ACS y Acciona realizarán el diseño y la construcción de una pista de 3,700 metros y carreteras laterales, entre otras obras.

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Tras ganar la adjudicación, el consorcio formado por ACS y Acciona realizarán la construcción de la pista de aterrizaje del aeropuerto internacional de Western Sydney (Nancy Bird Walton), en Australia, por un importe de 530 millones de dólares australianos (mdd) o 328 millones de euros (mde).

Las obras incluyen el diseño y la construcción de una pista de 3,700 metros, la instalación de más de 3,000 luces aeronáuticas terrestres, carreteras laterales, dotación energética y puesta en servicio e integración de todos los sistemas de seguridad y navegación en las instalaciones.

La construcción tardará dos años, mientras que el nuevo aeropuerto iniciaría operaciones a finales de 2026, para convertirse en la principal puerta de entrada a Australia, al movilizar diez millones de pasajeros al año, cifra que cambiaría en función de la demanda, con una inversión de 5,300 mdd australianos.

El consorcio es una joint venture al 50%, y ACS llevará a cabo los trabajos a través de CPB Contractors, subsidiaria de su filial australiana CIMIC y a la que este contrato reportará 265 mdd australianos; este es el tercer proyecto adjudicado a la empresa después de realizar trabajos de movimiento de tierras.

Juan Santamaría, presidente y consejero delegado de la filial de ACS, dijo que estas obras serán un catalizador para la creación de empleo y el crecimiento en la región durante las próximas décadas, ya que el aeropuerto complementará a la actual sede de Mascot, que ya alcanzó su capacidad de vuelos.

En tanto, la venta del Aeropuerto Internacional Kingsford Smith está cerca tras una oferta de 23,600 mdd australianos, después de que un grupo inversor en infraestructuras obtuvo el permiso para llevar a cabo la diligencia debida sobre Sydney Airport Holdings Pt Ltd, al mejorar su oferta de adquisición.

Diversos analistas afirman que es improbable que se produzca una oferta rival, dada la magnitud de la financiación necesaria y las normas de propiedad extranjera que obligan a que el aeropuerto siga como propiedad de Australia en un 51 por ciento.

El aeropuerto de Sídney es el único operador aeroportuario australiano que cotiza en bolsa y su compra supondría una apuesta a largo plazo por el sector de los viajes, tan afectado por la pandemia; de cerrarse con éxito la transacción, sería una de las mayores ventas de una empresa australiana.

/Con información de Agencias/