 2008 con el Premio Pritzker de arquitectura− pronunció: “La magnitud de sus parques y sus jardines y la amplitud de los espacios comunes hacen que este proyecto se define como uno de los más ecoeficientes de la ciudad de Quito”.

“Las amplias terrazas, jardines y pistas de las unidades permiten el uso y aprovechamiento de los espacios exteriores, poniendo a la naturaleza en el primer plano”, concluyó.